Castro y Chavez, una asociación criminal
La muerte de varias decenas de esbirros castristas en Caracas testimonia de manera irrefutable la estrecha alianza existente entre los sistemas dictatoriales de Cuba y Venezuela, liga en la que esta directamente involucrada la dictadura nicaragüense de Ortega- Murillo, déspotas, que han decidido liberar prisioneros políticos en un intento por aliviar la presión que las actuales condiciones hemisféricas dejan apreciar.
Cierto que Venezuela le ha facilitado al totalitarismo cubano un respaldo invaluable consistente en la entrega de petróleo, contratación de trabajadores esclavos y respaldo internacional, pero los Castro le han trasmitido, primero a Hugo Chavez y despues al felizmente encarcelado Nicolas Maduro, sus vastos conocimientos en actividades relacionadas con la represión, el espionaje y un aspecto poco comentado, la estrategia a desarrollar para que la mayoría de la población insatisfecha políticamente, emigre con el objetivo de reducir la oposición y tener ingresos provenientes del extranjero.
Han sido muchas las denuncias sobre el control ejercido por oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba sobre los institutos armados venezolanos. Efectivos de diferentes graduaciones tienen autoridad en el fuerte Tiuna, el centro marcial más importante, mientras, instruyen a los servicios de espionaje y contraespionaje en como neutralizar hasta arrestar, a los potenciales conspiradores dentro de las unidades castrenses.
Hay que señalar que las enseñanzas de castrismo han conducido a la autocracia venezolana a implantar un control social muy semejante al de Cuba, caracterizado por el sectarismo, la discriminación y la desconfianza ciudadana, con el remate, de una desesperanza generalizada, en mi opinión, el legado más trágico de cualquier dictadura.
Los vínculos entre los déspotas de ambos países han sido tan profundos que el carnicero más devastador del castrismo, Ramiro Valdés, ha sido un asiduo visitante al país sudamericano con el objetivo de montar la base logística que el chavismo necesitaba para sobrevivir, así que es fácil colegir que los agentes castristas situados en Venezuela han debido tener una notable participación en la gestión del tráfico de drogas que manejaba el cartel de los Soles.
El castrismo es igualmente responsable del narcotráfico como Maduro y Diosdado Cabello, máxime, si recordamos las denuncias de la estrecha relación de Fidel Castro con varios de los capos del narcotráfico de los ochenta y noventa y otras recientes, que aducen que el totalitarismo intento cubrir con el fusilamiento del general Ochoa y de otros altos oficiales, su actividad delictiva.
Es ampliamente conocido que el Departamento America, uno de los organismos del totalitarismo dedicado exclusivamente a la subversión y desestabilización de las democracias, durante toda su existencia y bajo la dirección de Manuel Piñeiro, alias “Barbarroja”, cuando estaba corto de dinero buscaba los recursos necesarios en el trafico de drogas y Carlos Lehder, más de treinta años preso en Estados Unidos por traficar narcóticos, dijo a Radio Marti, “Yo fui invitado por el gobierno comunista de Cuba, por la dictadura castrista a Cuba, a establecer allí un conducto, una línea, una ruta de tráfico de cocaína hacia los Estados Unidos”.
Por otra parte, creo necesario recordar que los esbirros castristas que murieron el 3 de enero último en Caracas no han sido los únicos de su estirpe en ser abatidos en defensa de lo peor. Fidel Castro siempre anhelo someter a Venezuela, aunque fue Hugo Chavez, traidor a su país, quien se la entrego en bandeja de plata.
El primer sicario castrista que se tenga conocimiento muerto en ese país fue Antonio Briones Montoto, uno de los invasores de Machurucuto.
El interés de Castro por imponer su fundamentalismo en el hemisferio fue constante pero dos países, para desgracia de estos, ejercieron sobre el déspota cubano una atracción fatal, Venezuela y Colombia.
El interés de Castro en Venezuela fue evidenciado con su viaje a Caracas en enero de 1959, cuando intento convencer al excelso demócrata Romulo Betancourt de que se aliara a sus propuestas, objetivo que no consiguió porque el guatireño lo calo a fondo, mientras, millones de cubanos, estaban embelesados con el siempre tirano de Fidel.
Desde los albores de la revolución cubana cientos de insurgentes venezolanos fueron entrenados y pertrechado con armas y dinero de la Isla, sin embargo, la ayuda de los Castro no destruyo la democracia, fueron Hugo Chavez y Nicolas Maduro quienes la echaron abajo y todos juntos, han estado involucrados en el tráfico de drogas.
El autor es periodista.
- 15 de enero, 2026
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