Tristeza y esperanza
Por Armando Ribas
Creo que jamás me senté a escribir con mayor tristeza que la que siento en este momento. No puede menos que producir tristeza la muerte de un hombre que sacrificó su vida para lograr la libertad de sus congéneres. Ese fue Orlando Zapata Tamayo, muerto por inanición en una cárcel cubana, que no es Guantánamo, sino la mayor de la Antillas que le rodea. Lamentablemente su sacrificio por el momento ha sido en vano, pues los presos siguen presos, en tanto que sus familiares y amigos lloran su desventura.
Pero asimismo mayor tristeza nos produce el constatar una vez más el cinismo universal que ha pretendido ignorar por más de medio siglo los crímenes y la opresión sufrida por los cubanos en manos de los hermanos Castro. Por el momento parecería que hubiese sido necesario el sacrificio evidente de un hombre, entre los miles de muertos causados por el totalitarismo castrista, para que se comience a reconocer la realidad del régimen más oprobioso que registra la historia de nuestro continente.
Como prueba de esa realidad malsana, podemos referirnos a la última reunión de la OEA, coetánea con la destitución del presidente de Honduras el Sr. Zelaya, discípulo dilecto de Castro y mandante selecto de Chávez. En esa oportunidad se tomó una Insulza decisión de expulsar a Honduras de la OEA por haber supuestamente violado La Carta Democrática de las Américas, pues Micheleti había dado un golpe de Estado. En esa misma reunión, otra Insulza decisión tomada por unanimidad al igual que la anterior permitió nuevamente la entrada de Cuba en la OEA, pues aparentemente el gobierno de los Castro era democrático. Así lo habría reconocido también el Papa, quien mandara al cardenal Bertoni a Cuba a felicitar a Fidel Castro por estar a favor de los pobres y de la solidaridad.
Conforme con estas disposiciones, el gobierno de Micheleti era golpista, por haber destituido a Zelaya para evitar que Honduras cayese en las garras de Castro vía la injerencia continental de Cubazuela. Se ignoró asimismo que esa decisión fue tomada por la Corte Suprema de Justicia hondureña en virtud del intento de Zelaya de violar la constitución por llamar un plebiscito para modificarla y perpetuarse en el poder, como ya lo hicieran Morales en Bolivia y Correa en Ecuador.
Tenemos entonces que una mayoría de presidentes latinoamericanos van a Cuba a rendirle pleitesía a Fidel Castro. Tal es el caso más reciente de Lula que ignorando la muerte ignominiosa de Zapata fue a la Habana a ver a Castro. Hecho que provocó la ira de mi amigo Mario Vargas Llosas y así lo expresó vehementemente. Pero ya sabemos que Lula pertenece al Foro de Sao Paulo, que fuera el proyecto de Castro de instaurar el comunismo en las Américas, a raíz de la caída del Muro de Berlín. Pero ya con antelación lo había visitado amablemente la popular Sra. Bachelet y por supuesto la Sra. Cristina Fernández, Presidente hegeliana de Argentina. Pero más aun muchos gobiernos latinoamericanos desconocen la validez de las elecciones hondureñas y por tanto la legalidad del presidente Lobo. En una reciente reunión de presidentes latinoamericanos en México estaba Raúl Castro. Por supuesto y como era de esperarse igualmente en aquella oportunidad la Unión Europea le levantó las sanciones a Cuba y se las impuso a Honduras.
Pero más preocupante es la posición que al respecto adoptara el presidente del país al que le debemos la libertad en el mundo. Estados Unidos aceptó el criterio compartido por el resto de los países latinoamericanos de que la destitución de Zelaya fue un golpe de Estado. Afortunadamente esa posición inicial fue relativamente modificada por el reconocimiento de la validez de las elecciones de Honduras y por consiguiente la legalidad del presidente Lobo. La triste muerte de Zapata provocó igualmente un cambio en la posición de la Unión Europea que nuevamente le impuso las sanciones a Cuba y solicitara la excarcelación de los presos políticos.
En una reciente presentación ante el Comité de la Cámara sobre Relaciones Internacionales, Otto Reich presentó la verdadera alternativa de la política exterior americana y dijo: “El principal objetivo de la política americana en América Latina y en todas partes debe ser el defender el interés nacional de Estados Unidos y no ganar un concurso internacional de popularidad”. No puedo menos que recomendar la lectura de esta brillante exposición de Reich, en la cual puso de manifiesto el evidente riesgo totalitario que amenaza a América Latina de manos de Fidel Castro y financiado por Hugo Chávez.
Es preciso que entendamos que las democracias como expresión de las mayorías no son per se una garantía de libertad y a la historia me remito. Como bien reconociera el Padre Félix Varela: “Jamás lo que es injusto será justo porque muchos lo quieran”. Por tanto la esencia de la libertad reside en los límites al poder político y la defensa de los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la propia felicidad. Como igualmente bien reconociera Thomas Jefferson: “Un despotismo electivo no fue el gobierno por el que luchamos”.
Debemos reconocer que en la actualidad muchos países latinoamericanos y en particular los pertenecientes al ALBA ignoran estos principios y por el contrario pretenden modificar las constituciones -o simplemente violarlas- para que avalen la suma del poder público. Tales han sido los casos de Bolivia y Ecuador. Por supuesto el mal llamado sistema capitalista, más recientemente denominado neoliberalismo, es denostado como la expresión de la derecha representada por los ricos en perjuicio de los pobres. Ya en Grecia esta forma de gobierno de los ricos se denominaba plutocracia. Hoy podría decir que esa denominación le corresponde a los gobiernos que se hacen ricos mediante el poder político absoluto y llorando por los pobres.
Si bien la tristeza por la muerte no desaparece, ella habría provocado que finalmente, al menos una parte del mundo tomara conciencia de los crímenes de la revolución cubana, ignorados pertinazmente por más de medio siglo. Así esta dolorosa muerte puede constituirse en un hito de esperanza, no solo para que desaparezca de Cuba el régimen más criminal en la historia de nuestro continente, sino para que se tome conciencia del peligro que le acecha desde el socialismo del Siglo XXI.. En ese sentido el triunfo de Piñera en Chile y la popularidad que ha generado después de su asunción, no obstante la tristeza provocada por la naturaleza al país que había alcanzado una posición señera en América Latina respetando los derechos es otro signo de esperanza.. Es así que ya Piñera ha expresado cabalmente su posición de luchar por la libertad en contra del régimen cubano.
Según recientes palabras del presidente Obama, la situación de Cuba es preocupante. Yo diría una vez más que lo preocupante es la posición de Estados Unidos empeñado no en defender sus intereses sino en ganar popularidad. Tanto así que en su reciente visita a la Argentina la Sra. Clinton expresó que la única diferencia con la presidenta argentina era su posición respecto a Honduras. En esa manifestación la Sra. Clinton no solo ignoró que por más de seis años en Argentina se violan los derechos que garantiza la propia Constitución Nacional, sino que la posición respecto a Honduras representa en la actualidad el divortium aquarium entre la libertad y el totalitarismo. Y esa es la postura del otro preso político en Cuba que también está en huelga de hambre y que dijo: “Este es un momento de ahora o nunca, o se está con las víctimas o con el victimario. No se puede hacer ningún tipo de silencio cómplice. Y estas palabras me recuerdan una vez más lo dicho por Martí al respecto: “Ver un crimen en calma es cometerlo” Tengamos fe y esperanza de que el sacrificio no haya sido en vano.
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