Los empresarios
Por Guillermo Andreau
El Relativismo Moral
Bajo una moral objetiva como la de la Constitución Argentina de 1853, el empresario es un benefactor de la humanidad. El éxito económico del empresario nos esta señalando en cuanto el empresario satisface necesidades de terceros, que están dispuestos a beneficiarse con el intercambio propuesto. Podemos decir entonces -siempre bajo una moral objetiva- que cuanto mas rico es el empresario, mas benefactor de la humanidad es. Por ejemplo, hoy podemos decir que Bill Gates de Microsoft, al ser el hombre mas rico del mundo, es a la vez, el mas grande benefactor de la Humanidad; porque el libre intercambio de sus productos han mejorado la vida de miles de millones de personas en todo el mundo.
Bajo esta ética los pobres –normalmente analfabetos y sin instrucción alguna- trabajando y cooperando –y siendo dueños del fruto de su trabajo- se hacían rápidamente ricos en nuestro País.
Cuando la Argentina decide cambiar su Constitución -para sumarse a la moda intelectual del Positivismo Jurídico Francés- transforma la moral en Subjetiva, su impacto sobre el orden jurídico fue demoledor, llevando al Derecho a la situación inmoral y absurda en la que se encuentra hoy.
Bajo esta nueva circunstancia el empresario quedo totalmente desprotegido del Derecho y a merced de quien detenta el poder -los políticos-. Sus opciones fueron: desaparecer, o asociarse con los políticos para poder sobrevivir. Uno a uno los empresarios argentinos, después de un tiempo y entre mil incertidumbres, fueron sencillamente desapareciendo. El nuevo “empresario argentino” sabe ahora que no necesita satisfacer necesidades de terceros, sino acercarse al abrigo del poder como única opción para poder sobrevivir. Bajo esta ética podríamos decir que seguramente, cuanto mas rico es un “empresario” mas corrupto es y por lo tanto se justifica su condena moral. Una constitución inmoral construye leyes inmorales y arrastra a la sociedad a su propia destrucción.
LA IGLESIA
“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino del Señor” (Lucas 18:25).
En la época de Cristo no existía la burguesía, los comerciantes -como hoy en la Argentina- estaban a merced del poder, los ricos -como hoy en la Argentina no eran los empresarios- eran los políticos y sus amigos. A ellos se refería Cristo. A esa casta de bárbaros inhumanos que con la herramienta del positivismo jurídico lograron dar vuelta todos los paradigmas de la historia.
La lucha de Cristo y del cristianismo es la lucha del hombre por alcanzar su libertad, su propia libertad. La burguesía se origino precisamente, como consecuencia del triunfo de la moral cristiana y su fruto fue la Revolución Industrial en Inglaterra con la aparición del hombre libre, dueño del fruto de su trabajo y el nacimiento del empresario benefactor que lograría sacar a la humanidad de la barbarie permanente en que se encontraba el hombre en la Edad Media. Por esta pacifica revolución, la nueva burguesía fue desplazando a la Aristocracia del poder.
El catolicismo deliberadamente malinterpreto a Cristo para someter al empresario y condenarlo moralmente. La Iglesia Católica también burlo el principio cristiano de “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” es decir separar la Iglesia del Estado, para asociarse a los políticos y beneficiarse del botín.
En el año 2000 la Iglesia Católica pidió perdón y ahora se pone al frente de la lucha contra el relativismo moral y su mas perjudicial efecto, el positivismo jurídico.
LA POLÍTICA
Si el ladrón privado te pide “la bolsa o la vida” el político te pide “la educación de tus hijos o la vida” decía Ayn Rand, mediante la educación publica logran insuflar en la sociedad la idea de perpetuar un orden inmoral que logre mantener el Statu Quo.
Marx en el Manifiesto Comunista, entre los 10 puntos que propone para la destrucción del Capitalismo –y que Argentina cumplió con todos–, dice que la educación debe ser libre, gratuita y “dirigida por el Estado”.
Se hizo ver que el objetivo era lograr igualdad de oportunidades, pero el verdadero objetivo fue la propagación de una ideología intervencionista, que promoviera la Omnipotencia del Estado y la consecuente destrucción de los derechos y libertades individuales.
Para hacer posible el sueño intervencionista –de izquierda o de derecha- los integrantes de la elite intelectual debían creer en este nuevo credo, y colocarlo como paradigma dominante.
¿Como es posible que los pobres analfabetos se hagan ricos trabajando y nosotros los políticos intelectuales que tanto hemos estudiado estemos en esta posición?. Con la ayuda del Catolicismo destruyeron la moral objetiva del Cristianismo para lograr sus objetivos por intermedio del Estado.
La Solución.
“Y tu cabeza esta llena de ratas, te compraste las acciones de esta farsa” sentencia hoy con toda claridad la Bersuit.
Después de 70 años de positivismo jurídico los juristas no saben, no quieren y no pueden desatar el nudo gordiano generado en el campo del Derecho. Están paralizados.
La solución pasa –como en 1853- por volver a los marcos morales del Cristianismo para reconstruir la Argentina prospera y pacifica que supimos conseguir en un punto de nuestra historia.
Filmus y Macri conocen muy bien las perversas reglas de juego. ¿Tienen intención de cambiarlas?. La solución parece estar todavía lejana.
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