Por Ramón Pérez Maura
La tragedia que se vive en Israel y Gaza hace inevitable escribir sobre ella. Mas lo que vemos en Occidente obliga a emplear un enfoque no deseado. Un sedicente intelectual, Eduardo Galeano, y un marxista auténtico, John Berger, nos aleccionaban ayer en estas páginas (“El precio de un solo israelí”) sobre la tragedia. Recomendemos leer a Berger para entender el “marxismo humanista” que dice profesar. De Galeano, limitémonos a extractar la glosa de su libro “Las venas abiertas de América Latina” publicada en 1996 en el “
Manual del perfecto idiota latinoamericano” por tres liberales y colaboradores de ABC: Plinio A. Mendoza, Carlos A. Montaner y Álvaro Vargas Llosa.
“No existe un mejor compendio de los errores, arbitrariedades o simples tonterías que pueblan las cabecitas de nuestros más desencaminados radicales (…) No se conoce en nuestra lengua, en suma, una obra que -como ésta- merezca ser considerada la biblia del idiota latinoamericano”. Galeano habla de América Latina como “continente inerte, desmayado entre el Atlántico y el Pacífico, al que los imperios y los canallas a sus órdenes le succionan la sangre de las venas”. El arraigado marxismo autarquista de Galeano se resume en el principio de que si para superar su pobreza reciben préstamos es para arruinarles. Y si no les prestan es para estrangularles. Grande.
El trío de autores liberales concluye su célebre libro y el comentario sobre Galeano afirmando: “No hay duda. Existe algo que Galeano odia con mayor intensidad aún que a los propios gringos, que a las multinacionales, que al liberalismo: la verdad, la sensatez y la libertad. No las soporta. No cree en ellas. No le merecen el menor respeto. Su única y más firme devoción es alimentar de errores y locuras a los latinoamericanos más desprovistos de luces para perfeccionar la legendaria idiotez ideológica que los ha hecho famosos.”
A quien haya tenido la paciencia de leer estás líneas, le ruego que para entender mejor lo que se está publicando y emitiendo sobre lo que ocurre en Gaza, tenga ahora la bondad de leer el artículo de Galeano publicado ayer.