¿Socialismo del Siglo XXI a la ecuatoriana?
Por Enrique Ampuero Pareja
IEEP
El Presidente Correa ha manifestado públicamente que es Socialista y que pretende establecer en el Ecuador un Estado Socialista, que no tenga semejanza a otros sistemas que se están implementando en la América Latina como el de Venezuela sino un socialismo a la ecuatoriana.
Hasta el momento no ha definido en que consistirá dicho modelo, sin embargo en el gobierno ya se han tomado algunas acciones en esa dirección. Cuarenta y cinco mesas de trabajos sectoriales dejaron listo el llamado Plan Nacional de Desarrollo Social, Productivo y Ambiental, que hasta el 2010 pretende sentar las bases económicas para instaurar el socialismo del siglo XXI. (Diario Expreso 6/6/07).
El socialismo del siglo XXI es un concepto ideado por Heinz Dieterich Stefan a partir de 1996 y acogido por el Presidente Chávez de Venezuela que se ha propuesto –en sus palabras- “inventar el Socialismo del siglo XXI”, construido sobre la teoría científica de Marx y Engels como marco de referencia. En la segunda edición ampliada del libro “Hugo Chávez y el Socialismo del siglo XXI”, Dieterich hace algunas recomendaciones que denomina la fase de transición al nuevo Socialismo, en donde el autor propone la forma de sustituir al mercado como mecanismo de coordinación del sistema capitalista.
Dieterich señala que hacen falta seis condiciones para llegar al Socialismo del siglo XXI. Tres de estas condiciones son económicas, a saber: Valor, Equivalencia y Cibernética. Las otras tres condiciones restantes las denomina condiciones socio-políticas las cuales son: Democracia participativa, Educación y Redistribución. El autor dice textualmente “para convertir esa teoría crematística de mercado en una economía socialista, un equipo de planeación tiene que sustituir la función informática del mercado y decisoria de los empresarios”. Traemos al lector las recomendaciones de Dieterich porque son las que están inspirando el Socialismo que Chávez intenta implantar en Venezuela, y que podría ser emulado por otros gobiernos del hemisferio.
La Revolución Bolivariana, a diferencia del capitalismo tradicional que se basa en la economía de mercado, respeto a la propiedad privada y las libertades individuales, con un gobierno limitado en sus atribuciones, utiliza el capital presuntamente con objetivos solidarios y humanitarios, pero que en realidad sostiene un gobierno autocrático que a través de dadivas a la población de escasos recursos obtiene el apoyo político necesario. Para hacer efectivos sus planes, Chávez dispone de miles de millones de dólares provenientes de los ingresos petroleros, con los cuales sostiene un enorme programa de subsidios a la población afín a sus ideales por medio de las Misiones y Cooperativas. Un 45% de la población recibe comida subsidiada por medio de las 4000 misiones, programas alimenticios especiales y Centros de Abasto del Gobierno. Además, la expansión de la Revolución Bolivariana a otros países del hemisferio la realiza mediante un programa de subsidios utilizando el petróleo y los petrodólares -como lo hace con Cuba y algunos países del Caribe- o comprando bonos de deuda externa de ciertos países. Las embestidas contra la propiedad privada son frecuentes como el cierre del canal de Televisión RCTV, la redistribución de tierras privadas a los campesinos, los controles de precios de los artículos de primera necesidad.
Nos preguntamos si el Socialismo del Siglo XXI que está implantando Hugo Chávez en Venezuela servirá de inspiración al gobierno del Presidente Correa. Ojala que no sea así, y que si algún tipo de Socialismo se quiere imponer, por lo menos que emule los modelos de Brasil y Chile. Lula da Silva ha optado por un socialismo moderno, a la europea, que de socialismo solo tiene el nombre, pues apoya la inversión extranjera y el mercado, la apertura económica y la empresa privada. El gobierno Chileno de la coalición ha continuado reforzando la apertura al comercio, ha mantenido la política de privatizaciones de las empresas públicas, la privatización de la Seguridad Social, los derechos de propiedad son garantizados por un sistema judicial independiente. El resultado de tales medidas es la reducción de la pobreza, la mejoría de los indicadores sociales y la creación de mayor oportunidad de trabajo.
Basta repasar la historia en las últimas décadas y examinar las políticas y reformas que han realizado los países exitosos para darse cuenta que el socialismo no puede traer prosperidad a los pueblos. Rusia, China, India y los países de Europa del Este, que estuvieron dominados por sistemas socialistas han emprendido reformas importantes para transitar hacia el capitalismo, abriendo sus mercados, reduciendo impuestos, privatizando empresas públicas ineficientes y protegiendo la privada. Este es el verdadero camino hacia la prosperidad y no un sistema en que el estado tiene la concentración del poder, se redistribuya de forma coercitiva la riqueza, se violen las garantías constitucionales y se debiliten las instituciones básicas de la sociedad.
Enrique Ampuero es Director de Programas del Instituto Ecuatoriano de Economía Política.
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