A un año de RedLectura

En la base de la libertad individual, se encuentra un ser humano leyendo.
R.M. Sevillano
Hace poco más de siete meses, un familiar me reenvió por WhatsApp una imagen acompañada de un sospechoso consejo: “Lee con calma”. Pensé que se trataba de uno de tantos memes que empantanan los teléfonos. No me lo esperaba. La imagen contenía una frase que me golpeó como un mazo. Era un pequeño fragmento de la novela Noches Blancas de Fiódor Dostoyevski. Decía así: “¿Dónde están tus sueños? Y meneas la cabeza y te dices: ¡Qué rápido pasan los años! Y de nuevo te preguntas: ¿Y qué has hecho tú con tus años? ¿Dónde has enterrado tu mejor época? ¿Has o no has vivido?”. Quedé pasmada.
Además del atinado mensaje (era algo que necesita leer o escuchar en aquel instante), la imagen venía con la foto del autor, el nombre de quienes había armado el mensaje (RedLectura) y una sugestiva invitación: “Envía ‘Me gusta leer’ al +591 70534617”.
Confieso que, con mis años, no soy afecta a las redes sociales ni a los mensajes que saturan el teléfono, pero me ganó la curiosidad y terminé por enviar el mensaje (“Me gusta leer”). Al instante recibí una nota de bienvenida, un link para descargar un libro de regalo y otra frase (esta vez de Cervantes) que terminó por rematarme: “En algún lugar de un libro, hay una frase esperándonos para darle sentido a la existencia”. Así conocí a RedLectura, red que celebra su primer año (https://redlectura.wixsite.com/me-gusta-leer).
Desde entonces, recibo un fragmento literario por las mañanas y una frase selecta por las tardes, además de otros mensajes con artículos o libros de regalo. Desde entonces también mantengo una frecuente correspondencia virtual con su creador, el escritor educativo Ramiro Calasich G. De estas tertulias, de las que siempre terminó con ganas de leer todo lo que pongan al frente, extraigo partes que, con la venia de mi interlocutor y con algunos apuntes posteriores, presento en formato de entrevista. No soy periodista, pero sí animosa lectora y longeva educadora centroamericana, así que espero rendir apropiado tributo a este esfuerzo educativo.
¿Qué es RedLectura?
RedLectura es una iniciativa educativa destinada a promover el “gusto de leer”. Inicialmente operó como boletín electrónico (2013-2018), pero la necesidad de una relación más personalizada con los interesados en leer ─indispensable para desarrollar “el gusto”─ nos empujó a evaluar y experimentar otras opciones. Finalmente, y luego de un sinnúmero de pruebas y evaluaciones, nos decidimos por la mensajería instantánea, específicamente por WhatsApp, pero en su variante de entrega individualizada.
Así, desde el 10 de mayo de 2018, RedLectura se ha constituido en una iniciativa de m-learning (aprendizaje móvil), que promueve el “gusto de leer” a través de WhatsApp. Envía regularmente, y de forma gratuita, fragmentos cuidadosamente seleccionados de lo mejor de la literatura universal, además de artículos, e-Books y documentos institucionales de importancia para la formación ciudadana.
Una duda, ¿de dónde vienen los fragmentos y frases que se envían?
Todas las lecturas enviadas son resultado de más de 30 años de la manía de leer y subrayar. Para muchos, tal costumbre es todo un sacrilegio, pero entiendo, junto a Mortimer Jerome Adler, que “subrayar un libro equivale a la expresión de las diferencias o de la coincidencia del lector con el escritor, y supone el mayor honor que aquél le puede rendir a éste”.
Algo importante: en ningún caso usamos fragmentos o frases que circulan a granel por las redes, debido a que una buena parte son escandalosamente apócrifas o no contienen la fuente completa que permita comprobar su veracidad. Todos los mensajes son fruto de nuestras propias lecturas, en físico o en digital.
¿Por qué promover el “gusto por la lectura”?
La ciencia ha documentado ampliamente los efectos de la lectura sobre nuestra neurofisiología, capacidad cognitiva, actitudes y sobre nuestro comportamiento, de ahí la importancia de formar lectores activos. Baste con decir que la lectura contribuye, esencialmente, a la formación de individuos autónomos, difícilmente manipulables por la publicidad o la propaganda, orientados a vivir en el presente (estables emocionalmente) y abiertos al cambio. En la base de la libertad individual, se encuentra un ser humano leyendo.
En su ensayo “Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe”, Octavio Paz decía que “la lectura es libertad y el lector, al leer, reinventa aquello mismo que lee; participa así en la creación universal”. Luego, en una entrevista, el Premio Nobel Mario Vargas Llosa sentenciaba que “nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo”.
Mucho antes, en “Fortunata y Jacinta”, Benito Pérez Galdós anunciaba esta idea con igual vigor: “Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear, aborrecer y amar. La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo”. En eso estamos.
Ahora, cuando se hace referencia a la promoción de la lectura, es común que se haga énfasis en la necesidad de desarrollar el hábito lector. Sin embargo, habitualmente se pasa por alto que este hecho sólo se puede alcanzar si se despierta el “gusto de leer”, entendido como aquella inclinación individual hacia la lectura, asumida como un satisfactor en un momento concreto. Daniel Handler, en su novela “Un mal principio”, lo dice sin ambages: “Hay muchos, muchos tipos de libros en el mundo, lo cual tiene sentido porque hay muchas, muchas clases de personas y todas quieren leer algo diferente”. Leer es una actividad esencialmente individual, y su aprendizaje debe seguir esa orientación.
Cuando se habla de hábito lector se hace referencia, básicamente, a la repetición frecuente del acto de leer. Sin embargo, para que exista este “acto” se requiere de una persona que quiera hacerlo, por propia voluntad y buscando satisfacer una necesidad específica; es decir, se requiere que la persona guste de la lectura. En la base del hábito lector se encuentra el “gusto de leer”.
¿Y cómo encaran este proceso?
RedLectura busca promover, específicamente, el “gusto de leer”. Lo hace a través de la distribución frecuente de lecturas de calidad de manera individualizada a través de WhatsApp. El principio que subyace es que la recepción habitual de nuestros mensajes y la plataforma altamente interactiva, incentiva la conversación en torno a las lecturas enviadas. Así, cuando alguien reenvía o comenta una de las lecturas recibidas, existe la posibilidad de que a esa persona le haya “gustado” esa lectura. El proceso es algo más complejo, pero realizamos un monitoreo constante a través de grupos focales, los cuales nos ayudan a evaluar en qué medida se está logrando desarrollar o profundizar el “gusto de leer”. Como toda acción educativa, promover el “gusto de leer” debe ser entendido como una labor de investigación científica.
No debe olvidarse, además, que al adscribirse voluntariamente a RedLectura, la persona reconoce cierta inclinación a la lectura, la cual puede o no alcanzar y trascender el “gusto”. De esta forma, no sólo se trata de una comunidad de personas inclinadas a leer (lectores de calidad), sino que, al mismo tiempo, se constituye en promotora del “gusto de leer”.
En nuestras conversaciones insistes en la necesidad de distribuir documentos de ONGs, de instituciones intergubernamentales (como la ONU, OEA y otras) y académicas, ¿por qué ese interés?
Estas instituciones concentran la mayor parte de los estudios e investigaciones en prácticamente todas las esferas del pensamiento. Lamentablemente, toda esa documentación espera a que los lectores interesados las encuentren en sitios web sepultados en un mar de páginas y portales. Es prácticamente imposible establecer la relación emisor-receptor ideal. Como resultado, toda esa documentación no llega a las manos correctas.
Ahí entra RedLectura. Al hallarse constituida por “lectores de calidad”, esa documentación puede llegar a un público orientado hacia la lectura, el cual se constituye, al mismo tiempo, en eco de aquella valiosa información. Lo que cuenta no es poner esa información a disposición de un público fantasmal, sino de llegar a un público cualificado. La clave está en convencer a esas instituciones. Es un reto.
¿Cómo evalúas este primer aniversario?
Fue un año lleno de sorpresas. Empezamos con un grupo pequeño y pronto la cantidad de miembros creció de manera exponencial, confirmándose que RedLectura atrae a personas que gustan de leer y de comentar las lecturas. Es un hecho que estamos, efectivamente, desarrollando y/o profundizando el “gusto de leer”.
Hoy estamos presentes en 25 países, con una cantidad de miembros que literalmente nos “reventó” tres plataformas de envío. Los niveles de interacción son tan altos, que un mensaje puede generar miles de respuestas. Obviamente, este crecimiento nos obliga a generar recursos para contar, a brevísimo plazo, con personal que sepa de lectura y que pueda interactuar 24/7. Es ambicioso, pero estamos empeñados en eso.
¿Qué me dices de los planes?
Son varios, todos sustentados por una meticulosa planificación, respaldada a su vez por investigación científica:
- Mantener el crecimiento. Nos interesa mantener el crecimiento constante de RedLectura, así vamos reuniendo a las personas que gustan de leer en una comunidad de “lectores de calidad”. El objetivo es concreto: si te gusta leer, tienes que estar en RedLectura. Es fácil: sólo se debe enviar por WhatsApp el mensaje “Me gusta leer” al +591 70534617. Luego, a leer y a compartir.
- Distribución de documentos institucionales. Esperamos consolidar un grupo de instituciones que decida fortalecer la formación de los miembros de RedLectura a través de la distribución de sus documentos. Este servicio de distribución de información tiene un costo, fundamental para nosotros, pero simbólico para las instituciones, más si se toma en cuenta que podrían llegar a un público selecto y en franco crecimiento, ávido de buena lectura. Lo propio con actividades educativas (cursos, becas, etc.).
- Seminario. Luego de realizar pruebas sobre su impacto y eficacia, vamos a llevar un seminario sobre el “gusto de leer” a universidades y colegios, ya sea de manera presencial o virtual. Esta actividad permitirá cambiar el foco de atención del “promotor de la lectura” y la orientación estandarizada, hacia el “lector” y la orientación individualizada. Sin duda, tendrá además un efecto multiplicador en el crecimiento de RedLectura.
El eje del curso es sembrar la idea esencial anunciada por Jorge Luis Borges: “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’”. Despertar el “gusto por leer” es el único camino para descubrir, como dice Carlos Ruiz Zafón, “el placer de leer, de explorar puertas que se te abren en el alma, de abandonarse a la imaginación, a la belleza y al misterio de la ficción y del lenguaje”. Se trata de promover tanto el “gusto de leer” como las herramientas para lograrlo. “¡Que sea una aventura! ¡Que ocurra!”, aconsejaba Henry Miller.
- Clubes virtuales de lectura. El objetivo es formar, entre nuestros miembros, clubes de lectura virtuales en las plataformas que les sean más cómodas a los interesados. Será una especie de “cabecera de playa” para pasar del gusto al hábito. Los interesados definirán el libro a leer y RedLectura proveerá la lectura correspondiente; para ellos hemos armado una biblioteca virtual con miles de libros de acceso público.
Finalmente, ¿por qué decidir ponerse sobre los hombros semejante reto?
Podría describirte la pasión que tenemos por la lectura, la convicción que nos anima de que el mundo en ciernes orbita en torno al ser humano individual y que la lectura es su insumo más importante o que la lectura no sólo nos sienta bien, sino que nos hace mejores personas, pero prefiero responderte en la voz de una de mis escritoras favoritas, Wisława Szymborska: “Soy una persona anticuada que cree que leer libros es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado”.
¡Feliz aniversario RedLectura!
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