La falta de nuevos fármacos estrella y el auge de los genéricos amenazan a las farmacéuticas
Por Bárbara Martínez y Jacob Goldstein
The Wall Street Journal
En los próximos años, la industria farmacéutica podría caer a un abismo a medida que una de las mayores olas de expiración de patentes amenaza con diezmar a decenas de las medicinas más vendidas del mercado.
Algunas de las drogas más exitosas del sector pasarán a la historia a medida que los genéricos conquistan el mercado con precios mucho más bajos. Se espera que los medicamentos genéricos capten cerca de US$67.000 millones en ventas, que actualmente van a parar a las principales farmacéuticas en Estados Unidos, entre 2007 y 2012, cuando cerca de 40 grandes medicinas perderán sus patentes. La cifra equivale a casi la mitad de las ventas de los grandes laboratorios en EE.UU.
Al mismo tiempo, la máquina científica de la industria se ha estancado. El enfoque centenario de encontrar químicos para el tratamiento de enfermedades está produciendo cada vez menos medicamentos. Lo que más falta son nuevas drogas ultra populares que reemplacen a medicamentos como Lipitor, Plavix y Zyprexa.
El descenso en las ventas podría marcar el fin de una manera de hacer negocios que alguna vez fue venerada. “Creo que la industria está condenada si no cambiamos”, reconoce Sidney Taurel, el presidente de Eli Lilly & Co. Según la consultora Datamonitor, entre 2011 y 2012 los ingresos anuales de la industria descenderán por primera vez en cuatro décadas.
El vencimiento de las patentes es un gran problema. Normalmente, los fármacos están protegidos por patentes que duran 20 años, período durante el cual son altamente rentables: el margen bruto típico suele ser de 95%. Cuando las patentes expiran, los fabricantes de medicamentos genéricos ofrecen el mismo producto a precios mucho más cercanos al costo de producción.
Una de las farmacéuticas que se verán más afectadas es la estadounidense Pfizer Inc. En 2010 vence la patente para Lipitor, un fármaco para bajar el colesterol que ha sido el medicamento de mayor venta de la historia. Los genéricos probablemente reducirán las ventas anuales de Lipitor a una fracción de sus actuales US$13.000 millones.
Merck & Co., conocida en América Latina como Merck Sharp & Dohme, enfrentará la competencia de los genéricos para tres de sus medicamentos de mayor venta: Fosamax, un tratamiento para la osteoporosis, Singulair, un medicamento para el asma, y Cozaar, una droga para el corazón. Estos tres productos representan un 44% de los ingresos actuales de la compañía. Zocor, un medicamento de Merck para reducir el colesterol, facturó US$4.380 millones en 2005. Pero el año pasado perdió su patente y desde entonces las ventas han caído 82%.
La avalancha de genéricos no sería tan importante si las farmacéuticas estuvieran produciendo una serie de nuevos éxitos. Pero ello no está ocurriendo. Entre 2002 y 2006, la industria introdujo 43% menos drogas basadas en químicos que en los últimos cinco años de la década de los 90. Y ello a pesar de que la industria dobló su presupuesto de investigación y desarrollo.
En octubre, Moody’s Investors Service, que califica la deuda de las compañías farmacéuticas, la cual asciende a casi US$90.000 millones, redujo su perspectiva para la industria estadounidense de estable a negativa. Durante mucho tiempo, el sector fue considerado uno de los más solventes, pero en los últimos años Moody’s ha rebajado de categoría a gigantes como Schering-Plough Corp., Merck, Bristol-Myers Squibb Co., Pfizer y la británica GlaxoSmithKline PLC. Para justificarlo, Moody’s dice que los medicamentos que se desarrollan actualmente tienen un potencial comercial mucho menor que fármacos anteriores.
Los inversionistas, que otrora fueron grandes beneficiarios del éxito de la industria farmacéutica, se han alejado. El Índice Mundial Dow Jones ha subido 75% en los seis años terminados el 29 de noviembre, mientras que el Índice Farmacéutico Global FTSE ha caído 19,8% en el mismo período. Los pacientes también están entre los perdedores. “Para los desórdenes de ansiedad, el campo se ha desplomado en cuanto al desarrollo de medicamentos”, afirma P. Murali Doraiswamy, jefe de psiquiatría y ciencias conductuales de la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke. “Hace diez años contábamos ocho o nueve (medicamentos en desarrollo) diferentes” dice. “Ahora, eso se ha reducido a cero”.
“Desde la llegada de las estatinas (que reducen el colesterol) en los años 80, no ha habido terapias nuevas que, de manera comprobada, reduzcan la muerte y la invalidez en el caso de la ateroesclerosis”, dice Richard C. Pasternak, vicepresidente de investigación clínica cardiovascular de Merck. La ateroesclerosis, que es la acumulación de grasa y colesterol en las paredes de las arterias, es una de las principales causas de las enfermedades cardíacas.
¿Un nuevo modelo?
Con la llegada de la expiración masiva de patentes, las farmacéuticas se están reorganizando. En cinco años más, muchas compañías tendrán otro aspecto. Se adentrarán en negocios nuevos. Su estructura de costos será más liviana y flexible. Algunos nombres conocidos podrían desaparecer debido a fusiones. Algunas firmas han recurrido a líderes nuevos, incluyendo gente ajena al sector como Jeffrey Kindler, nuevo presidente ejecutivo de Pfizer que proviene de la cadena de comida rápida McDonald’s Corp. “La era que originó la industria farmacéutica moderna se terminó”, dice Richard Evans, ex analista de Wall Street y actual consultor farmacéutico. “Los fundamentos económicos de la industria no funcionan, ya que básicamente es como colocar su dinero en una trituradora de papel”.
La industria, en todo caso, sigue siendo altamente rentable. Las ventas se continuarán beneficiando de algunos programas de salud pública en EE.UU. y del crecimiento de los mercados internacionales. El sector continuará creando fármacos nuevos, pero a un ritmo demasiado lento como para sostener su tamaño y estructura de costos, según los analistas. Algunos creen que la industria, que nació a partir del negocio químico en la Europa de fines del siglo XIX, se aferra demasiado a sus orígenes. “Pese a todos los avances increíbles de los últimos 50 años, todavía trabajamos con las herramientas de la primera revolución farmacéutica… usando química avanzada para tratar los síntomas de las enfermedades”, afirmó Taurel, de Eli Lilly & Co., en un discurso pronunciado en 2003.
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