En la política mundial no suele haber milagros
Por Joschka Fischer
Clarín
Dos semanas después del encuentro de líderes del G8 en Alemania, queda la impresión de que lograron un milagro político en Heiligendamm. Supuestamente la cumbre del G8 logró salvar tres cosas: el clima mundial, Africa y las relaciones entre Estados Unidos y Rusia.
Parecía que en las orillas del Mar Báltico se había reunido un gobierno mundial. De cara a la unidad de Europa, George W. Bush se transformó de un evidente villano del clima mundial a un protector recién convertido a la nueva fe ambiental. De hecho, algunos observadores envalentonados vieron este cambio de mirada de Bush como una clara señal de que Europa había asumido un nuevo papel en la política mundial.
Pero no ocurrieron milagros de verdad; en lugar de ello, el G8 necesitará el milagro de no caer en la irrelevancia.
Sin embargo, en Estados Unidos, donde la gente es más religiosa que en la vieja Europa, la creencia en el milagro de Heiligendamm está menos extendida. De hecho, los estadounidenses fueron más bien indiferentes a la cumbre. La razón no fue sólo el arresto público de la actual favorita de la prensa amarilla, Paris Hilton, sino también el hecho de que las únicas expectativas que hoy tienen los estadounidenses del presidente Bush es que termine su mandato.
¿Qué fue lo que se decidió en la cumbre? Para comenzar, los países del G8 resolvieron “tomar seriamente en consideración” el reducir a la mitad las emisiones mundiales… ¡para el año 2050! Se trata de mucho tiempo en política. Traducida al vocabulario de hoy en día, la expresión “tomar seriamente en consideración” no significa otra cosa que “postergar”.
Lo que sucedió es que el presidente de EE.UU., antes de la cumbre y bastante públicamente mientras se encontraba en ella, se las arregló para eludir objetivos cuantificables y se negó a hacer compromisos concretos. Así es como al final todo lo que quedó fue la opción entre no hacer nada y decidir postergar una decisión de manera “seria”.
De este modo, lamentablemente la contribución de Europa a la conversión del presidente de Estados Unidos acerca del cambio climático fue muy limitada. Después de todo, cualquiera sea el cambio que Bush haya mostrado tiene más que ver con los cambios en el clima político de Estados Unidos, en donde el cambio climático es hoy un problema real. De hecho, las posiciones de Al Gore y el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, han contribuido más al despertar de Bush que todos los esfuerzos juntos de los líderes europeos.
Para ser francos, la aceptación del gobierno de EE.UU. de negociar un tratado que suceda al Protocolo de Kyoto dentro del marco de las Naciones Unidas no es tampoco señal de progreso verdadero. Esto es así porque los miembros de ambos partidos en el Congreso de EE.UU. todavía repiten el mantra “¡No sin China!” Esta posición no cambiará después de las próximas elecciones presidenciales.
El problema queda en evidencia cuando se comparan las emisiones per cápita en EE.UU. y China, más que los números absolutos. China puede ser el segundo mayor emisor de gases de invernadero en términos absolutos (después de los Estados Unidos), pero sus emisiones per cápita son las de una economía emergente que todavía está muy por detrás. El hecho de que EE.UU., la mayor economía del mundo y el principal emisor de gases de invernadero —en cifras absolutas y en términos per cápita—, se proteja detrás del mayor país emergente en lo referente a políticas ambientales no es buen augurio para el futuro.
El cambio climático no es el único aspecto en que la cumbre del G8 parece ahora menos que milagrosa. Poco antes de la cumbre, Alemania anunció que aumentaría su ayuda para Africa en 700 millones de euros. Se trató de la única medida concreta y merece que se la elogie. Pero, aparte de eso, la cumbre del G8 no hizo más que reafirmar la decisión que había tomado hacía dos años en Gleneagles, Escocia. De modo que, en términos reales, no hay nada que indique que volver a hacer promesas vacías vaya a producir cambio alguno a fin de cuentas.
De manera que el resultado de la cumbre estuvo lejos de ser un milagro. Lo que realmente importó en Heiligendamm es que los días del G8 hoy parecen estar contados.
Política y económicamente, China e India en la actualidad son más importantes que algunos miembros del G8. Los europeos deberían comprender que este punto de vista se está extendiendo por el mundo, especialmente al otro lado del Atlántico.
La conducta del presidente Putin en la cumbre demostró claramente el nivel de la estima que les tiene a los europeos: no mucha. Mientras los europeos soñaban con asumir un papel mediador entre Estados Unidos y Rusia, Putin estaba decidido a solucionar los asuntos de Kosovo y el escudo estadounidense antimisiles balísticos de manera bilateral con EE.UU.
Como en los viejos tiempos de la Guerra Fría, a Rusia le encantaría sentarse otra vez a la mesa de negociaciones a solas con Estados Unidos. Con su desunión y debilidad, los europeos son percibidos como innecesarios e incluso molestos. Si siguen cultivando estos lamentables atributos, bien puede ocurrir que Europa se vuelva irrelevante para los asuntos internacionales.
El G8 de este año ya terminó. En diciembre próximo las cosas comenzarán a ponerse serias. Los ministros del medio ambiente de todo el mundo se reunirán en Bali en la próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático. Sólo entonces sabremos si efectivamente ocurrió un milagro en Heiligendamm o si la cumbre fue otro simulacro de milagro político más.
Joschka Fischer EX VICECANCILLER ALEMAN, PROFESOR UNIV. DE PRINCETON
Copyright Clarín y Project Syndicate/Institute of Human Sciences, 2007.
- 29 de mayo, 2023
- 19 de enero, 2023
- 21 de abril, 2021
- 26 de mayo, 2023
Artículo de blog relacionados
Noticias AOL WASHINGTON. - Las tensas relaciones entre los países de América Latina...
24 de noviembre, 2009Por Dario Varcárcel ABC El triunfo, el domingo 22, de Recep Tayyip Erdogan...
26 de julio, 2007La Vanguardia, Barcelona Caben dos posibilidades. O los ciudadanos nos explicamos fatal, o...
23 de febrero, 2010Voice of America La canciller alemana, Angela Merkel, dice que se opone a...
10 de julio, 2008












