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La mayor cosa a la que debemos temerle es al temor en sí mismo
31/12/2003
Ivan Eland

Uno de los pocos roles del gobierno sobre el cual la mayoría de los individuos de líneas políticas variadas puede convenir, es el de la defensa de los ciudadanos—incluyendo la protección contra los ataques terroristas. Por lo tanto, ¿por qué está el gobierno estadounidenses asistiendo a los terroristas para atemorizar a los estadounidenses?

Para la temporada festiva y quizás más allá de ella, el gobierno de los EE.UU. ha elevado el nivel de amenaza en el sistema de alerta a nivel nacional, el que está codificado mediante cinco colores, a naranja (que significa “alto”) desde amarillo (el valor de rango-medio que significa “elevado”.) Las noticias de ese cambio, destellaron alrededor del país y volvieron asustadizos a muchos estadounidenses durante el pico de la estación de viajes por motivo de las fiestas. Pero ese resultado es exactamente el objetivo de los terroristas.

Los terroristas aterrorizan a la población asesinando a unas pocas personas—o en el caso de los ataques del 11 de septiembre, a más de unas pocas—y volviendo temerosas al resto. Un gobierno debería hacer todo lo posible para prevenir ese resultado, pero el sistema de alerta del gobierno de los EE.UU. hace lo contrario.

Por supuesto, las agencias de seguridad estadounidenses nos dicen que el nivel alerta fue elevado por el propio bien del público en base a “la información más específica y más creíble que hemos tenido, punto.” Concediéndoles a esas burocracias el beneficio de la duda, las amenazas específicas a ciertos lugares en el país pudieron haber existido (pese a que el gobierno francés parecía más escéptico respecto de la amenaza de los vuelos franceses con destino a Los Ángeles). ¿Pero por qué volver a 285 millones de estadounidenses temerosos tan solo para incrementar la seguridad en unas pocas ciudades “amenazadas”? Aún en el mundo tras el 11 de septiembre, la mayoría de los estadounidenses—particularmente aquellos que no residen en las distintas ciudades más grandes de la nación—tienen una probabilidad astronómicamente baja de ser alguna vez víctimas de un ataque terrorista. Por ejemplo, ¿por qué debería ser el granjero en Iowa “desplegado” en una alerta de terror a nivel nacional cuando la amenaza es probable que sea contra las grandes ciudades, tales como Los Ángeles, Washington o Nueva York? De esa manera, la verdadera seguridad tiene poco que ver con el sistema de prevención a nivel nacional.

¿Por qué no pueden las agencias federales de inteligencia y de aplicación de la ley notificar reservadamente a los funcionarios estaduales y locales de aplicación de la ley y de administración de las emergencias en un área amenazada, sin alarmar indebidamente al público de toda la nación o incluso de esa región? Antes de que el sistema de alerta nacional fuese iniciado en marzo de 2002 durante la histeria post 11 de septiembre, ese método de operación más sensible era el utilizado.

Aunque elevar el nivel de alerta nacional resulte en una mayor protección estadual y local de, por ejemplo, las estaciones del subterráneo, los centros comerciales y los aeropuertos, la misma probablemente desperdicia los escasos recursos estaduales y locales allí donde la amenaza no es aguda y no le brinda a la ciudadanía en general y en todas partes información útil alguna sobre lo que deberían hacer. El consejo del gobierno al público esencialmente se reduce a “esté alerta y continúe efectuando sus compras así la economía no se irá al sur.” Pero, desafortunadamente, mucha gente que se encuentra poco amenazada por el terrorismo se vuelve temerosa y reduce sus actividades normales—todo ello con consecuencias para la economía. Deteriorar a la economía de los EE.UU. con excesivo temor es una de las metas primarias de los terroristas.

Israel, que tiene un problema mucho más severo que los Estados Unidos con los ataques terroristas contra su territorio, no posee un índice formal de amenaza del terror, y Gran Bretaña abandonó su índice formal para la amenaza de bombardeos por parte del Ejército Republicano Irlandés. Según Ami Ayalon, ex jefe del servicio de seguridad interna de Israel, alarmar al público en general es “en última instancia un error.” Agregó: “¿Qué espera usted que haga la gente? Se asustarán. En algunos casos, preferí correr el riesgo y no decirles nada, porque me percaté de que advirtiéndolos a diario sobre posibles acciones de terror—después de una, dos o tres veces, usted sabe lo que consigue: una sociedad aterrorizada que se está volviendo más y más débil.”

En contraste, las burocracias de la seguridad estadounidenses han ahora accionado el sistema de alerta entre el color “elevado” del amarillo y el penúltimo naranja cinco veces precisamente porque son contrarias al riesgo. Nunca lo han subido a rojo—el nivel más alto—porque eso podría poner al público en modo de pánico y arruinar las estadísticas económicas. De manera similar, nunca lo han bajado a los dos niveles por debajo del amarillo (verde o azul) debido a que eso podría ser una invitación para que los terroristas ataquen cuando las defensas se encuentran bajas. También, si un ataque así ocurriese, las agencias de seguridad serían acusadas de complacencia. De esta forma, los burócratas tienden a “sobrecalentar” al público

Por supuesto, esto lleva a la pregunta de si un sistema de alerta público a nivel nacional puede ser manipulado por los terroristas para sus propios fines. El mismo le otorga a los terroristas información sobre el estado de las defensas estadounidenses y de cuánto las agencias de seguridad de los EE.UU. saben acerca de sus actividades. También, los terroristas pueden “desplegar” a las defensas estadounidenses incrementando el parloteo sobre los ataques, al cual ellos saben que el gobierno de los EE.UU. monitorea. Pueden entonces observar a las actividades defensivas estadounidenses para descubrir sus debilidades.

El país estaría tanto más seguro como a la vez menos temeroso con un sistema de alerta de menor intensidad, dirigido a las agencias estaduales y locales, que informe que específica inteligencia muestra estar bajo amenaza en un momento particular. En cambio, tenemos un índice de amenaza de alto perfil a nivel nacional que dibuja un blanco sobre los Estados Unidos, ayuda a los terroristas a alcanzar su meta de inducir temor y crea tan solo la ilusión de que el gobierno nos está protegiendo

Traducido por Gabriel Gasave


Ivan Eland es Investigador Asociado Senior y Director, Centro Para la Paz y la Libertad en The Independent Institute en Oakland, California, y autor de los libros Recarving Rushmore: Ranking the Presidents on Peace, Prosperity, and Liberty, The Empire Has No Clothes, y Putting “Defense” Back into U.S. Defense Policy.




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