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Oops, ¿invadieron el país equivocado?
20/7/2004
Ivan Eland

Una historia periodística potencialmente importante- que Irán había tenido más conexiones con al Qaeda que las que Irak tuvo jamás, de conformidad con el informe provisional de la Comisión del 11 de septiembre - ha sido relegada a las páginas traseras de los periódicos nacionales y falseada por los medios electrónicos. La comisión halló que a unos diez secuestradores del 11 de septiembre les había sido concedido un tránsito seguro por parte de los iraníes durante el año previo a los ataques. ¿Se han vuelto tan cínicos los medios estadounidenses respecto de los motivos de la administración Bush para invadir a Irak que esto ni siquiera amerita una noticia de primera plana?

Quizás, en privado, los reporteros no estén sorprendidos de que Irán tuviese lazos más próximos con al Qaeda que los que Irak tuvo con el grupo terrorista. Después de todo, antes de la guerra, el gobierno estadounidense sabía que Irán era el más activo estado patrocinador del terrorismo, no Irak. De hecho, Irak no estaba para nada muy activo en el auspicio de ataques terroristas. Muchos de quienes se opusieron a la invasión de Irak sostenían de manera convincente que Saddam Hussein y al Qaeda tenían poca afinidad ideológica. Dado que la meta principal de Osama bin Laden es limpiar al mundo islámico de regímenes corruptos y seculares, era ilógico que al Qaeda e Irak tuviesen mucho en común. En verdad, la Comisión del 11/09 ha concluido que ninguna “relación de colaboración” existió entre Irak y al Qaeda.

A la inversa, tanto al Qaeda como el teocrático gobierno iraní promovían el gobierno islámico radical. De acuerdo con el informe provisional de la Comisión del 11/09, al Qaeda y el gobierno iraní conversaron en los años 90 respecto de allanar las diferencias entre sunnitas y shiítas a fin de cooperar contra un enemigo común. La comisión destacó también que miembros de al Qaeda viajaron a Irán y a campos del Hezbollah patrocinados por los iraníes en el Líbano para entrenamiento al estilo militar. ¡Que sorpresa que la evidencia muestre la cooperación entre individuos con una mentalidad parecida y ninguna colaboración entre aquellos con agendas diametralmente opuestas!

A pesar de que una inspección de post-guerra ha evidenciado que Saddam no poseía armas químicas, biológicas o nucleares y tan solo anémicos esfuerzos para reconstituirlas, antes de la guerra parecía un tirano despótico inclinado a obtenerlas. No obstante, antes de la guerra y aún asumiendo el peor de los escenarios para los programas de armas de Saddam, los iraníes eran conocidos por llevar la delantera en la búsqueda por desarrollar armas nucleares (la única verdadera arma de destrucción masiva) y los misiles para transportarlas Además, en términos convencionales, las fuerzas armadas de Saddam conservaron solamente una mitad o un tercio de su capacidad de combate después de la Primera Guerra del Golfo y de más de una década de las sanciones económicas más asfixiantes en la historia mundial.

En contraste, el gobierno iraní, aún conducido eficazmente por los clérigos shiítas radicales, tenían el control de una economía que es cuatro veces la de Irak, de una población que era tres veces la de Irak, y un presupuesto de defensa que era tres veces el de Irak. Aún antes de la guerra, la mayoría de los analistas de seguridad concluían que Irán era una amenaza más grande.

Pero la pregunta persiste, ¿una amenaza para qué? Aún una amenaza iraní a la seguridad de los EE.UU. debe ser puesta en perspectiva. La Comisión del 11/09 claramente no tienen evidencia alguna de que los iraníes conocían con anticipación el complot de al Qaeda del 11/09; la mayoría de los secuestradores ni siquiera conocían los detalles de los ataques de antemano. Los programas nucleares y de misiles de Irán son primariamente para amenazar a sus vecinos, no a los Estados Unidos. A Irán le tomará algún tiempo desarrollar y producir un misil que pueda atacar a los Estados Unidos. Una vez que Irán posea misiles y unas pocas ojivas nucleares con las cuales armarlos, los Estados Unidos serían capaces de disuadir un ataque nuclear iraní con los miles de ojivas que integran el más potente arsenal nuclear arsenal en el mundo.

Y eso es afortunado dado que es improbable que los Estados Unidos invadan Irán en algún momento cercano. Irán, a través de cuestionable información pasada a través de Ahmed Chalabi y su jefe de inteligencia, ha logrado ingeniosamente inducir a los Estados Unidos a eliminar a su principal rival regional - Saddam Hussein - y al mismo tiempo atascar a los Estados Unidos en un atolladero de largo plazo. Pero incluso si las fuerzas armadas de los EE.UU. no estuviesen tan enredadas, el mucho más grande, más montañoso y más poblado Irán sería mucho más difícil de conquistar que el comparativamente más pequeño, más llano y menos habitado Irak. Y aún este último está teniendo un respaldo difícil e impopular en los Estados Unidos.

Dado que Irán era más que una amenaza, ¿fue emprendida la invasión de Irak de la administración para tener un “efecto demostración” a fin de asustar a los más fuertes iraníes para que se comporten mejor? Si es así, la intervención pareciera haber tenido el efecto contraproducente de aguijonear a Irán para veladamente acelerar sus programas nucleares. También, la misma demuestra solamente que la mejor forma de combatir a los estadounidenses es con la guerra de guerrillas. Como sea que lo pongamos, el radical régimen iraní es el principal beneficiario de la ingenuamente muscular política estadounidense hacia Irak.

Traducido por Gabriel Gasave


Ivan Eland es Investigador Asociado Senior y Director, Centro Para la Paz y la Libertad en The Independent Institute en Oakland, California, y autor de los libros Recarving Rushmore: Ranking the Presidents on Peace, Prosperity, and Liberty, The Empire Has No Clothes, y Putting “Defense” Back into U.S. Defense Policy.




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