Quejarse es tabú en Japón
Por Josep M. Mas
La Vanguardia
Yokohama- Decía en un comentario reciente, a raíz del intercambio mantenido con otros lectores, que mis amigos y conocidos en Japón jamás hablan de política. Ayer viernes quise saber por qué. Pregunté a tres compañeros de trabajo cuáles fueron sus sensaciones tras la dimisión de Fukuda. Y me encontré con tres reacciones muy distintas. La primera, firme e informada a la vez que equidistante. Provenía de un neozelandés licenciado en Ciencias políticas que lleva diez años viviendo en Japón. La segunda, epidérmica y airada, la emitió una japonesa de 35 años. La tercera, esquiva e inconclusa, fue expresada por una mujer de mediana edad. Mis tres interlocutores, no obstante, coincidieron en dos juicios que me parecieron significativos. Por una parte, expresaron decepción ante la acción de Fukuda: “Su renuncia es la actitud cobarde e indigna de quien decide abandonar la nave ante las dificultades que encuentra en su camino”, comentaron. Por otra parte, sus desiguales análisis fueron adquiriendo con el tiempo un cierto aire de resignación. Shoganai.
Sí. Las tres respuestas derivaron en un momento de la conversación hacia un elemento característico de la sociedad japonesa: mostrar autocontrol ante la adversidad, y aceptar los hechos tal y como suceden. La palabra tiene su equivalencia directa en otros idiomas (Què hi farem, La vida es así, It can”t be helped, C”est la vie). El interés radica en que la palabra demuestra la imposibilidad de quien la usa para alterar las circunstancias externas, y tiene sus raíces en el hecho que, en Japón, quejarse, protestar o mostrar disconformidad continúa siendo tabú.
Pregunté asimismo acerca de las conclusiones de la última encuesta encargada por el Gobierno (cuyos resultados comenta el editorial de The Japan Times – Epidemic of Anxiety –del pasado domingo 24 de agosto). Dos de las tres personas dijeron sentirse identificadas con el 70% de japoneses que se muestran preocupados por su momento actual y su futuro: el nivel de vida, la salud, las pensiones, el envejecimiento de la población, la inflación y la desigualdad creciente que se observa en los salarios. La tercera persona no expresó opinión alguna. Mientras nuestra conversación se desarrollaba en un restaurante de Kanda, en Tokio, la bolsa retrocedía un 2,75% y retraía al Nikkei a su nivel más bajo desde marzo.
Familias dentro de los partidos
También expresaron el deseo de ver “nuevos actores y actrices” en el cerrado panorama político. Huelga decir que los comentarios emitidos por tres personas en la hora del almuerzo ni pueden ser considerados representativos, ni mucho menos permiten extraer conclusiones de ninguna índole. Durante las últimas horas, no obstante, parece que los deseos de mis compañeros podrían empezar a verse cumplidos. Hasta tres nuevos candidatos surgidos de las filas del PDL se han mostrado dispuestos a participar en la carrera hacia la nominación. Según comenta la edición electrónica del Daily Yomiuri del sábado 6 la participación de “jóvenes”, promovida por algunas de las facciones que luchan por el poder en el PDL, perseguiría renovar la imagen del partido cara a las próximas elecciones generales. Concretamente, miembros de la facción Tsushima decidieron el viernes apoyar la candidatura de Shigeru Ishiba, ex-Ministro de Defensa de 51 años. Otros nombres han venido a añadirse a la nómina de posibles candidatos a la presidencia del PDL: Yasufumi Tanahashi (45), quien fuera Secretario de estado de Ciencia y tecnología, y Ichita Yamamoto (50), quien renunciara a su cargo en el Ministerio de Exteriores para optar a la nominación. El primero pertenece también al bloque Tsushima, mientras que el segundo forma parte de la facción Machimura.
La existencia de familias dentro de los partidos japoneses es un rasgo característico del complejo entramado político. Los juegos de poder, las alianzas y los equilibrios que se establecen entre ellas suelen trascender a la vida pública, y hasta pueden llegar a interferir en la acción de gobierno. Como en cualquier parte del mundo. En este contexto, los candidatos tendrán que obtener un mínimo de 20 firmas con el fin de optar a la nominación. La campaña empezará el próximo miércoles, y terminará con la elección del próximo Presidente el 22 de septiembre. Algunos observadores apuntan que existen demasiados candidatos, pero coinciden al tiempo en destacar que la acción emprendida por ciertos miembros de la formación menores de 55 años persigue forzar un cambio generacional dentro del partido.
¿Política demasiado complicada y aburrida?
Pregunté también a mis tres interlocutores por sus preferencias. Dos de ellos se mostraron esperanzados con las posibilidades de Yuriko Koike, ex-Ministra de Defensa (2007) y Medio Ambiente (2003-2006). Le reconocen el mérito de no proceder de una tradición familiar política dentro del partido, y conectan con su espíritu reformador (que de hecho le llevó a oponerse públicamente a las medidas reformistas de Fukuda y a tacharlas de tibias). El pasado 2 de septiembre, David Pilling hablaba de ella en el Financial Times como la figura más próxima al carismático Junichiro Koizumi. De hecho se dice que Koizumi le respalda desde la sombra, aunque la ausencia de apoyos (léase facción propia) dentro del partido puede lastrar sus posibilidades. Mi amigo neozelandés ve en ella a una figura capaz de enderezar el rumbo. Coincidiría con él David Pilling, quien en el citado artículo la comparaba con Margaret Thacher por su querencia a realizar reformas económicas centradas en el mercado y a reducir la intervención gubernamental en la vida económica del país.
“La política en Japón es complicada y aburrida”, decían mis interlocutores. “Por qué hablar de política, cuando nada de lo que hagamos o digamos cambiará la situación.” La realidad es que entro de unas semanas tendrán ocasión de ejercer su derecho a voto (las señoras, claro está). La coalición en el gobierno (PDL y Nuevo Komeito) ha empezado a coordinar un plan con el fin de disolver la Cámara de representantes a principios de octubre, inmediatamente después de la elección del nuevo Primer Ministro. Ya se habla del 28 como la fecha de inicio de la campaña, y del 9 de noviembre como probable jornada electoral. Según el Asahi Shimbun, el 56% de los japoneses verían con buenos ojos la celebración inmediata de elecciones.
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