Paraguay: Autoestima electoral
Por Edwin Brítez
ABC Digital
Probablemente las próximas encuestas tendrán que incorporar aspectos sicológicos de los electores para elegir a los encuestados y tratar de vaticinar de esa forma el resultado electoral próximo. De lo contrario, seguirá siendo muy difícil entender cómo una colectividad que piensa ganar cree que finalmente perderá en la competencia.
Es lo que más o menos nos dice la última encuesta de Capli. A la pregunta de a quién votará si las elecciones fueran hoy, la gente dio el triunfo a la oposición; Lugo en primer lugar con 31,2%, Oviedo en segundo lugar con 25,3% y Blanca Ovelar, la candidata colorada, en tercer lugar con 24,3%.
Claro, es la diferencia necesaria entre lo que el ciudadano piensa hacer y lo que piensa que va a ocurrir, lo que prácticamente es un reconocimiento del poco valor de su aporte particular al propósito general.
Después de la dictadura casi siempre fue así: Las encuestas anuncian que ganará Caballero Vargas, que ganará Laíno-Filizzola, que ganará Oviedo, pero siempre ganan los colorados.
Dejo a cargo de los profesionales definir si el estrés es causa o consecuencia de la autoestima baja, pero se me antoja que cuando van los encuestadores de Capli a entrevistar a los electores deberían preguntarles cómo andan de autoestima y consignar el dato. Esto es el grado en que las personas tienen sentimientos positivos o negativos acerca de sí mismos y de su propio valor.
Si los sorprende con la autoestima baja, seguro que dirán a quien votar aunque el ganador será otro, pero si los toma con la autoestima alta, dirán que votará a su candidato y este será el seguro ganador.
Supongo que los colorados sostuvieron una autoestima alta durante toda la transición y seguramente es producto de los sucesivos triunfos electorales, mientras que la oposición –a pesar de crecer numéricamente– mantiene una autoestima baja. Sufre una especie de estrés electoral, seguramente cansada de sucesivas derrotas.
No encuentro otra forma de entender esta especie de naturaleza de “nacido para perder” de la oposición que cree en su candidato, pero tiene fe en el enemigo. ¿Tienen que ver con esto los colorados y su famosa estructura o su filosofía clientelística y prebendaria, o tienen que ver los opositores con su terquedad de enfrentar siempre divididos al adversario?
No me parecía relevante el tema hasta que un colega brasileño me preguntó: cuál de ellos tiene mayor credibilidad. Para sacarme de encima la carga enseguida invoqué la encuesta de Capli, pero en verdad no tengo la respuesta.
Credibilidad como sinónimo de confianza, de mayor crédito, tendría que tenerlo Lugo, como ex obispo, como persona sin antecedente político, frente a otros con oscuros antecedentes, cuestionamientos y dudas respecto a sus verdaderas intenciones políticas. Pero la gente preguntada por Capli no tiene confianza en que él pueda ganar. Confía y le da mayor crédito a la candidata del Partido Colorado.
La encuesta dice que el 46,3% del electorado cree que Blanca Ovelar ganará las elecciones y es la misma encuesta que le otorga la peor imagen entre los demás candidatos, además de ser tercera en la intención de votos.
No creo en los significados totalmente opuestos de un mismo concepto. Credibilidad es confianza aquí y allá, y lo es en política como en periodismo. De modo que alguna perturbación sicológica se apoderó del electorado paraguayo, y creo honestamente que sufrimos de estrés electoral. cuya consecuencia es la autoestima baja, algo que supongo debe ser por falta de liderazgo. Sencillo, pero profundo.
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