Un novio para Chelsea
Por Óscar Domínguez Giraldo
El Colombiano, Medellín
Muy a la colombiana las proclamaciones de Obama y McCain. Nada qué envidiarles a las repúblicas bananeras. Hasta las propuestas se parecen.
¿En qué campaña no se habla de cambio? Obama habló primero de cambio. McCain clonó la fórmula y se apropió de ella. Obama no quiere más de lo mismo (Bush). Y si Michael Jackson quiere volverse blanco, McCain está tratando de borrar sus nexos con Bush.
Ambos quieren hacer realidad el insomnio americano. Obama recordó al elector gringo que viene de abajo. Está cobrando los dividendos de ser pobre. McCain le saca partido a su condición de héroe de Viet Nam. En Usa todo mundo es héroe mientras no se demuestre lo contrario.
En las convenciones mucha banderita, globos, aplausos, lágrimas, mocos. Como aquí.
Que no falte la evocación de los consejos que los candidatos recibían de sus padres. Asumen que eso da votos.
La tribuna enloqueció con el consejo que le daba su mamá al vice de Obama: “Joe, si alguien te rompe la nariz, rómpesela tú también”.
En esta campaña asistimos a la consagración del telepronter como fenómeno de agitación de masas.
Sigue la campaña sucia. Mientras hablaba Bill Clinton, en CNN pasaron un texto en que recordaban que el ex presidente había convertido en oral, el despacho Oval de la Casa Blanca.
Hillary, bien. No es fácil decir lo que uno NO siente. El respaldo de su marido al candidato que la ignoró como fórmula vicepresidencial, fue rotundo. Le garantiza a Hillary convertirse en la Condoleeza Rice de Obama.
Me preocupa ver siempre solita a Chelsea, la hija del dueto Hillary-Bill. Incómodo tener de suegros a un ex presidente y a una que casi repite menú de la Casa Blanca. Con 30 años menos le echaría los perros a Chelsea.
Por el lado republicano, la aldea global sigue digiriendo el palo de la candidatura de la vicepresidenta Sarah Palin, quien reencauchó al héroe de Viet Nam. Se veía anonadada por la escogencia. Es como si a uno Tatiana de los Ríos le dice que sí. ¿Con qué arrestos responder?
Según Perogrullo, Sarah puede darle la victoria o la derrota al marido de Cindy McCain, la de ojos perturbadores. Donde Cindy mira no vuelve a crecer la yerba.
Y como el pragmatismo gringo lo vuelve todo plata, o votos, en la convención republicana, Bristol, hija de Sarah apareció, embarazadita, con Levi, su futuro marido. Un espermatozoide y un óvulo que se salieron temprano del libreto, harán abuelos a los Palin. El novio jamás imaginó que su canita al aire quedaría al descubierto ante 40 millones de televidentes. Levi prometió responder.
Lo mejor fue ver a la bella Piper, otra de las hijas de los Palin, peinar con babas a Trig, su hermanito de brazos. Esa tierna escena me volvió republicano.
Terminado el acto regresé al candidato de pelo quieto.
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