En Venezuela nadie gana
Por Miguel Molina
BBC Mundo
Estas tardes se me han ido pensando en Venezuela.
Todo parece indicar que Radio Caracas Televisión dejará de transmitir por el canal dos este fin de semana, y que la Televisora Venezolana Social, Teves, tomará la palabra y la imagen tan pronto como deje de ser domingo.
Si no es el domingo puede ser otro día, porque todo hace pensar que es cuestión de tiempo.
Pero la revocación de la licencia de RCTV, un medio entre muchos que ha censurado fuertemente al presidente Hugo Chávez, también tendrá consecuencias en la relación de la prensa en otros países de la región.
Cuando calla un canal, un periódico, una estación de radio, todos perdemos algo. La sociedad civil pierde un espacio colectivo, pierde una oportunidad de enriquecer su debate con ideas, opiniones y pensamientos, aun los extremos y los soeces. Y podría perder más.
Nadie gana.
Si así lo hiciere
Según la Agencia Bolivariana de Noticias, no todo se ha perdido. El organismo social que sustituye a RCTV está obligado a ofrecer a todos los venezolanos un espacio para expresar sus opiniones.
El nuevo canal está comprometido a ofrecer comunicación libre y plural, prohibir la censura previa, asumir responsabilidad ulterior, y fomentar la democratización, la participación, la solidaridad y la responsabilidad social.
Y sobre todo observará la soberanía, tendrá en cuenta la seguridad de la nación y operará en libre competencia, según reza el decreto presidencial que cita la agencia oficial.
El gobierno reconoce, en el lenguaje que afecta a todas las burocracias del mundo, que el acceso universal a la información requiere de un ente que preste servicios públicos en procura de la transmisión de producciones emanadas de la colectividad.
Si así lo hiciere, Teves se constituirá en un medio genuino y accesible sin preponderancia de la finalidad económica o comercial para la difusión y ejercicio del derecho a la libertad de expresión del pueblo venezolano, en condiciones de igualdad.
Sobre todo, tiene que abordar las expresiones de los venezolanos digan lo que digan y transmitirlas sin temor ni soberbia, sin hacer compromisos ni soportar ataduras. Su meta es la imparcialidad.
Es un compromiso grande. Si no lo cumple será otro medio oficial más.
La mañana que fuimos a Puebla
Hubo veces que no supe qué pensar. La primera impresión que tuve fue que en otros países medios y periodistas ya habrían sufrido agresiones serias por decir la mitad de lo que dicen los venezolanos.
Después pensé que tal vez, como en otros países de nuestra América, los medios ganaron tanta fuerza política que se convirtieron en un poder paraestatal incontrolable, pero también pensé que el gobierno controlaba bien el impulso de frenar sus críticas.
Quizá eran las dos cosas, y otras más que sólo saben los venezolanos. Lo que me asombró fue lo que oímos en México.
Fue una mañanita que viajamos a Puebla. El horizonte se llenaba de montañas y de luz, y en el radio había un anuncio.
La Industria Radiofónica de México, centro de un debate sobre la ley que regula sus actividades, expresaba solidaridad con RCTV.
Esa noche, en la quietud poblana, vimos un canal que preguntaba a su auditorio si prefería que el gobierno supervisara los medios, o si prefería que lo hiciera un organismo independiente.
Lo que no decía el canal de televisión es que el organismo independiente estaría integrado por representantes de la radio y la televisión, y que estos medios casi monopólicos se supervisarían a sí mismos.
Colofón
En Ecuador, el presidente Rafael Correa demandó por injurias al periódico La Hora porque el periódico dijo que gobernaba con tumultos, palos y piedras.
El director de La Hora, Francisco Vivanco, se negó a pedir disculpas y podría pasar entre seis meses y dos años en la cárcel. La prensa cuestiona a Correa y se queja de falta de libertad de prensa.
El ministro de Gobierno Gustavo Larrea ve más allá. Dice que el antagonismo no le sirve a nadie y causa daño a la credibilidad de los medios y del gobierno, porque todos los días estar en la picota es aburrido y cansino para la opinión.
Lo que hará el gobierno es ignorarlos. No volveremos a hacer referencia a medios, ni a ningún periodista, dijo Larrea.
En otra parte otro ministro hizo declaraciones.
William Lara, ministro de Comunicación e Información de Venezuela, aclaró que RCTV podrá seguir transmitiendo por cable y por satélite e internet porque es un derecho que les asiste y que nadie les va a negar.
Y uno piensa. Nadie gana.
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