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El boletín de calificaciones de la “Guerra contra el terrorismo” de la Administración Bush
28/8/2003
Ivan Eland

A medida que se aproxima el segundo aniversario de los ataques del 11 de septiembre, resulta imperioso contar con un informe respecto de las calificaciones que mereciera la “Guerra contra el terrorismo” de la administración Bush. Y en gran medida, al igual que el niño que está anticipando un aplazo, la administración quisiera interceptar las malas noticias antes de que las mismas lleguen a casa. Pero los presagios inquietantes se han estado filtrando en el frente de casa y una síntesis de ellos es procedente.

Hasta la fecha, el mayor logro–la eliminación del régimen talibán de Afganistán que amparaba a al Qaeda–ha sido significativamente empequeñecido por el escape de quienes conducen al Qaeda y por el naciente atolladero que está enredando allí a los Estados Unidos. Remanentes del talibán se encuentran actualmente utilizando la continua presencia militar de los EE.UU. en el país como un elemento aglutinante para una guerra de guerrillas al estilo de Chechenia contra el gobierno cliente de los EE.UU. de Hamid Karzai. No obstante ello, el gobierno estadounidense se prepone duplicar los fondos que se vierten en Afganistán a fin de intentar apuntalar al débil gobierno de Karzai y para hacer ingeniería social con el objeto de alcanzar la paz y la estabilidad en una nación que históricamente no ha tenido ni la una ni la otra. Ahora que la amenaza para el territorio nacional de los EE.UU. por parte de al Qaeda en Afganistán ha sido considerablemente reducida, en lugar de cavar más profundo la fosa afgana, los Estados Unidos deberían declarar la victoria, retirar a las fuerzas de los EE.UU. y delegarle el mantenimiento de la paz a una coalición de deseosos a hacerlo.

Y los efectos de la política de los EE.UU. van cuesta abajo a partir de aquí. Los halcones en la administración utilizaron los ataques del 11 de septiembre para justificar una agenda política inconexa–saldar viejas cuentas con Saddam Hussein. Debido a que la administración magnificó la amenaza de las armas de destrucción masiva de Irak (WMD conforme su sigla en inglés) y luego no encontró ninguna, su posición recae ahora en que Irak se encuentra mejor sin el despótico Hussein. Pese a que antes de la invasión, Paul Wolfowitz, el arquitecto de la política de línea dura, admitió que el horrible antecedente de derechos humanos de Hussein por sí solo no justificaría el removerlo del poder, examinemos la afirmación.

La política estadounidense hacia Irak ha vuelto las cosas peor para el iraquí promedio de lo que Hussein lo hiciera alguna vez. Tras la primera Guerra del Golfo, los militares de Irak se encontraban en una gran confusión, eran cerca de la mitad de su tamaño original, y poca amenaza para el mundo. Los Estados Unidos, sin embargo, insistieron en continuar con las sanciones económicas internacionales más paralizantes de la historia mundial. Mi análisis del peor de los casos de la algo fragmentaria información del Departamento de Estado de los EE.UU. y de Human Rights Watch, indica que los datos parecen señalar que el número de iraquíes asesinados por Hussein es excedido por la estimación de la UNICEF de 500.000 niños iraquíes muertos a raíz del embargo (el número total de iraquíes muertos por las sanciones y la guerra reciente es probable que sea aún más alto). Y algunos de ésos asesinados por Hussein eran kurdos y chiitas, quienes fueron abandonados por los Estados Unidos después de que el primer Presidente Bush los alentara a rebelarse contra Hussein a posteriori de la primera guerra en el Golfo Persa.

Cuando las bombas matan a civiles deliberadamente, el gobierno estadounidense etiqueta a la circunstancia como asunto de terrorismo; cuando un embargo económico liderado por los EE.UU. hace lo mismo, es justificado como necesario para lograr que un líder despótico cumpla con las demandas occidentales. Sin embargo, la historia de las sanciones económicas muestra que los regímenes autoritarios redirigen el padecimiento de la estrangulación económica hacia los miembros más débiles de la sociedad, mientras que mantiene a los pilares del régimen–las fuerzas de seguridad–gordos y felices. Los Estados Unidos sabían que Hussein tomaría tales acciones y sacrificaron el bienestar del pueblo iraquí para continuar su vendetta contra un Hussein ya debilitado. Las sanciones convirtieron a la alguna vez próspera nación en un país en donde los niños murieron en masa.

Además, la represión de Saddam se centraba sobre los individuos y los grupos que amenazaban al régimen. Los efectos de las sanciones y el caos actual de la posguerra han sido más generales en su naturaleza. Los saqueos, tiroteos o las violaciones pueden hoy día ocurrirle a cualquiera. Existe una amplia escasez de electricidad, combustible y agua, y solamente cinco de los 38 hospitales de Irak son operativos. Tan malo como lo era el gobierno de Saddam, doce años de visitas estadounidenses a domicilio tornaron al remedio peor que la enfermedad. Y, por supuesto, los soldados estadounidenses han sufrido también–un número mayor de ellos han muerto en la actualidad debido a la caja de Pandora que fue abierta por la guerra que por el conflicto bélico en sí mismo.

¿Pero qué hay acerca del "efecto demostración" que la eliminación de Hussein tendría sobre el comportamiento de otros regímenes autocráticos en la región–por ejemplo, Irán?. Otros estados "truhanes" observan la diferencia en la política de los EE.UU. hacia un Irak no nuclear y una Corea del Norte nuclear. Observan que Irak fue invadido, y que Corea del Norte probablemente obtendrá concesiones. ¿Qué harían ustedes si fuesen los líderes de Irán? Exactamente lo que están haciendo–acelerando su programa nuclear (el cual de alguna manera fue como un impacto para la administración). Tanto Irán como Siria se dan cuenta de que los Estados Unidos se encuentran poco proclives a prevenir su búsqueda de WMD. Lanzar un ataque contra y ocupar a alguno de estos países es inverosímil dado que las ya sobre estiradas fuerzas armadas estadounidenses se encuentran luchando para mantener juntas a situaciones que se deterioran tanto en Irak como en Afganistán. Por otra parte, en un acto de venganza final contra los Estados Unidos, Hussein podría haber hecho aquello para lo cual no tenía ningún incentivo antes de la invasión–brindarle alguna WMD a los grupos terroristas.

Finalmente, la ampliación por parte de la administración de la guerra contra el terrorismo para incluir a naciones y a grupos terroristas (por ejemplo, Hamas y Hezbollah) que no tuvieron nada que ver con los ataques del 11 de septiembre ¿ha hecho más seguros a los estadounidenses? Una amplia guerra contra el terrorismo–como opuesta a una guerra más estrechamente concentrada en al Qaeda–ha abultado las filas de los terroristas islámicos presurosos por atacar a los intereses de los EE.UU. y a los de las naciones amigas en Irak, en los Estados Unidos y alrededor del mundo, según funcionarios estadounidenses. De hecho, un aumento del terrorismo ha ocurrido ya en Indonesia, Marruecos, Arabia Saudita, la India y los múltiples ataques con bombas en Irak. ¿Serán los Estados Unidos los siguientes?

La guerra contra el terrorismo de la administración fue pensada para volver más seguros a los estadounidenses y para impedir la proliferación de WMD hacia los estados rufianes y los grupos terroristas. En cambio, ha estampado un blanco sobre el pueblo estadounidense y provocado indudablemente que esos estados apresuren sus programas armamentísticos. En la guerra contra el terrorismo, creo que el presidente merece una "F" en su boletín de calificaciones.

Boletín de Calificaciones de la Guerra contra el Terrorismo de los EE.UU.


Remover al refugio de Qaeda en Afganistán y neutralizar a la conducción del grupo: B-

Evitar un atolladero en Afganistán: C-

Encontrar armas de destrucción masiva en Irak: F

Mejorar a Irak eliminando a Saddam: F

Reducir la proliferación de armas de destrucción masiva hacia los estados truhanes y los grupos terroristas: F

Adoptar una más “humilde” política exterior para prevenir el sobre estiramiento de las fuerzas armadas de los EE.UU.: F

Volver a los ciudadanos de los EE.UU. y al territorio más seguros del terrorismo y llevar ante la justicia a la conspiración del 11/09/01: F

Traducido por Gabriel Gasave


Ivan Eland es Investigador Asociado Senior y Director, Centro Para la Paz y la Libertad en The Independent Institute en Oakland, California, y autor de los libros Recarving Rushmore: Ranking the Presidents on Peace, Prosperity, and Liberty, The Empire Has No Clothes, y Putting “Defense” Back into U.S. Defense Policy.




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