El poder lo tiene el pueblo, no Washington
Por Cal Thomas
Siete meses después de haber tomado posesión entre algo así como una fe religiosa de que él era el que habíamos estado esperando (o hasta El), el Presidente Barack Obama está empezando a parecer una estrella fugaz.
Una nueva encuesta del diario USAToday-Gallup indica que el 57 por ciento de los adultos opina que el paquete de estímulo económico de $787 mil millones del presidente, “no está teniendo impacto en la economía o la está empeorando”. La encuesta hizo seis preguntas y las respuestas revelan que los arreglos a corto plazo de Obama están produciendo ansiedad a largo plazo. Cincuenta y cuatro por ciento les dijeron a los encuestadores que ellos creen que la economía todavía estará en recesión de aquí a un año. Cuarenta y seis por ciento están “muy preocupados” de que el dinero del estímulo se haya desperdiciado. Significativamente, un 70 por ciento combinado dice que los gastos o no tendrán efecto en su situación financiera personal (36 por ciento) o que la harán peor (34 por ciento).
Sí, a los dos años de iniciado el primer período presidencial de Ronald Reagan, los vaticinios económicos también eran tristes, pero la fe de Reagan estaba en los cortes a los impuestos y permitirle al pueblo estadounidense rearrancar el motor económico de la nación. La fe de Obama está en impuestos más altos, más gastos y que el gobierno no sólo sea el que arranque el motor sino también el que fabrique el motor.
Una indicación de cuán rápidamente pueda estarse quemando la estrella fugaz de Obama es el fracaso de un llamado hecho por la Casa Blanca a la masiva lista de correos electrónicos del presidente para que se entusiasmen con la reforma al cuidado de salud. La gente de Obama pensó que el entusiasmo juvenil de la campaña presidencial podría transformarse en un ejército que abrumaría la oposición a sus iniciativas políticas. Hasta ahora, ese ejército no ha aparecido, aparentemente prefiriendo vivir sus vidas reales en vez de dejarse llevar por las falsas posturas políticas y la vanidad de los políticos y burócratas de Washington.
“¿Exactamente cuál es nuestro problema con los gastos del gobierno?” pregunta el Presidente del American Enterprise Instituto, Arthur C. Brooks, en una reciente columna en el diario Wall Street Journal. “No es sólo que creemos que es un desperdicio e inefectiva (aunque la mayoría reconoce que esto es cierto). Los estadounidenses en efecto piensan que el gobierno hace más difícil para la gente progresar en la vida.”
Brooks tiene razón. La mayoría de los estadounidenses ven el gobierno como el último recurso, no como un primer recurso. Quieren que nos proteja de dictadores extranjeros y charlatanes nacionales que lastimarían o destruirían nuestras libertades. La preservación de la libertad les da a los ciudadanos individuales la oportunidad de avanzar hacia los más altos niveles de logros consistentes con sus aptitudes y persistencia. La creciente oposición al Presidente Obama viene de gente que ve a su administración haciendo más difícil recibir las “bendiciones de libertad,”como tan elegantemente lo dice el Preámbulo de nuestra Constitución. También dice “Nosotros el pueblo,” no “ustedes el gobierno.”
Los Fundadores querían que el gobierno fuese pequeño, que respondiese al pueblo y que estuviese atento a su hambre de libertad. Ellos no concibieron la monstruosidad insensible que tenemos ahora (la razón de tanta ira en muchas de las reuniones populares), que no es productivo (desperdicio, fraude y abuso) y no atractivo (políticos de carrera más que verdaderos servidores del pueblo). Es una enfermedad bipartidista, como vimos cuando los republicanos controlaban todas las tres ramas del gobierno y demasiados de ellos parecían estar trabajando para ellos mismos en vez de por el interés público.
Otra Encuesta Gallup ha mostrado que los que se autoidentifican como conservadores ahora son más que los que se autoidentifican como liberales en los cincuenta estados (con los autoidentificados como moderados siendo el voto decisivo). Más estadounidenses ahora dicen que son conservadores que en los últimos cuatro años. Si los conservadores y los republicanos (que no siempre son los mismos) han de aprovecharse de las bajas cifras de aprobación de Obama, deben preparar un mensaje que comience no en Washington sino en el corazón de cada individuo.
Yo tengo una sugerencia. A diferencia del lema “Sí, Podemos” de la última campaña de Obama ¿qué les parece “Sí, USTEDES Pueden”? La reconstrucción del país puede empezar cuando más de “nosotros el pueblo” nos demos cuenta que el verdadero poder está en cada uno de nosotros y no en Washington. ¿Dónde están los líderes políticos para llevar este mensaje? Una nación vuelve sus ojos solitarios a ustedes. © 2009 Tribune Media Services, Inc.
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