Hillary no quedó fuera de juego por ser mujer
Por Albert Hunt
Clarín
Sabiendo que esto enojará a algunas lectoras, creo que Hillary Clinton no perdió la nominación del Partido Demócrata porque es mujer, porque el sexo ya no es de mayor importancia en las elecciones estadounidenses.
Hay dos razones básicas por las cuales la aspirante aventajada más formidable en la política presidencial falló: Barack Obama es un candidato sensacional que montó un equipo de campaña, que planeó y emprendió una estrategia superior a la de Clinton en cada oportunidad; y Hillary Clinton, en la carrera más importante de su vida, eligió a las personas erradas y adoptó la estrategia errónea.
No deseando enfrentar esta realidad dolorosa, algunos clintonistas insisten en la queja plañidera de que todo fue culpa del sexismo.Geraldine Ferraro, la primera mujer en una fórmula presidencial en 1984, sostuvo que Obama ganó solo porque es negro y Hillary perdió debido a un “sexismo latente”. Ferraro degrada su legado.
La propia Clinton se quejó de la discriminación sexual “profundamente ofensiva” que enfrentó especialmente en los medios; algunos partidarios le han pedido al Centro Shorenstein sobre la Prensa, de Harvard, que estudie el trato que los medios dieron a la senadora de Nueva York.
En verdad, algunos de los comentaristas pomposos de los noticieros de televisión por cable fueron atrozmente injustos con Hillary; también hubo alguna cobertura atrozmente injusta sobre Barack Obama. Hay pocos indicios de que influyeron en el electorado.
Lo que sucedió es que la campaña de Hillary Clinton se caracterizó por una arrogancia fundada en la creencia de que gozaba de prerrogativas. Fue una candidata que tardó demasiado en abrirse y exhibir sus dimensiones humanas, incluso su vulnerabilidad. Cuando lo hizo, con retraso –las lágrimas en Nuevo Hampshire– fue recompensada, no amonestada, por los votantes.
Más aún, véanse algunas de las partidarias clave de Obama: prominentes gobernadoras demócratas, Janet Napolitano del estado de Arizona y Kathleen Sebelius, de Kansas; legisladoras como Anna Eshoo, del estado de California, o Rosa DeLauro, de Connecticut, y las senadoras Claire McCaskill, de Misuri, y Amy Klobuchar, de Minnesota. ¿Creen Geraldine Ferraro o Gloria Steinem que formaban parte de una yihad antifeminista?
Este argumento es “descabellado”, observa Abner Mikva, partidario de Obama, ex juez federal y asesor legal del presidente Bill Clinton en la Casa Blanca: “La mayor parte de quienes rodean a Barack son verdaderos partidarios del feminismo, incluso montones de mujeres fuertes, empezando por su mujer Michelle”.
En realidad ya no es controvertido que haya mujeres en altos cargos políticos, como lo prueban gobernadoras como Sebelius, una de las verdaderas estrellas del Partido Demócrata.
Cuando Nancy Pelosi se convirtió en la presidenta de la Cámara de Representantes hace un año y medio, ello fue un momento histórico. El sexo de la próxima presidenta de la Cámara de Representantes será tratado como un asunto de rutina.
Copyright Clarín y Bloomberg, 2008.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Por Alejandro A. Tagliavini El Tiempo El oficialismo suele ganar elecciones -en todos...
30 de octubre, 2017- 2 de septiembre, 2022
El Universo La semana pasada expliqué que 25 años después de la caída...
23 de septiembre, 2016- 28 de mayo, 2015













