Bolivia: Censura a la vista
Por Cayo Salinas
Noticias Bolivianas
El rosario de acciones dirigidas a destruir las instituciones del Estado sigue y suman. A José Luis Exeni, exponente del oficialismo en la CNE, añádase Jorge Nava, Superintendente de Telecomunicaciones a.i., recientemente designado en ese cargo por el Presidente Morales.
Es innegable que al Órgano Ejecutivo le preocupa el deterioro de la imagen de Evo tanto como la cobertura periodística a los desaciertos vinculados al accionar gubernamental. Son los medios de comunicación los que sirven de intermediarios entre la noticia y nosotros, y esa interacción hace que día a día no sólo haya más rechazo a la forma cómo está conduciéndose el país, sino también, a que aparezca un funcionario público amenazando cerrar medios de comunicación. Esa aparición merece ser situada en contexto a la luz del grado de ingobernabilidad en el que nos encontramos y de la necesidad del MAS de lograr –a como dé lugar– imponer su texto de CPE.
En ese orden, al gobierno le era imprescindible mejorar su malograda imagen ante la ausencia de gestión capaz de revertir ese cuadro. Esa señal, fatal a la hora de gobernar allá donde debe hacérselo, marca el propósito político de controlar a los medios de comunicación a través de mecanismos de censura que comienzan con intimidaciones de funcionarios nominados por el propio Evo Morales. Y que no vengan con el cuento aquel de que no comparten la opinión del representante de Evo en la Superintendencia de Telecomunicaciones buscando, como era previsible, desentenderse con lo acontecido. Lo anoté varias veces cuando me referí al peligro que representa para el país la Constitución escrita y aprobada por el MAS. En ese documento, los constituyentes masistas en concomitancia con el gobierno aprobaron artículos dirigidos a censurar la información y los medios de comunicación, lo que no sólo ha merecido el rechazo ciudadano sino el pronunciamiento del gremio periodístico y una denuncia ante tribunales internacionales. Lo aprobado por el MAS en su CPE guarda estricta relación con el proceder del Superintendente. Dice el texto que la información y opinión que se emita en los medios de comunicación social, por cualquier persona, debe respetar “principios de responsabilidad y veracidad”. ¿Cómo se determinarán esos principios y quién los calificará y regulará?, ¿el Sr. Jorge Nava?, ¿los movimientos sociales o los Poncho Rojos administrando Correos de Bolivia?
Lo peor es que en la CPE del MAS la jurisdicción ordinaria no reconoce fueros, lo que podría significar el desconocimiento y eliminación de la Ley de Imprenta y, con ello, de la libertad informativa.
Ahora bien, el grado de torpeza del funcionario gubernamental fue tal, que incluso sentenció que el cierre de canales de televisión o radios podría producirse incluso tratándose de “informaciones que aun siendo auténticas puedan dañar o alarmar a la población”. Semejante despropósito no puede ser consentido cuando se privilegia el respeto de los derechos constitucionales de las personas. Sólo en regímenes donde se urden malos propósitos respecto a la libertad, protección y garantías de aquellas, podría entenderse algo así.
Nada justifica coartar la libertad de los medios de comunicación y cuidado, que ello no obsta a que los entes reguladores –los que el MAS cuando era oposición calificaba como la muestra más patética del neoliberalismo– cumplan su tarea dentro el marco de la legalidad y velando porque los medios no atenten al orden público.
El gobierno no imaginó que el rechazo a la amenaza proferida iba a constituir mayor descrédito a su gestión. La toma y aniquilamiento de las instituciones del Estado traen consigo esas consecuencias, sino miren a Exeni. De ahí que a la hora de la verdad, no sólo el gobierno ha salido mal parado, también el Superintendente que recibió la contraorden de dejar sin efecto la intimidación en un desenfrenado esfuerzo por revertir lo que quedó claro para todos los bolivianos: lo que se viene es una dictadura, por lo menos así nos lo muestra Evo y su equipo.
Frente a semejante horizonte, cuesta creer que al gobierno le interese el diálogo porque fue, sin duda, el principal artífice para su fracaso. Cuando en enero recibieron la invitación de los prefectos dije que esa era una oportunidad que el Presidente Morales no podía desperdiciar porque tenía la obligación de alcanzar pactos recomponiendo su conducta en aquellos aspectos que fueron la causa para la crisis. Los hechos mostraron que lo único que interesaba al gobierno era ganar tiempo hasta imponer su CPE además de cuidar la imagen de Evo Morales.
Nunca entendieron que el país no es sólo de indígenas y de movimientos sociales. La realidad les pasó la factura y ya nadie confía en el diálogo que el MAS precisa para detener la caída. ¡Ahora necesitan de la Iglesia!, la despreciada y vilipendiada en el país del sexo de las piedras, el país que se les está yendo de la mano. Esta es una época donde no se administra crisis como en el pasado, lamentablemente se administra ineficiencia, resentimiento y odio racial. Por esa causa, Bolivia está en peligro, véalo así.
El autor es Abogado Corporativo. Vive en Cochabamba, Bolivia.
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