Autoritarismo y democracia
Por Álvaro Velásquez
Siglo XXI
La democracia como sistema tiene muchos enemigos, como toda sociedad abierta. Pero ella es el reino de la libertad con propósito. Esto es así, debido al origen de su legitimidad –el pueblo–; por sus fines –poder para todos–; por sus medios –elecciones libres y abiertas-; por su esencia– el mandato de la mayoría y el pluralismo-; y por su forma– la igualdad-, que hacen de ésta la síntesis de lo público y lo privado.
Tal sería una noción prescriptiva y horizontal de la democracia. Las alternativas a ella son el autoritarismo o la fachada democrática. En la primera se pueden distinguir tres clases: a) las dictaduras; b) los gobiernos autoritarios, y c) los estilos autoritarios. A todas las caracteriza la intolerancia ideológica con los “ajenos”. Las primeras son las dictaduras típicas, que pueden ser singulares o plurales, carismáticas o burocráticas. En nombre de pretendidos valores universales –como defensa de la libertad– imponen en realidad su orden, su disciplina por coacción, para aplacar la libertad de ser, individual, intelectual y colectiva.
En cambio, los gobiernos autoritarios son aquellos donde la realidad indica que unas élites claramente identificadas y de manera permanente boicotean el reciclaje del sistema. Que incluso pueden convivir con la democracia pero en una forma enrarecida de ella. Sus apoderados son grupos exclusivos que en nombre de valores universales –como la libertad– la usan como excusa para defender sus privilegios de casta en el poder (político/económico).
La democracia se convierte en una especie de religión falsa, la que por intermedio de la gran prensa nos vende la idea de que el voto es una hostia sagrada, en la que por gracia infusa somos demócratas cada cierto tiempo, cuando en la práctica asistimos a un juego competitivo entre los mismos grupos dominantes en vez de un libre examen de ideas, líderes y alternativas.
Otra forma de gobierno autoritario es la degeneración de los gobiernos mayoritarios, que son cuando las mayorías parlamentarias se rigen por la arbitrariedad y no por el consenso. Que desoyen y debilitan a la oposición política. De ahí que sean necesarias medidas preventivas en el sistema constitucional: separación de poderes, igualdad del voto y/o individualización de la representación política; libertad de expresión y asociación, para asegurar voz a los excluidos.
En la tercera forma denotativa, la de los estilos autoritarios, es la que encierra carisma y poder en ciertos liderazgos, y por ello sólo las instituciones democráticas son el antídoto a la tiranía. Para combatirlos es inaceptable inyectar medicinas que empeoren la enfermedad.
Dictaduras políticas hay pocas hoy día; gobiernos autoritarios, abundan, y los estilos autoritarios todavía más. La diferencia está en el compromiso con la democracia para erradicar el autoritarismo como opción. Por eso era necesario, que en Guatemala ciertos grupos empresariales y políticos se distanciaran de la extrema derecha condenando el golpe de Estado en Honduras para no dejar en ridículo su apoyo discursivo al Estado de Derecho, tanto como su adhesión a la democracia vigente, porque nadie quiere verlos como potenciales promotores de golpes de Estado en Guatemala.
En 1992, muchos sectores manifestamos cero tolerancia con el golpe, porque esa es la frontera entre demócratas y reaccionarios.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Pulso, Santiago de Chile Suecia ha experimentado las últimas décadas la mayor reducción...
5 de marzo, 2017El Colombiano Madrid, España- España se convirtió en receptor de una creciente ola...
25 de junio, 2008El Nuevo Herald Cristina Fernández de Kirchner (CFK) suele invocar a su difunto...
3 de octubre, 2012Acabo de leer en este blog “Mi defensa contra la difamación” de Carlos...
19 de septiembre, 2006













