La vida Kleenex
Por Gina Montaner
El Nuevo Herald
Debieron leerme el pensamiento. A punto de abrir la primera tienda Ikea en el sur de la Florida, los directivos de este famoso negocio dedicado a los muebles y menaje para la casa han advertido a los fans incondicionales que se prohibirá hacer camping en el aparcamiento de la gran superficie que han construido en la localidad de Sunrise. Es una lástima, porque tenía pensado llamar enferma al trabajo el día de la inauguración y montar una tienda de campaña a las puertas de mi establecimiento favorito para ser la primera en entrar.
Quiero pensar que no hace falta que les cuente sobre Ikea porque también para ustedes la archiconocida cadena sueca es uno de los símbolos más emblemáticos de nuestro tiempo. Lo increíble es que este rincón del mundo haya podido sobrevivir hasta ahora sin tener a mano los artículos de una tienda imprescindible para el hogar.
El fenómeno social de Ikea radica en que conecta con el modo de vida moderno. Sus muebles, sus cacharros, sus lámparas, sus fundas, son el reflejo de una existencia en perpetuo movimiento, marcada por el signo de la provisionalidad. De ahí que su lema tenga que ver con la idea de lo “bueno, bonito y barato”.
Enmarcados en la corriente del diseño nórdico –con sus líneas sencillas, limpias y en maderas claras–, estos grandes hangares están lleno de colores vibrantes y cualquiera de sus artículos compite en belleza (aunque no siempre en calidad) con los prohibitivos productos de marca. Su concepto sintoniza con la concepción de ropa Kleenex (por lo de usar y tirar) lanzada por cadenas como Zara y H&M, que a módicos precios ofrecen una vestimenta de temporada que nada tiene que envidiar a las tendencias que salen de las pasarelas de Milán, Londres o Nueva York.
Los provocadores y originales anuncios de Ikea (dirigidos, entre otros, a las parejas gays, a los padres separados o a los que viven solos) son una festiva reivindicación de las vidas cuyo guión ha resultado más impredecible o menos convencional. Sus hermosos e imaginativos muebles están destinados a los amantes que comienzan una historia de amor. A los recién casados con espíritu aventurero. A los divorciados a punto de amueblar una residencia más modesta tras una costosa separación. A los niños que han de pasar tiempo compartido entre las casas de papá y mamá. A los solteros y solteras irredentos que prolongan los años de la mejor juventud sobre el futón y bajo la ligera funda nórdica que ha desterrado a la obsoleta sábana encimera.
Para alguien tan proclive a las mudanzas y cambios periódicos de un continente a otro, de no haber sido por esta tienda mi vida habría tenido aún más complicaciones y tropiezos. No duele tanto deshacerse de una lámpara de papel como de un jarrón de Sèvres. No hay comparación entre desarmar una estantería modelo Billy o viajar con un secrétaire Luis XV. No es lo mismo regalarles a los amigos la mesa de comedor plegable que desprenderse de un juego de cuarto estilo colonial. Además, para el alma inquieta y viajera tranquiliza saber que en medio de la volatilidad siempre se puede reproducir el ambiente Ikea, no importa dónde. Por eso cuando visito a mi hermano en Los Angeles o nos reunimos en la casa de Madrid todo nos resulta tan familiar. Como si nunca nos hubiéramos marchado. A su manera, la familia sueca que inventó este eficaz concepto de self-service mobiliario ha contribuido a la estabilidad a pesar del desarraigo.
El mundo Ikea no es para quienes sueñan con vidas monolíticas adornadas con recios muebles castellanos o abigarradas antigüedades. Ni para los que viven convencidos de que los muebles, como el matrimonio, son para toda la vida. Ikea se hizo a la medida de los sueños de origami, las etéreas plumas de ganso, los móviles de fieltro suspendidos sobre la cuna o el sofá que de noche es cama. Donde todo es transformable y cambiante.
Como la vida misma.
© Firmas Press
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
- 24 de mayo, 2013
- 8 de diciembre, 2006
Editorial – La Nación Antes de que la Argentina, por causa de algunos...
3 de marzo, 2011La Habana – Una de las problemáticas que despierta mayor irritación entre los...
3 de diciembre, 2007











