El funesto Banco de Guatemala
Por Luis Enrique Pérez
Siglo XXI
El Banco de Guatemala es una institución del Estado. Su autoridad máxima es la Junta Monetaria. Su misión es “promover la estabilidad en el nivel general de precios”. Su propósito es intervenir en el mercado monetario y crediticio, para promover esa “estabilidad”. Sus funciones son ser monopolista de la emisión de moneda nacional, procurar “un nivel adecuado de liquidez del sistema bancario”, guardar el dinero del encaje bancario y administrar las reservas monetarias internacionales. En el intento por cumplir su misión, y lograr su propósito y desempeñar sus funciones, el Banco de Guatemala corrompe la economía de nuestro país, hasta convertirla en absurda antieconomía.
Actualmente, cuando el creciente incremento del precio del petróleo ha comenzado a provocar un impacto catastrófico en la economía de nuestro país, el Banco de Guatemala tendría que haber desistido de su acción corruptora, o por lo menos tendría que haberla reducido. Empero, persiste en esa acción, y hasta la ha incrementado, como si hubiese perdido el sentido de la realidad, y con ímpetu demencial intentase multiplicar el impacto catastrófico del precio del petróleo.
El Banco de Guatemala persiste, por ejemplo, en que los dólares sean caros, cuando tendrían que ser baratos, y hasta baratísimos, para reducir el costo de los productos obtenidos del petróleo, y principalmente los productos combustibles. Arguméntase que un dólar muy barato no fomenta la exportación de bienes. Empero, exportar no es mejor que importar. Adicionalmente, exportar es un medio para obtener divisas y poder importar. Exportar no es, pues, un fin intrínsecamente valioso, como tampoco lo es importar. Un dólar más caro brinda la oportunidad de exportar más, y un dólar más barato brinda la oportunidad de importar más.
El Banco de Guatemala también persiste, por ejemplo, en incrementar la tasa de interés que le paga a quienes le entregan dinero para que él lo guarde, es decir, lo “esterilice”. Entonces los bancos privados también tienen que incrementar la tasa de interés, so pena de que el Banco de Guatemala atrape todo el dinero ahorrable. Finalmente el crédito bancario es más caro, cuando tendría que ser más barato, para evitar un costo mayor de la inversión. Arguméntase que hay que reducir la oferta de crédito, para que disminuya la cantidad de dinero usado en las transacciones económicas, e impedir una mayor inflación de precios.
Empero, la única inflación (yacente, subyacente o adyacente) que ocurre en nuestro país es creada por el Banco de Guatemala. La crea porque fabrica dinero ex nihilo, es decir, de la nada, para pagar la pérdida en que incurre por corromper el mercado monetario; por ejemplo, la pérdida en que incurre por pagar la tasa de interés que devenga el dinero “esterilizado”.
La persistencia en aumentar el precio del dólar cuando ese precio tiende a ser menor, y la persistencia en obligar a los bancos privados a incrementar la tasa de interés pagada por el crédito bancario, cuando esa tasa, aunque no disminuyera, por lo menos no tendría que aumentar, convierten al Banco de Guatemala en un funesto enemigo de la economía nacional, igual o peor que el incremento del precio del petróleo.
Post scriptum. Por causa del Banco de Guatemala, los males económicos de nuestro país son y serán peores.
- 28 de septiembre, 2026
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