España: El líder que no lidera
Por M. Martín Ferrand
ABC
En los últimos tiempos, cada vez que Mariano Rajoy se asoma a los medios de comunicación lo hace para enviarle algún mensaje, más o menos críptico, a Esperanza Aguirre. ¡Qué despilfarro!. Le resultaría más barato y sencillo, incluso menos comprometido, llamarla por teléfono o compartir con ella un café -descafeinado, por favor- en cualquiera de los pocos lugares que van quedando en Madrid con la comodidad y el sosiego convenientes para que pueda fructificar el diálogo.
Ayer, quizá para aprovechar que por allí pasa el Pisuerga, los barones y otros notables del PP se concentraron en Valladolid para, en obediencia a la requisitoria de “inexcusable asistencia” con la que fueron convocados, proceder a la designación de Rajoy como candidato a presidente del PP después del XVI Congreso. No faltaron los mensaje públicos para el uso privado de la presidenta de la Comunidad de Madrid que, a pesar de la inexcusabilidad de la asistencia al acto, excusó la suya.
Sería difícil encontrar un acto más hueco e insulso que el que ayer acogieron los pincianos. Seguramente no es posible que lo meramente litúrgico y formal, cuando carece de contenido, pueda parecer más enjundioso y macizo. De lo que se trataba era de escenificar la adhesión de unos líderes políticos al mal menor, al único candidato que, por el momento y por lo que parece, quiere presidirles y capitanearles camino de nuevas y más sonoras derrotas electorales.
Rajoy se ha especializado en el mutismo con palabras, lo único más inadmisible que el silencio. Dice cosas tan absurdas y ridículas como que, para la dirección de la nueva etapa del PP, contará con Aguirre… si ella quiere apoyarle. Es obvio que aquí nos hemos acostumbrado, en lo que respecta a la representación política, a la nadería insubsistente. Ni siquiera en un trance tan difícil como el que, por su mala cabeza, atraviesa el líder gallego, se puede llegar tan lejos en la necedad. Si Rajoy fuese capaz de escuchar, sin más desconfianza que la prudente, a quienes le rodean ya debiera saber que Aguirre no muestra ningún interés en acompañarle por el camino de su nuevo y predecible fracaso. Es más ambiciosa que su desamigado Alberto Ruiz-Gallardón, la promesa que ha querido dejar de serlo en un heroico acto de sumisión y entrega, un auténtico suicidio político, al líder que no lidera el PP.
Posiblemente no sea casual que el acto de ayer en Valladolid se celebrara en le Feria de Muestras, un escenario mercantil. Inmersos en el surrealismo gestor que conduce el partido desde que José María Aznar lo dejó de su mano, bien podría haberse colocado en las puertas del recinto un letrero anunciador: “Por no poderlo atender, se traspasa partido político con setecientos mil militantes y diez millones de votantes”.
Rajoy quiere, pero no puede.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
The Wall Street Journal Americas Kevin Spacey tiene mucha experiencia en el papel...
25 de octubre, 2011Perfil Recuerdo aquella vieja historia de los dos vendedores de zapatos enviados a...
6 de septiembre, 2011Clarín En los primeros tres meses del año, EE.UU. revisó la expansión lograda...
10 de junio, 2012El Super Martes, John McCain se aseguró la candidatura presidencial republicana. ¿Y cómo?...
11 de febrero, 2008











