Cerebral nominación
Por Eduardo Torres
El Salvador
Yahoo y Google han dicho que, por mucho, ha sido Sarah Palin la persona más buscada durante los últimos días, en los respectivos servidores; Nielsen Media Research dijo ayer que unos 42.4 millones vieron por televisión el discurso de aceptación de la candidatura de Barack Obama, por el Partido Demócrata, la semana pasada, y que exactamente la misma cantidad, 42.4 millones, vieron antenoche el discurso de aceptación de la candidatura de John McCain, del Partido Republicano. En cifras absolutas, sin embargo, más televidentes vieron la convención republicana que la demócrata, por el discurso de Sarah Palin, que con creces superó en audiencia al de Joe Biden.
Ambas fórmulas –“tickets”– presidenciales estaban ayer en plena campaña “en el terreno” –según reza la terminología de las campañas políticas–, virtualmente empatados en las primeras encuestas realizadas, tras finalizar la convención republicana. John McCain y Sarah Palin estaban ayer en Wisconsin, de donde salieron para Michigan y hoy estarán en Colorado y Nuevo México. Barack Obama, por su parte, tuvo ayer eventos de recolección de fondos en Pensylvania y Nueva Jersey, donde iba a estar con el rockero Bon Jovi. Joe Biden también estuvo ayer en Pensylvania. La gran batalla para llegar al número mágico en el colegio electoral se centrará en diez, doce estados, que son los que en verdad están en juego (“swing states”).
Luego de los primeros análisis de Sarah Palin como sorpresiva nominación de McCain, en los que se decía que le restaba ella experiencia a “la fórmula”, gran fortaleza del senador por Arizona, pues parecería que hay como una segunda evaluación/análisis tras mostrar investigaciones de opinión pública, que muchos estadounidenses podrían estar comparando la experiencia de Palin con la de Obama. Algo que se vuelve pierde-pierde para el senador demócrata, en su primer período, por el Estado de Illinois. ¿Qué sobre la marcha le estaría aportando Palin a McCain?, me parece que podría ser la pregunta del millón de dólares.
En primer lugar creería que carisma, energía y frescura. Carisma se tiene o no se tiene y, siendo tan importante en política, ese no es el fuerte de McCain, ni de Biden, sí de Obama y de Palin. Hasta hubo ciertas comparaciones durante el discurso de la candidata a la vicepresidencia estadounidense, con alto grado de nostalgia de miembros del Partido Republicano, con el estilo optimista, enérgico y cuando quería mordaz, de Ronald Reagan. En segundo lugar, con su impecable discurso y prefabricados golpes –“jabs”–, Palin se encargó de mostrar las debilidades o, para ponerlo mejor, las vulnerabilidades de Obama, entre ellas, su falta de experiencia en los asuntos de la aldea global.
En tercer lugar, pero no por ello menos importante, al asumir Palin, haciendo uso de su delicadeza de mujer, los ataques contra el candidato demócrata, le posibilitó a McCain presentarse ante el pueblo estadounidense con su impecable hoja de vida, y abogar por el partido que hoy abandera. “Somos el partido de Lincoln, Roosevelt y Reagan”, dijo McCain y tras reconocer serios errores cometidos, pidió “una nueva oportunidad” para volver a la raíz de lo que su partido representa –“back to basics”–, dijo. La carrera de caballos avanza ya a toda velocidad y se ve venir un resultado bastante cerrado.
Brillante nominación me parece a mí que ha sido la de Sarah Palin como compañera de fórmula de McCain.
El autor es Director Editorial de El Diario de Hoy.
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