Etica y libertad de expresión
Por Diego Márquez Castro
Correo del Caroní
“La libertad intelectual no puede existir sin la libertad política”.
Ayn Rand
La semana que culmina ha estremecido al país y dentro de esta situación convulsionada se ha planteado la discusión sobre el derecho a la libertad de expresión y de información que obviamente conlleva a la libertad de pensamiento o libertad intelectual.
El tema ha sido recurrente a lo largo de estos años y se ha perfilado en estos días a raíz del cierre de RCTV, aunque tal palabra signifique una suerte de tabú para quienes gustan de los eufemismos en el discurso político. Dentro de este panorama también se ha tocado el tema de la ética periodística y de ello hablaremos este domingo.
El término ética tiene su raíz etimológica en la palabra griega ethos, y denota carácter o modo de ser a través de los hábitos y los actos del hombre. En este sentido el investigador Villanueva opina que “la ética de la información se encuentra directamente vinculada al perfil moral del periodista: cómo quiere vivir, cómo se ve a sí mismo, cuáles son las valoraciones morales que aplica al momento de recabar y difundir la información y qué relación debe existir entre el público y su tratamiento periodístico.
La ética, como dice Hazel Barnes, es un control interior que el individuo ejerce sobre sí mismo y su fin es el deber en relación consigo mismo y en relación con los demás. Se trata, pues, de una ciencia normativa de la conducta que permite al periodista elegir entre distintas opciones cuál debe ser el camino correcto en el ejercicio de su profesión”.
En este orden de ideas cabe hacer mención sobre lo pautado por el Código de Ética del Periodista Venezolano respecto los compromisos de los profesionales de la comunicación social: “La libertad de información es un derecho humano fundamental y piedra angular de todas las libertades consagradas en la Carta de las Naciones Unidas proclamadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, garantizada en la Constitución Nacional”.
Por esa razón, el Código señala que el periodista “tiene su origen en la libertad de expresión y el derecho a la información, normas democráticas consagradas en la Constitución de la República. El periodista debe luchar por la vigencia y efectividad de tales principios”. Así, pues, este instrumento que se constituye en brújula para el ejercicio del periodismo en Venezuela es taxativo cuando llama a los periodistas al deber de “combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia. “Y hay más, para conocimiento de quienes creen que los periodistas venezolanos no tienen principios éticos, el Código indica que “el periodista que trabaje para el sector público debe rechazar las presiones que pueda ejercer el Estado en el sentido de lograr una identidad ideológica” e, igualmente, “el periodista debe denunciar a cualquier persona, ente público o privado que atente contra los principios de la libertad de expresión y el derecho a la información que tiene todo ciudadano”.
Este Código de Ética fue adoptado por el Colegio Nacional de Periodistas no por la imposición de nadie sino por el consenso de todas las corrientes políticas que confluyen en el gremio, por eso llama la atención la actitud de algun@s que en otros tiempos desde las filas del C.N.P. defendieron los principios éticos y las libertades de expresión e información, hoy, lamentablemente, asumen posturas poco menos que deplorables apoyando y sustentado lo indefendible. La historia los juzgará.
Esas voces, atrincheradas en posiciones parcializadas mas no gremialistas, que se llenan la boca adjudicándose una actuación profesional ética y conminan a los periodistas a portarse bien y ser obedientes, identificándose con un determinado sector y liderazgo, quisieran que el Código de Ética de los periodistas de nuestro país fuese borrado del mapa y sustituido por modelos ya caducos. Así, vale hacer mención de lo que pautaba el derogado Código de Ética del Periodista Socialista, de la antigua Checoslovaquia, país que se proclamaba como república socialista: “El periodista checoslovaco ayudará de una manera activa y con iniciativas propias al cumplimiento de los objetivos de la política del Partido Comunista Checoslovaco. El periodista checoslovaco defenderá e impondrá los principios del internacionalismo proletario y del patriotismo socialista”.
En otro de sus artículos tal instrumento indica que “en su actividad diaria, el periodista checoslovaco se guiará por los principios probados marxistas-leninistas del periodismo socialista. Vigilará los procesos revolucionarios de nuestro pueblo. Implacablemente luchará contra las ideas revisionistas y burguesas, contra el anticomunismo en todas sus formas, contra el nacionalismo, contra el regionalismo y contra todo lo que sea enemigo de una sociedad socialista”. El citado código ya es una suerte de pieza de museo que recuerda a los checos y a quienes hubieron de padecer el comunismo en Europa oriental, lo que fue torcer desde el Estado y el partido único los derechos civiles y la libertad de expresión y a la información plural.
Pero no sólo este tipo de situaciones se dio en los países del fenecido bloque soviético sino que en tierras latinoamericanas se enraizó en Cuba. Leamos algunos detalles del Código de Ética de la Unión de Periodistas Cubanos: “Nosotros, los periodistas cubanos, educados en los principios del marxismo-leninismo y en la línea política de nuestro partido aprobamos este Código de Ética Profesional sobre la base de una disciplina consciente, un deber revolucionario, la actitud comunista hacia el trabajo, el patriotismo socialista y el internacionalismo proletario”. Entonces ¿cómo conciben en Cuba a la ética del periodista? Veamos: “En el periodismo socialista se vence la estrechez del concepto de ética profesional y la noción del deber profesional se fusiona con el concepto del deber social y con las tareas en general de nuestra sociedad”
¿Cómo se come eso? Cabe destacar que a lo largo de todo el articulado que compone estas normativas no se menciona nunca ni a la libertad de expresión ni la de información pero sí se afirma que el periodista debe “mantener la fuerza ideológica a base de los principios del marxismo-leninismo para, de manera irreductible, combatir manifestaciones en su contra”. Eso ¿qué significa? Y más aún, se insiste en que el periodista debe considerar “como un deber imprescindible capacitarse ideológica y políticamente para enfrentar sus labores” al igual que se debe comprometer a “cumplir en público y privado las normas del Partido Comunista, la Unión de Jóvenes Comunistas, el Gobierno, las organizaciones estatales y sus líderes”.
¿Es éste el modelo a imitar y seguir del nuevo (?) periodista y de un periodismo diseñado a la medida de ideologías, sistemas, líderes, procesos y partidos únicos? Saque usted sus propias conclusiones…
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