¿Servirá para algo el Parlasur?
Por Andrés Oppenheimer
El Nuevo Herald
MONTEVIDEO, Uruguay – Emulando el exitoso modelo de la Unión Eropea, el Mercado Común de América del sur, Mercosur –integrado por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela– inauguró recientemente su Parlamento regional en esta ciudad, que muchos uruguayos esperan se convierta en “la Bruselas de Sudamérica”.
Sin embargo, durante una visita aquí esta semana no me encontré con muchos uruguayos que irradien optimismo por el futuro del Parlamento sudamericano, o por el Mercosur en general. Muchos temen que el reciente ingreso de Venezuela lleve a una mayor politización del bloque regional, y lo aleje de su meta original de lograr la integracion económica.
”Se ha desvirtuado la finalidad original del Mercosur, que era económica y comercial”, me dijo el ex presidente Luis Alberto Lacalle, uno de los fundadores del Mercosur en 1991. ‘Ahora se habla del `voto de Mercosur’ en Naciones Unidas, del ‘voto de Mercosur’ en la Organizacion de Estados Americanos. Eso nosotros no lo previmos nunca cuando creamos el bloque”.
El Parlamento de Mercosur, o Parlasur, que se reunirá para su segunda sesión en esta ciudad a fines de mes, está integrado por 18 miembros del congreso nacional de cada país. Los 18 representantes de Venezuela por el momento tendrán voz pero no voto, porque la membresía plena de Venezuela todavía debe ser ratificada por los congresos de Brasil y Paraguay.
Los legisladores de Parlasur podrán emitir resoluciones no vinculantes y ordenar estudios, pero sus decisiones no tendrán primacía sobre las leyes de cada país.
Mercosur se está recuparando de su virtual colapso a principios de esta década, cuando la devaluación brasileña de 1999 hizo caer dramáticamente el comercio regional. En el 2006, el comercio entre los cuatro países fundadores de Mercosur –Venezuela se integró a mediados de año– alcanzó $20,600 millones, casi el doble de los $10,600 millones al que había caido en su punto más bajo, en el 2002, según cifras de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).
Sin embargo, Uruguay y Paraguay, los miembros más pequeños de Mercosur, dicen que el aumento del comercio regional se debe casi enteramente al comercio bilateral entre Argentina y Brasil, y que la integración regional no va para ningún lado.
“Hay una total falta de coordinación de políticas económicas”, me dijo el ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Danilo Astori, en una entrevista en su despacho.
Uruguay se queja de que –en lo que pone en tela de juicio cualquier voluntad integradora– Argentina está blo-
queando puentes fronterizos debido a la disputa entre ambos países por el posible impacto ambiental de una planta papelera de $1,200 millones que se está construyendo del lado uruguayo de la frontera.
Y, según Uruguay, tanto Argentina como Brasil están poniendo todo tipo de trabas a las exportaciones uruguayas de bicicletas, arroz, y cientos de otros productos.
Mientras que casi la mitad de las exportaciones uruguayas iban a sus socios de Mercosur a mediados de la década del noventa, el porcentaje ha caido a menos del 20 por ciento hoy en día. En el 2006, Uruguay sufrió un déficit de $1,000 millones en su balanza comercial conjunta con Argentina y Brasil.
Astori me señaló que Uruguay quisiera firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, pero Argentina y Brasil prohíben que los miembros de Mercosur firmen acuerdos individuales con Estados Unidos. Con una mezcla de resignación y espíritu desafiante, el ministro de Economia afirmó que “Uruguay no se puede ir de Mercosur, pero Uruguay no puede quedar preso de Mercosur”.
Mientras que Lacalle y otros políticos de oposición critican el hecho de que en lugar de solucionar sus disputas comerciales, Mercosur ”les está poniendo un sombrero político”, los funcionarios del gobierno centroizquierdista del presidente Tabaré Vásquez dicen que el Parlasur podría ayudar a destrabar los problemas comerciales.
Los integrantes del Parlasur, en su condición de miembros de los congresos de cada país, podrían ayudar a empujar la agenda de la integración regional en sus respectivos países. Eso sería importante, porque el 60 por ciento de las resoluciones de Mercosur no han sido ratificadas por los congresos de los países miembros, señalan los funcionarios uruguayos.
Mi opinión: los países del Mercosur quieren copiar el exitoso ejemplo de la Unión Europea, pero lo están haciendo al revés: mientras que la Unión Europea nació como un acuerdo comercial sobre el carbón y el acero, y se consolidó como un bloque económico sólido antes de crear instituciones políticas, el Mercosur está creando instituciones políticas antes de haber logrado la integarción económica. O sea, a falta de acuerdos económicos, retórica política.
Si el Parlasur sirve para convencer a los congresos de cada país miembro de que levante sus trabas comerciales y avance en la integración económica regional, bienvenido sea. Pero si no lo hace, se convertirá en otra burocracia latinaomericana más, y en un chiste.
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