Cuba: El ataque al Exilio Histórico
Por José Sánchez-Boudy
Diario Las Americas
Se están aprovechando todas las oportunidades por los amigos de un arreglo con Castro para atacar al Exilio Histórico, que ha sido la fuerza motriz de la libertad hasta el día de hoy, y seguirá siéndolo en el futuro hasta que Cuba sea libre. Nos vamos muriendo la generación del Centenario, pero dejamos una herencia. Nosotros, y lo vengo diciendo hace cincuenta años, desde que tomamos los caminos del destierro, somos la Cuba Eterna; somos la Nación Cubana en el Exilio; somos los hombres que no nos rendimos. Mientras haya un cubano guardando sus cenizas eternas para que las lleven a Cuba, sepan los que están en la campañita contra el Exilio Histórico, que la Cuba mambisa no está vencida. Que el Exilio Histórico vive. Que la Cuba que dejamos atrás vive. La Cuba de Martí, de Varela, de Céspedes. La Cuba mambisa.
No, no hemos gritado, como nos achacan: hemos traído a estas riberas para el día de mañana el pensamiento de la Cuba que no muere. De la Cuba que se hizo en el campo mambí; en las emigraciones históricas, desde los tiempos de Varela; desde los días de Narciso López, las emigraciones de un pueblo para ser libre: “Con patria pero sin amo”.
Nos estamos muriendo los del Exilio Histórico. ¡Que tontos son los que esgrimen este argumento para atacarnos! Jamás un pueblo fuera de su patria ha escrito tanto libro de testimonio como el pueblo de Cuba; todos los crímenes del comunismo; todas las cobardías de los que quieren arreglarse con él en el mundo entero; todos los gritos de libertad de los exiliados cubanos a través del mundo; todo lo que era Cuba desde una esquina a un álamo de barrio; todo lo que se cree por los que nos atacan un pasado muerto, está vivo en miles de poesías. Déjenme mencionarles aquí un par de ellas: “Restablecer la patria verdadera/ la honra de sus próceres, su historia/, librar de tanta infamia su bandera/ para izarla a flotar llena de gloria”, escribía Rafael Matos, y Carmen Rosa Borges, en su “Brindis por Cuba” nos dice: “porque tus hijos abrazados rían/ cortando aquella cuerda que te ató”.
Todos los horrores del comunismo cubano; todas las miserias de los que tratan de salvarlo; todas las infamias contra la patria cubana levantada por Martí y los mambises, por Varela y Saco, por la sangre de los que han muerto por una Cuba Libre está en libros cubanos, escritos por hombres y mujeres del Exilio Histórico; por una generación que a cincuenta años de la ocupación de Cuba por los marxistas se sigue reuniendo en Alpha 66, o en cualquiera otra organización del exilio para remachar con su patriotismo de Ceiba centenaria que está con la Cuba Eterna. En todos los rincones del mundo donde estén hombres del Exilio Histórico, aunque anden con andadores, se siente la robustez de la palma; la fortaleza de los que levantaron a pulmón esa tierra sacrosanta que es la Cuba Eterna. Todos los que gritan contra ella están condenados al desprecio eterno de los que saben que la libertad es lo más preciado del hombre, porque sin ella no se puede vivir. Y por esa libertad murieron los cubanos en Playa Girón, murieron en el mundo entero con las armas en la mano, para esa libertad crían las mujeres cubanas a sus hijos aquí, donde la patria no existirá físicamente pero está su fortaleza y su espíritu inmortal.
Yo, cuando leo a todos esos que trataron de destruir al Exilio Histórico, no me tomo como ningún cubano, el trabajo de contestarles. Porque el que no se dé cuenta de que este exilio ha hecho la obra más descomunal que sea gloria de una nación no conoce ni la historia ni al pueblo cubano. Cuando terminó la Guerra del 68, ¿quién podía pensar de que un hombre pequeño de cuerpo cantaría la muerte heroica de su tierra cubana para hacerla inmortal, y que con su palabra construirían los Pinos Nuevos? Cuando lo mataron en Dos Ríos creyeron que habían aniquilado a la independencia cubana, pero aquella sangre del Apóstol, como la sangre de los mambises; como la sangre de los hombres cubanos de ayer y de hoy; como la sangre de todos los luchadores por la libertad del mundo; de los que fueron a Cuba a ayudarnos a romper el yugo que impedía que estuviera en el cenit de la grandeza patria, toda esa sangre lo que hace es sembrar la semilla por la que lucharon los que han logrado que el hombre no esté en una ergástula, en una cárcel miserable, sino que pueda ver lo atardeceres de un universo que creó Dios para que el hombre lo disfrutara. Por eso le dio luz y rompió las tinieblas. Por eso le dio el espíritu al Exilio Histórico y a todo ser humano para que pudiera, con su fortaleza de alma, hacer que las tinieblas no cubrieran jamás al sol eternamente. El sol de Cuba Libre cerrará las tinieblas y el mañana hablará del Exilio Histórico como el gran salvador de la Patria Mambisa.
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