Bolivia: ¿Nacionalización o santificación?
Por Francesco Zaratti
La Razón
Sin duda, la palabra ´insignia´ del actual Gobierno es la ´nacionalización´, término que designa al proceso de estatización de algunas empresas públicas que en la década de los \’90 fueron capitalizadas y, en general, a la política de recuperación del rol protagónico del Estado en la economía. No se trata de un monopolio boliviano: acabamos de ver cómo hasta G. W. Bush se ha visto obligado a estatizar el quebrado coloso de seguros AIG.
Históricamente, Bolivia llevó a cabo dos nacionalizaciones, que poco o nada se parecen a la actual, razón por la cual se ha objetado el uso de ese término cuando se lo aplica a la firma de nuevos contratos petroleros, a la compra hostil de acciones o a la creación del Ministerio de Defensa Legal de las Recuperaciones Estatales. Asimismo, se observa el abuso de ese término en la propaganda oficial, en especial en el estribillo ´gracias a la nacionalización se han incrementado los ingresos del sector de hidrocarburos´, donde por ´nacionalización´ debe entenderse el mandato del referéndum del gas, traducido en la Ley 3058, que elevó las retenciones del Estado al 50%, y el auge de los precios de los hidrocarburos. Todo eso sin desmerecer algunos logros del actual Gobierno, como fueron el surtax del 32% aplicado transitoriamente a dos megacampos y el nuevo contrato de venta de gas a la Argentina, con posibilidad de ingresos inéditos pronto frustrados por el incumplimiento de los volúmenes de entrega.
Ahora bien, hemos visto, en días pasados, el triste y censurable espectáculo de válvulas cerradas, gasoductos dinamitados y oficinas de varias empresas estatales tomadas y saqueadas. Tengo la sensación de que, más allá del vandalismo político, esos hechos traslucen una actitud hacia los bienes públicos que contradice la fe en el ídolo del estatismo secante sobre la cual se fundan la política económica del actual Gobierno y el proyecto de Constitución del MAS. De hecho revelan una bronca dirigida precisamente hacia empresas ´nacionalizadas´ como YPFB y Entel, señal de que esa medida tan publicitada no ha logrado llegar al corazón de la gente; al contrario, ha llevado a algunos sectores de la población a identificar esas empresas como una propiedad del Gobierno o, peor, del MAS, antes que del Estado.
No ayuda a modificar esa actitud (que tiene antecedentes históricos en la minería estatal con el ´juqueo´) el creciente control del sector de los hidrocarburos por una corriente del MAS, control que recientemente se ha extendido al propio ministerio, o el poner a la nueva Entel detrás de unas rejas antiestéticas, tal vez para que no accedan profesionales bolivianos a cargos reservados para gerentes importados de Europa y Chile. ¡Vaya extraña manera de nacionalizar!
Por tanto, en lugar de la cuestionada ´nacionalización´, me atrevo a proponer otro término, más adecuado para describir el copamiento del sector de los hidrocarburos por parte de un grupo de poder partidario: la santificación de los hidrocarburos.
En fin, si les gusta, podría ser un incentivo para caracterizar otros recientes fenómenos políticos, como la satucación de la justicia o la erbolización de la información.
Francesco Zaratti es físico
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
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