Colombia: La otra guerra
Por Jorge Enrique Vélez
El Colombiano
Medellín – Es claro que cuando el presidente Álvaro Uribe fue elegido mandatario de este país, se comprometió con sus electores y con todos los colombianos a que su política de seguridad democrática iba dirigida a derrotar a las Farc, al Eln, los paramilitares y demás grupos al margen de la ley, lo que a la postre se ha ido materializando de la mano de nuestras fuerzas del orden. Su decisión de combatir la insurgencia nos llevó a reelegirlo por grandes mayorías con miras a que pudiera terminar con su misión de llevar tranquilidad a todo el territorio colombiano.
Hoy, los resultados son palpables con los líderes paramilitares en cárceles de los Estados Unidos y sus lugartenientes desmovilizados; Tirofijo, Raúl Reyes e Iván Ríos muertos; una guerrilla acorralada, debilitados sus frentes y al borde de un colapso general, donde la única salida que les queda es decidirse a negociar con el Estado. No debe quedarnos ninguna duda que esta guerra se va a ganar más rápido de lo que pensábamos?
Lo delicado es que existe otra guerra para la que no estábamos preparados y que desafortunadamente nos ha cogido ventaja. Se trata de la que están formulando en los estrados judiciales de Colombia y el exterior las ONG afines a estos grupos insurgentes, donde reclaman que cada operativo realizado por el Ejército y la Policía contra los terroristas es improcedente, soportando sus tesis con denuncias infundadas de atropello a las comunidades, violación a los derechos humanos, ejecuciones en estados de indefensión, falsos positivos, simples campesinos vulnerados, etc; y que, si no neutralizamos con unas políticas y estrategias apropiadas, vamos a perder tal y como ya viene ocurriendo.
No en vano un general de la república manifestaba en una reunión con empresarios que los soldados están capacitados y dispuestos a pelear por la patria y defenderla de los terroristas que han azotado a Colombia por casi 50 años, pero que no están preparados para verse sometidos a investigaciones injustas, después de jugarse la vida en selvas y territorios agrestes en operaciones militares exitosas por la tranquilidad y seguridad de los colombianos.
A futuro y de no combatir esta “otra guerra” que nos inventaron, ¿pueden imaginarse la baja moral y la desmotivación de nuestros valientes soldados y policías para defender al Estado enfrentando terroristas por el temor de verse abocados a procesos legales que puedan llevarlos a terminar en la misma cárcel al lado de sus enemigos? ¡Esto sería una vergüenza!
Como ejemplo, Karina (una de las más crueles y sanguinarias terroristas), podría pagar entre 6 y 8 años de cárcel por sus atroces delitos, mientras un valeroso soldado o policía que arriesgó su vida defendiendo el país, podría permanecer 30 o más años preso por no tener una apropiada defensa, ya que el Estado no tiene cómo hacerlo.
Es por esto, que los organismos del Gobierno deben hacer una reforma de fondo para que esa “otra guerra” no la vamos perder en los estrados judiciales, donde pareciera que los grupos al margen de la ley están mejor documentados y preparados, pues ya la de enfrentarse con armas y agresiones a los colombianos, la están perdiendo.
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