Ecuador: La deuda eterna abraza la corrupción
Por Carlos Molina Gavilanes
El Telégrafo
Con que facilidad nuestros gobernantes hablan de los millones y millones de dólares que desean prestar para, como ellos dicen “beneficio del pueblo”, cuando, capaz, nunca han podido siquiera producir uno. Pues, producir un solo dólar cuesta sudor y lágrimas a quienes realmente trabajan día a día contra todas la adversidades que se presentan en un entorno hostil para la creación de riqueza imperante en Ecuador.
“Ellos” afirman que cada nuevo endeudamiento es beneficioso para el País, pues, según dicen, con palabrejas rimbombantes, el stock de deuda no se incrementa, sólo canjean, ponen, alargan, garantizan, todo esto no deja de ser un débil argumento para una deuda que se ha convertido en eterna.
Así como eterna es la corrupción que la envuelve, ya que, fortunas se han levantado de la nada, con la mera especulación basada en información “clave” que sólo puede tener origen en las esferas de poder gubernamental donde se encuentran las herramientas para la inmoral manipulación del mercado, en perjuicio de todos.
Por “accidente” se ha dado algo de evidencia de estas negociaciones, lo cual avergüenza a todos, pues se juega con la pobreza de los ecuatorianos. Tan eterna se ha convertido nuestra deuda externa pública que de 1993 a 2006, se ha incrementado en 47%, pasando de US$ 10.234 a aproximadamente US$ 15.000. Y la pregunta es ¿dónde se gastan esos recursos?
La experiencia nos dice que sólo han servido para financiar el crecimiento de un sector público ineficiente.
Llegó un momento en 1999 que la deuda externa pública superó el producto interno bruto, lo que significó que nuestros gobernantes nos endeudaron en un monto superior a lo que todos los ecuatorianos producimos en un año, es decir, para pagar dicha deuda, en 1999 los ecuatorianos debimos haber destinado la totalidad de lo que producimos sin gastar en comida ni agua ni ningún otro bien y aún así nos hubiese faltado recursos para pagar. Así, me pregunto, ¿Qué derecho tienen los gobernantes para endeudarnos a los ecuatorianos? ¿Qué derecho tienen “ellos” para hipotecar la producción futura de nuestros hijos? Pues ninguno.
Nadie tiene derecho a endeudarse en nombre de otros. ¿Qué diría usted estimado lector si su vecino le trata de endilgar una deuda por unos recursos que el se farreó?, es algo totalmente sin sentido, ¿verdad? Ese mismo razonamiento se debe aplicar con nuestros gobernantes. Es inmoral que “ellos” tengan la facultad de hacerlo, se debería prohibir mediante leyes o algún candado constitucional que los gobernantes se endeuden en nombre nuestro. Una alternativa podría ser que el presidente que quiera endeudarnos requiera 2/3 partes de aprobación por parte del Congreso Nacional, lo que obligaría a una extensa justificación y fiscalización del por qué del endeudamiento.
Si bien es cierto que los datos nos muestran que existe una disminución del porcentaje de deuda total sobre el PIB, esto principalmente se debe a un incremento más acelerado en el pib nominal que en el stock de deuda, pero, por más palabras rimbombantes, lo que debemos tener claro es que hace poco más de 10 años la deuda pública por persona era de aproximadamente US$ 850, hoy, supera los US$ 1.200 por persona, así, cada año los gobernantes nos endeudan más y, la única forma de frenarlos, es haciendo ver a los ecuatorianos que todo el despilfarro de la deuda pública es dinero del pueblo, no para el pueblo.
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