Micro y macro, el dilema de Cristina
Por Martín Krause
La Nación
Antes de asumir como presidenta, Cristina Fernández de Kirchner participó de un acto donde se anunció una canasta navideña, en la que adelantó que la microeconomía será la característica de la etapa que viene. “Hoy tenemos consolidado lo macro y tenemos que profundizar lo micro”, dijo.
Puede entenderse el comentario como referencia a lo que serán las prioridades del nuevo gobierno, pero esto no deja de plantear un dilema que afecta seriamente a la economía. Este dilema es: ¿pueden la micro y la macro estar separadas? La macroeconomía estudia los grandes agregados y su nacimiento suele estar asociado con Keynes, aunque con anterioridad Irving Fisher había desarrollado un instrumento muy influyente con un alto grado de agregación: la teoría cuantitativa del dinero.
Como la misma palabra lo dice, los grandes agregados son eso, agregados, pero ¿de qué? Pues no pueden ser de otra cosa que de decisiones individuales, ya que la acción es siempre individual. Cuando hablamos del desempeño del “consumo”, no podemos pensar que se trata de una magnitud independiente de las decisiones en materia de consumo de cada uno de los individuos decidiendo el destino de sus ingresos o ahorros.
No obstante, la macroeconomía evolucionó separada de sus “bases microeconómicas”, como si tuviera leyes propias y hasta diferentes de las que explican el accionar individual. ¿Qué podría explicar esto? Entre el accionar individual y el resultado global debería haber alguna falla. Esta es la esencia del argumento keynesiano: el mercado falla irremediablemente en alcanzar un “equilibrio” que garantice el uso completo de los recursos, el Estado debe permanentemente intervenir para guiar a la economía hacia ese objetivo ya que sola nunca lo lograría, el gobierno va a resolver el problema del ciclo económico.
Desde hace unos 25 años se han generado distintos intentos de darle a la macro un apropiado fundamento micro, pero hasta ahora los intentos no han sido muy satisfactorios. Curiosamente, Ludwig von Mises había logrado eso ya en 1912, en un libro llamado Teoría del dinero y el crédito . Allí, precisamente, señaló que no solamente el gobierno no termina en muchos casos resolviendo los ciclos económicos sino que es la causa de los mismos a partir de las políticas monetarias sucesivamente expansivas y luego contractivas.
En un segundo gran trabajo llamado “Socialismo” publicado en 1922, Mises señaló la imposibilidad del éxito de la planificación de la economía. Su argumento central también unía la micro y la macro: no se puede pretender que todas las distorsiones en las decisiones de producción, inversión y consumo que introduce el planificador luego den un buen resultado “agregado”. Hubo que esperar 67 años para que se cayera el Muro de Berlín y se comprobara esta afirmación.
Es correcta la apreciación de la Presidenta de que tanto la macro como la micro tienen que funcionar bien, pero es un gran error pensar que se pueden intervenir y distorsionar uno por uno los distintos mercados y pretender luego que el resultado conjunto sea positivo. Sostuvo en esa conferencia: “Hoy no se pueden proponer políticas generales sin atender las características de cada sector, la competitividad que tiene ese sector, cuál necesita inversión, cuál necesita tecnología, cuál necesita -no voy a decir protección, porque luego se enojan desde los grandes centros- un tratamiento diferente porque su situación y su posición en el mercado también es diferente”.
Esas son las decisiones “micro” que, precisamente, mejor pueden realizar quienes tienen el conocimiento y los incentivos para hacerlo, los mismos productores y consumidores. Pretender hacerlo desde el Gobierno es asumir una tarea imposible. La creciente intervención “micro” distorsiona los precios, reduce la rentabilidad; esto lleva a tomar malas decisiones, reduce la inversión. Si la inversión no crece el impulso de la demanda genera presiones inflacionarias, etc, etcétera.
No se puede separar la micro de la macro: tarde o temprano la intervención “micro” lleva a un fracaso de la “macro”.
El autor es economista y director de Ciima/Eseade.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
Las Anacrónicas Electrónicas En los últimos días, varios colegas me ha pedido que...
19 de noviembre, 2009The Wall Street Journal Carlow, Irlanda. – El malestar económico por el que...
7 de marzo, 2011Por Manuel Hinds El Salvador Una de las preguntas más interesantes sobre la...
24 de octubre, 2008- 11 de octubre, 2007











