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Las feministas de izquierda utilizan a la guerra como un podio
31/3/2003
William C. MacLeod, Wendy McElroy

Las diferencias sobre la guerra en Irak están aflorando en las familias a través de nuestra sociedad. Sé porque se están presentando dentro de la mía. Con un familiar en Qatar y un sobrino en edad del servicio militar, los desacuerdos – incluso la discusión sobre cómo encarar el costo financiero de la guerra – pueden volverse emocionalmente cargados.

Y deberían. Los interrogantes que rodean a la guerra impactan nuestro futuro y el de nuestros niños. Habría algo mal en nosotros si no nos preocupásemos apasionadamente respecto de un acontecimiento crucial en nuestras vidas.

Pero la gente con quien discutimos son los miembros de la familia, los amigos, y los vecinos, al lado de los cuales viviremos por mucho tiempo después de que Saddam Hussein sea enterrado en la arena. Él es un enemigo; ellos no lo son. Y la propia circunstancia de la importancia de la guerra, incrementa – no elimina – nuestra necesidad de hablar juntos con buena voluntad y honestidad.

Algunas voces están tornando ese diálogo más difícil. Éstos son los oportunistas políticos que utilizan la sangre de los soldados y de los civiles para anotar puntos baratos. Ellos trivializan la guerra al añadirle agendas pequeñas en una tentativa de “aprovechar la oportunidad mientras la guerra brilla."

En este sentido, las recientes payasadas de las feministas inclinadas a la izquierda han sido represensibles. Como niñas petulantes con rabietas de mal genio porque la atención no se centra más sobre ellas, estas feministas están utilizando a la guerra como si fuese un podio y una maniobra publicitaria.

Considere a Martha Burk. La feminista chillona encabeza una demanda para que el Club Nacional de Golf de Augusta, de carácter privado, patrocinador del Torneo de Golf de Maestros, admita a mujeres como miembros. Burk afirma, “La guerra... ha realzado nuestro mensaje. Tenemos mujeres luchando por los valores estadounidenses en Irak. Mujeres luchando por su país. Pero... las mujeres no pueden conseguir entrar en Augusta."

De hecho, casi ningún soldado varón en Irak puede conseguir ingresar en el costoso y de ultra-élite club. Pero los hechos no detienen a Burk. Ni tampoco la decencia común.

Ella utiliza a las mujeres soldado – incluyendo a prisioneras de guerra (POW según su sigla en Inglés) como Shoshana Johnson, cuyo aterrorizado semblante en la TV nos obsesiona a todos – para discutir sobre el "derecho" de las mujeres opulentas de jugar golf en un club privado donde no las desean. Hablando para el Nacional de Augusta, Glenn Greenspan lo dijo todo: "Si ella está invocando a las tropas para atraer más atención para sí misma, sólo tres palabras aplican ''''vergenza de usted''''!"

Considere a Suzanne Fields, columnista para el Washington Times. Ella escribió un artículo ,"Un nuevo frente en la guerra (de los sexos)", en el cual utiliza a la guerra de Irak para atacar al sexismo en la música rap.

Fields comienza con una descripción de las mujeres que totalizan un 15 por ciento de los soldados en servicio activo. Luego ella escribe: "pero de regreso en el frente hogareño los hombres se están reintegrando a la pocilga mientras que las mujeres invaden el tradicional césped masculino. Usted puede oír los resoplidos, los gruñidos y los berridos a través de la cultura pop." Citando a otra columnista para ayudarse, ella continúa, "''''p..a'''' y ''''perra'''' son tan sólo las palabras más agradables empleadas [por los raperos] para describir a las jóvenes." Ella concluye, que las mujeres en el "extremo inferior del orden social" pagarán “el resurgimiento del chauvinismo masculino según lo reflejado en la música rap” – un resurgimiento que ella conecta claramente con la guerra en Irak.

Considere a la renombrada feminista la Dra. Helen Caldecott. Su reciente discurso para la organización pacifista Code Pink (Código Rosa) se convirtió en un artículo titulado "Men: Natural Born Killers" ("Los Hombres: Asesinos por Naturaleza.") Ella declaró: " cuando el aroma de la sangre ingresa metafóricamente en las fosas nasales masculinas, acciona el imperativo psicológico de matar – un reflejo autonómico primitivo situado en el mesencéfalo masculino." Tengo noticias para la Sra. Caldecott. Un temor expresado respecto de mi sobrino, quien es profundamente religioso, es que él no podría matar a otro ser humano, ni siquiera en defensa propia.

¿La solución de Caldecott para el salvajismo de los hombres? Remover a los hombres. Ella declara: “El 53 por ciento de nosotras somos mujeres. Hemos tenido la mayoría y hemos sido debiluchas absolutas. Y es tiempo de que azotemos sus [de los hombres] traseros, removiéndolos, y asumiendo el control. No estoy sólo bromeando – esto no es algo divertido. Soy mortalmente seria." Ella es mortalmente despectiva de la mayoría de las mujeres adultas y respetuosas de sí mismas, quienes están expresando sus preferencias pero con quienes ella discrepa.

La siguiente candidata a la vergenza es Eve Ensler, famosa por su obra Los Monólogos de la Vagina, que se centra alrededor de las mujeres que hablan como si ellas fuesen sus vaginas. Ensler presentó recientemente la obra en Pakistán donde Hibaaq Osman, el empresario teatral, declaró: "tener a estas mujeres paquistaníes hablando acerca de vibradores – de eso se trata todo."

Una escena de los Monólogos originales no fue representada; la misma celebraba la vejación de una niña. Específicamente, consistía en una niña/vagina de 13 años de edad llamada ''''snorcher coochi'''' quién es alcoholizada por una mujer de 24 años y seducida sexualmente. La niña declara: "Ahora la gente dice que fue una especie de violación.... Bien, yo digo que si fue violación, fue una buena violación." En Pakistán, la buena violación fue substituida por una mala violación: una mujer serbia violada por un grupo de soldados.

La lista de oportunistas podría seguir desplegándose. Es ridículo pero necesario indicar que la guerra en Irak no tiene nada que ver con "el derecho al golf," la música rap, sustituir a los hombres en la sociedad, o los vibradores.

Asociando sus carros a la guerra, estas feministas hacen más difícil para otros discutir las verdaderas cuestiones y los asuntos complejos que rodean a Irak. Fabrican conflicto en una situación que ya desbordada por él. No puedo decir nada mejor que "vergenza por usted!"

Traducido por Gabriel Gasave


Wendy McElroy es Investigadora Asociada en the Independent Institute y directora de los libros del Instituto, Freedom, Feminism and the State y Liberty for Women: Freedom and Feminism in the Twenty-first Century.




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