La fortaleza de la economía mundial prolongaría el actual auge bursátil
Por E.S. Browning
The Wall Street Journal
Vernon Smith, un ganador del Nobel de Economía, es tan optimista acerca de las perspectivas bursátiles que ha comprado acciones de pequeñas farmacéuticas, inversiones que “a fines de los años 90 ni siquiera habría tocado”, dice. Louise Yamada, una avezada analista de Wall Street, cree que el Promedio Industrial Dow Jones llegará a los 16.000 puntos como parte de un mercado alcista que compara con el auge después de la Segunda Guerra Mundial. Fritz Meyer, estratega de AIM Investments, una firma que gestiona inversiones por US$149.000 millones, opina que el alza de las acciones se prolongará por un período indefinido.
Una corrida alcista que dure 10 años es poco frecuente. Hubo un mercado alcista en los años 20, otro en los 50 y un tercero en los 90. Un mercado alcista común y corriente se agota en tres o cuatro años, lo que significa que, a pesar de los recientes récords, la actual racha estaría por terminar.
Sin embargo, apenas siete años después de que la corrida alcista de los años 90 llegara a un abrupto fin, un sorprendente número de observadores inteligentes y experimentados cree que el mercado estadounidense está en medio de un prolongado período de auge.
Estas personas piensan que la fortaleza de la economía mundial hará que el mercado alcista dure mucho más que en ocasiones anteriores. No sólo hablan de China e India, sino también de Japón, Europa Occidental, América Latina y otras partes del mundo. Los optimistas también creen que la Reserva Federal ha conseguido un aterrizaje suave de la economía estadounidense, es decir, enfriar el crecimiento sin hacer que EE.UU. entre en recesión.
Un período excepcional
Cuando las bolsas empezaron a caer en mayo del año pasado y en febrero último, los inversionistas fueron sorprendidos por la celeridad de la recuperación. La combinación de las bajas tasas de interés a nivel mundial, una inflación moderada y las sólidas ganancias de las empresas contribuyeron a contrarrestar la debilidad de los mercados.
Estamos en presencia de un período especial en la historia de los mercados, señala Yamada, ex jefa de estudios técnicos de Citigroup, que actualmente dirige su propia firma, Louise Yamada Technical Research Advisors.
Al comparar el actual comportamiento bursátil con los patrones históricos, datos como el número de acciones que suben y bajan o la magnitud de las alzas, el análisis técnico proyectaba que hacia abril de 2006 el mercado se disponía a caer un 20%. Pero en vez de eso repuntó antes de anotar una baja de 10%, algo que Yamada atribuye al dinamismo de la economía mundial. “Por eso creo que esta vez es diferente”, dice.
Estas son, precisamente, la clase de cosas que enardece a los tradicionalistas, que ven en ello una señal de exceso en los mercados. Muchos recuerdan al economista de la Universidad de Yale, Irving Fisher, quien poco antes del crash bursátil de 1929 declaró que “los precios de las acciones parecen haber alcanzado un nivel permanentemente alto”.
“Cada vez que hay un alza del mercado, la gente inventa que estamos en una nueva era para justificarlo”, dice Robert Shiller, un profesor de la Universidad de Yale. A Shiller y otros escépticos les preocupa que el crecimiento de las ganancias de las empresas y las bajas tasas de interés vuelvan a sus niveles históricos. Además, creen que los más optimistas se equivocan al pensar que estas tendencias permanecerán vigentes en un futuro lejano.
Índices por las nubes
El índice Standard & Poor’s 500 está a punto de batir un récord. Ayer, cerró en 1.524,12 puntos, a un pelo de su récord de 1.527,46 unidades, vigente desde marzo de 2000.
El Promedio Industrial Dow Jones, menos expuesto a las empresas de tecnología que el S&P 500, empezó a batir nuevas marcas en octubre del año pasado. Ayer, cedió 2,93 puntos para quedar en 13.539,95 unidades.
La actual racha alcista es distinta a la de fines de los 90, dicen los optimistas. Ha sido encabezada por las empresas ligadas a la energía y los commodities, ámbitos que quedaron al margen del frenesí de fines de la década pasada.
Smith sabe distinguir una burbuja, pero asegura que no hay ninguna a la vista. El trabajo del profesor de la Universidad de George Mason acerca de la conducta de los individuos en mercados simulados contribuyó a crear una nueva y amplia rama de la economía y lo hizo acreedor del Premio Nobel de economía en 2002.
Sus estudios han demostrado que casi cualquier persona, incluyendo ejecutivos que están estudiando en un programa de MBA y corredores profesionales, pueden crear una burbuja si cuentan con suficiente efectivo a su disposición.
En 1999, Smith advirtió que el mercado iba a caer. Aunque invierte la mayor parte de su pensión en fondos mutuos, a veces invierte en el mercado y asegura que ha eludido a las empresas de tecnología “como la plaga”.
Pero ahora, confiado en que el actual mercado alcista tiene para rato, Smith ha invertido en varias farmacéuticas y empresas de biotecnología pequeñas y medianas.
Fritz Meyer, el estratega de inversión de AIM Investments, calcula que una expansión sincronizada de la economía mundial impulsará un alza de las acciones “en forma indefinida, hasta que algo venga y rompa el equilibrio”.
Si no tiene lugar un atentado terrorista o un desplome económico en un lugar como China o India, Meyer cree que el mercado puede registrar ganancias anuales en torno al 10%, y que éstos podrían durar hasta fines de esta década.
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