Prebish llegó a Estados Unidos
Por Armando Ribas
Diario Las Americas
En un artículo Naomi Klein, hace una crítica ad homine a Alan Greenspan, pero más aún al sistema, a mi juicio mal denominado por Marx Capitalismo. La crítica ad homine basada en la moral del sujeto actuante, parte de una visión ética equivoca respecto al capitalismo que yo denomino liberalismo.
El liberalismo no es una visión económica basada en el laissez faire, sino una concepción antropológica, ética política y jurídica que se traduce en y más bien se tradujo en un cambio fundamental en la historia de la humanidad. Como bien dijera Ayn Rand, a la que la Sra. Klein parece no respetar sus conceptos morales. “El capitalismo no creó la pobreza sino que la heredó” y este hecho lo reconoció el propio Marx en el Manifiesto Comunista, por más que lo descalificara moralmente, basado en el concepto erróneo de la teoría del valor trabajo y la consecuente falacia de la plusvalía.
Le recomendaría a la Sra. Klein que leyera a David Hume, para que comprendiera la separación sustancial entre moral y justicia. El liberalismo a diferencia de los socialistas que pretenden monopolizar no solo la verdad sino la moral, el capitalismo parte del reconocimiento de la naturaleza humana, que ya estaba reconocida en el conocido el evangelio que “el justo peca siete veces”. Entonces la libertad se sustenta en el reconocimiento de los derechos individuales y la limitación del poder político. Cuando en el supuesto moral colectivo se ignora el derecho del hombre a la búsqueda de la propia felicidad, le hemos otorgado al gobierno el monopolio de la ética..
Como bien señala Karl Popper, todos los grandes dictadores pretendieron convencer a sus pueblos de que representaban una moral superior. Y esta es la actitud moralista que adopta la Sra. Klein para criticar la supuesta y falaz contradicción de Greenspan de creer en el leizzer faire y haber intervenido en el mercado. Ese es el rol precisamente del Federal Reserve, pues los mercados no son perfectos. Cuando no lo cumplió como en el 29, se produjo la recesión de la década del treinta. Perdón Sra. Klein pero todos los sistemas bancarios de reservas fraccionarias requieren de un prestamista de última instancia. Si Ud. denomina a los bancos “los ricos”, sepa que hay muchos realmente pobres que tienen sus depósitos en esas instituciones.
Una cosa es cuando un Banco quiebra por errores propios y otra cuando el sistema está en riesgo como consecuencia de políticas equivocadas que determinan ya fuere la inflación o el aumento de la tasa de interés por encima de la rentabilidad del capital. En este último caso el sistema está quebrado y solamente puede ser salvado por la intervención del Banco Central.
Como bien escribiera Jorge Gilbert en su Riqueza y Pobreza” mas tarde o mas temprano los liberales ( Socialistas) americanos y los laboristas ingleses van a descubrir que la restricción monetaria es una forma maravillosa de destruir al sector privado en tanto dejan al gobierno intacto y ofrecen pretextos para la nacionalización de la industria” y sigue diciendo “decir que la reserva federal no debe acomodar el gasto del gobierno es en la práctica decir que los negocios deben de pagarlos…..la víctima será el futuro; la inversión vital del sistema de empresa privada, las energías creativas de un crecimiento prospectivo real, y las fuentes necesarias de la nueva producción para el mercado”.
La Sr. Klein aparentemente ignora estas sabias previsiones que por ser ignoradas en América Latina tenemos los resultados que tenemos asi todavía sostiene que la culpa de que los salarios no suban la tiene el libre comercio. Previch llegó a Norteamérica y como bien señala Alan Greenspan si en Estados Unidos se hacen las mismas cosas que se hicieron en Argentina durante el peronismo tendrán los mismos resultados de decadencia y empobrecimiento.
La teoría del llamado goteo, que debo explicar pues su significado no es conocido, es un hecho innegable reconocido por el propio Adam Smith cuando destacó que los ricos tienen el estómago del mismo tamaño que los pobres. Es decir que el enriquecimiento de algunos no significa un consumo infinito en desmedro de las posibilidades de consumo de los pobres. Por el contrario ello permite la inversión que es la única alternativa para reducir la pobreza en el mundo.
Jamás Adam Smith, sugirió ni tampoco Ayn Rand que la inversión se hace por amor al prójimo, sino que precisamente en función del amor a si mismo beneficia a los demás. No el goteo, sino la mano invisible que para la Sra. Klein es decididamente invisible. El mandamiento de amar al prójimo como a si mismo es el reconocimiento del amor a sí mismo, pues es indudable que como bien señala David Hume el amor a la humanidad no existe como tal. Es sólo la hipocresía sustentada en la envidia, la que permite la demagogia en la búsqueda del poder político que ha sido históricamente la manifestación explícita del egoísmo humano. Como bien señala Ayn Rand, el supuesto altruismo en nombre del deber Kantiano es el monumento a la Rusia Soviética.
No voy a incurrir en el mismo error que la Sra. Klein, y no pretendo juzgar su integridad moral en función de los errores conceptuales e históricos en que incurre. Creo tan sólo que está equivocada y espero que en nombre de su excelsa moral aprenda a comprender el mundo en que vivimos y deje de repetir a Lenin en su omnipresente ensayo “Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo”. Creo que ella es sincera pero lamentablemente tan equivocada como Lenin.
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