Guatemala: Payasos mercantilistas
Por Estuardo Zapeta
Siglo XXI
El espectáculo principal lo dieron los otros payasos, los del Congreso.
Veo peligro enorme en una tan inocente ley de protección de payasos nacionales.
Los tigres comilones, los monos danzarines, los camellos nadadores, las jirafas anoréxicas, tanto como los pumas albinos, no sabrán de los procesos económicos, pero los payasos sí.
Prueba de ello es la reciente manifestación que los circos nacionales hicieron para exigir “protección” de los circos internacionales.
¡Es el colmo del mercantilismo!
El payaso mayor, Bongo Berger, con su clásica oreja única, no respondió a los payasos, quienes con todo y fauna, contorsionistas, la mujer de hule, y el hombre que se traga espadas encendidas, pedían actos equilibristas, malabarismo del Ejecutivo y el Legislativo.
Pero el espectáculo principal lo dieron los otros payasos, los del Congreso, quienes dijeron que no se habían percatado de los errores de una ley que no era proteccionista y que ponía en peligro a los circos nacionales.
Mientras tanto, mejor que en la ficción de Macondo, la llegada de un circo mexicano a Huehuetenango ha despertado la ira de los enanos proteccionistas, de las pulgas estatistas, y de las cucarachas colectivistas.
Eso es MERCANTILISMO maldito, empobrecedor, subdesarrollista. Eso es un grupo de presión (payasos) exigiendo que el Estado (Presidente y Congreso) apruebe una ley para que no entren circos de otros países, y si entran, pues que paguen altos aranceles para poder presentar su espectáculo. Con eso los payasos nacionales quieren obligarnos a ver sólo espectáculos nacionales, y quieren que una ley prohíba, o haga difícil, espectáculos internacionales, y con eso seamos mercado cautivo.
Los payasos quieren monopolio; en eso se resume el argumento de “protección del artista nacional”.
Nadie, ni payasos, ni empresas, ni mayas, ni ladinos, ni gays, ni viudas, ni micro o macrocircos, ni mujeres, ni evangélicos, ni shamanes, ni católicos, ni ricos, ni pobres, ni nadie debe tener una “ley” específica de protección en su actividad ni privada, ni pública.
Si llevo el argumento de los payasos chapines al extremo, pues por la misma medida que ellos están solicitando la no participación de “extranjeros” tampoco entonces se les podría permitir a ellos, por ejemplo, la utilización de animales “extranjeros”; digamos la jirafa, el tigre, la Mocosita, los monos, que no son “nacionales”.
Suena absurdo, pero es tan absurdo como la idea de “proteccionismo” a payasos nacionales.
Si los payasos nacionales quieren mejorar su show deberán entender que eso sólo lo podrán hacer con la apertura de mercado, no con leyes proteccionistas. Por qué si a Guatemala quisiese venir (¡ojalá!) el Cirque Du Soleil estaría ese espectáculo, uno de los mejores del mundo, prohibido aquí sólo porque a los payasos nacionales se les ocurrió que los guatemaltecos no debemos ver espectáculos internacionales, sino sólo nacionales.
Mi argumento es por la libertad de mercado, y porque veo un peligro enorme en una tan inocente ley de protección de payasos nacionales. ¿Significa, digamos, que Barnie, el que podría ser considerado un payaso infantil, no podrá entrar a Guatemala? ¡Ridículo!
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