América Latina y la resaca “antiemergente”
América Latina ha encajado una andanada de derechazos al plexo en el último año. El más reciente ha ocurrido en las semanas que lleva 2014. Es importante entender qué prefigura todo esto.
Hay distintas formas de medir lo sucedido. Una es el desplome de varias monedas latinoamericanas en distinto grado: la argentina, un 50% si se incluye la devaluación traumática reciente; la de Brasil, cerca de 18%; el peso chileno, alrededor de 14% y el de Colombia, más de 12%. Otra forma es la desaceleración del PIB, que ha reducido las previsiones de crecimiento para 2014 a entre 2,5% y 2,8% en la región. La cuenta corriente de varios países ha dado un vuelco deficitario: Brasil ha experimentado su primera brecha negativa desde 2000. Por último, las bolsas han padecido la estampida de los capitales de cartera. Un porcentaje de los US$ 15 mil millones que salieron de los fondos que invierten en acciones de países emergentes en 2013 y de los US$ 6 mil millones que salieron en lo que va de 2014 corresponden a esta zona del mundo.
Nadie mínimamente informado puede sorprenderse. Ningún boom de commodities es eterno y la política monetaria insostenible de la Reserva Federal tarde o temprano iba a moderarse. También era predecible que las tasas de interés subieran en Estados Unidos por el aumento de la actividad económica y por lo dicho en la frase anterior.
Las dos cosas son en cierta forma contradictorias: lo primero deja bien parados a los países de la Alianza del Pacífico, por ejemplo, frente a Argentina o Venezuela, e incluso Brasil. Pero lo segundo implica que en la medida en que los países que iban mejor o hicieron parte de sus deberes ahora van a tener que padecer una fuerte dosis de realidad, las voces que cuestionan lo esencial del modelo de economía abierta irán cobrando fuerza. Este será quizás el mayor reto político de los próximos años. Cuando se crece a tasas de 6% u 8%, el populismo político pierde terreno tanto porque el modelo satisface a una vasta porción de gente como porque los gobiernos responsables pueden hacer populismo fiscal sin que lo parezca, cegando el césped de sus potenciales adversarios.
La presión, pues, sobre gobernantes como Bachelet en Chile o Santos en Colombia (o quien lo suceda si no es reelecto) será considerable. En cambio, no crecerá tanto en países que por depender menos de los commodities tuvieron en estos años un crecimiento menos espectacular y ahora, por la misma razón, experimentan un impacto menos grave. México es un caso perfecto. Su moneda sólo se ha devaluado 3,7% en el último año, por ejemplo.
Lo interesante es que, al mismo tiempo que todo esto, veremos en los países populistas, como Argentina y Venezuela, la situación contraria: el nuevo escenario internacional ahondará el desprestigio populista que ya se nota en amplios segmentos de la población. ¿Por qué? Básicamente porque allí todo lo que implica un agravamiento de la situación se verá como una consecuencia del modelo populista vigente.
Quizás esto, a su vez y paradójicamente, ayude a los gobernantes de países como Chile y Colombia a resistir mejor la presión populista en sus países.
- 9 de enero, 2026
- 19 de diciembre, 2025
- 9 de enero, 2026
- 18 de octubre, 2012
Artículo de blog relacionados
- 6 de enero, 2021
Por Inés Capdevila La Nación (También puede verse Pronostican sufragio récord) CHICAGO –...
23 de octubre, 2008Economía Para Todos Francamente es preocupante que al gobierno le haya llevado todo...
6 de septiembre, 2018América Economía Santiago. – El millonario empresario y líder opositor de derecha Sebastián...
11 de noviembre, 2009














