El jefe Hugo
Por Héctor Aguilar Camín
El Mercurio
Hugo Chávez es un loco, pero hay método en su locura. Es un gobernante autoritario, pero su camino hacia el poder omnímodo se ha construido aprovechando las reglas del juego democrático.
Su novedad no es ser un caudillo carismático, un dictador tropical, un gobernante sin contrapesos que se impone por decreto a su país, sino haber llegado ahí mediante una cuidadosa ingeniería política, usando y creando las rendijas institucionales necesarias para ser un autócrata sin violar en lo esencial las formas de la competencia democrática.
Hugo Chávez se ha ido quedando, en una larga maniobra institucional, con todas las formas y pocos de los contenidos de la democracia. Se ha quedado con el Poder Judicial, utilizando su mayoría parlamentaria para nombrar a los jueces. Se ha quedado con la mayoría política, reformando las leyes de manera que su partido gane siempre una representación parlamentaria por ser mayoría o por ser primera minoría. Conseguida la mayoría electoral y parlamentaria, se ha quedado con el Congreso todo, aprovechando el error histórico de sus opositores de retirarse de la contienda electoral.
Una vez con unanimidad en el Congreso, ha obtenido facultades prácticamente dictatoriales para gobernar por decreto, sin restricciones, los primeros dieciocho meses de su nuevo gobierno. Lo previsible es que de esos poderes omnímodos, legalmente adquiridos, se siga la reelección indefinida y un horizonte de dictadura democrática o autocracia legal, como la que los mexicanos conocemos en la figura de Porfirio Díaz.
Una descripción puntual de estos procedimientos de Chávez puede encontrarse en el excelente y anticipatorio ensayo de Javier Corrales “Hugo Boss”, publicado en Foreign Policy ( www.fp-es.org).
Chávez no ha hecho su camino destruyendo a la oposición, dice Corrales, sino legitimándose con ella, golpeando sólo a partes de ella. El tejido político de Venezuela está lejos de ser el del silencio cubano. Pero los poderes acumulados de Chávez tienden a ser tan contundentes como los de Castro para eliminar la parte de la oposición que el jefe Hugo decide que hay que eliminar.
A esas ingenierías internas, Hugo Chávez suma una diplomacia petrolera que anda ya entre los cinco mil y los ocho mil millones de dólares de dádivas y financiamientos. Más una retórica de telenovela antiimperialista que gusta todavía a muchos oídos latinoamericanos.
Pensaba que en México esos escuchas eran marginales. Pero parece que incluye a la plana mayor del PRD. Sorpresas nos da la vida.
- 29 de mayo, 2023
- 19 de enero, 2023
- 21 de abril, 2021
- 26 de mayo, 2023
Artículo de blog relacionados
Noticias AOL WASHINGTON. - Las tensas relaciones entre los países de América Latina...
24 de noviembre, 2009Por Dario Varcárcel ABC El triunfo, el domingo 22, de Recep Tayyip Erdogan...
26 de julio, 2007La Vanguardia, Barcelona Caben dos posibilidades. O los ciudadanos nos explicamos fatal, o...
23 de febrero, 2010Voice of America La canciller alemana, Angela Merkel, dice que se opone a...
10 de julio, 2008












