No son los yanquis, es la luz
Por Eliécer Calzadilla
Correo del Caroní
Creo que era una tarde de diciembre del año 2007. Pocas horas distaban del referéndum que rechazó la reforma constitucional. De pronto ante las cámaras de televisión apareció Hugo Chávez en una reunión que realizaba el alto mando militar. Él, que tanto le gusta transplantar el lenguaje bélico a la esfera política, debió sentirse como un general al que vencen en una batalla: deprimido, perdido en el esfuerzo inútil de devolver el tiempo y de revisar quiénes y qué cosas fallaron. Una batalla perdida, como la del 2D no es sólo el dolor inmediato de la humillación y las lesiones.
Es sobre todo el abatimiento del futuro: no habrá reelección indefinida ni presidencia perpetua ni socialismo consentido por el pueblo ni Venezuela parecida a Cuba. Entonces, en vez de comportarse como un demócrata que acababa de consultar al pueblo, y perdía en la consulta, hizo dos cosas. Una, “culpó” al mismo pueblo de la derrota. No dijo que el pueblo rechazó la reforma sino que no la entendió. “El pueblo no estaba preparado”, sentenció. Se le olvidó completamente que él comparó, mil veces, al pueblo con Dios: “la voz del pueblo es la voz de Dios”, dijo y repitió hasta la fatiga, cada vez que ganó unas elecciones. Dos, dijo dos, tres veces, que esa victoria de la oposición era una mierda.
Recuerdo el episodio porque el Presidente ha vuelto usar la palabra públicamente, y en cadena radiotelevisiva. Ha mandado “para el carajo” a los “yanquis de mierda”. También esta vez usó la palabra dos o tres veces, porsiacaso. (Por cierto, ayer en la mañana, en un programa radial entrevistaban al humorista Laureano Márquez, a propósito del discurso del Presidente, y aclaraba que eso de mandar para el carajo a otro o a otros, es estéril, porque nadie, aun cuando se lo ordenen, se va para el carajo. Los despedidos cogen cualquier rumbo, pero jamás para el carajo).
Vale repetir que estoy en contra de los golpes de estado, aun cuando sea Chávez el que lo intente. (Estuve en contra del golpe del 4F y contra el golpe de Carmona). Repudio el magnicidio, expresión política de la barbarie, como repudio la tortura, el linchamiento y la desaparición forzosa de personas. Confieso que me gustaría ver a Chávez derrotado por los mismos que lo eligieron (como en el 2 de diciembre), es decir, por el pueblo en unas elecciones libres. Eso quiere decir que estoy en contra de los golpistas anti-Chávez, pero esto del magnicidio y del abortado golpe de estado me huele a montaje. ¿Y qué es lo que me confirma la sospecha del montaje?: El uso repetido de la palabra mierda en un iracundo discurso presidencial. Resumo la hipótesis.
El derrotado Chávez del 2D, no hilvanó un discurso analítico ante la batalla perdida sino que usó la palabreja, como para cancelar la discusión, como para ponernos a discutir sobre la grosería y no sobre la victoria popular del NO referendario. Chávez no es buen gobernante pero es hábil en arte de distraer. Esta vez no viene de una derrota electoral sino que se encamina hacia ella. En el referéndum de la reforma había dicho: si votan por el SÍ, votan por Chávez, si votan por el NO, votan por Bush. Y el pueblo votó por el NO. Esta vez se echa sobre sus hombros unos comicios donde él no es candidato. Y va directo a una derrota. Por eso es el triple montaje: magnicidio, golpe de estado y un pleito mayúsculo con los Estados Unidos. Para distraer (y reprimir, de paso).
La crisis de los apagones, la insoportable inseguridad personal, el desempleo, el costo de la vida, el desabastecimiento, y la falta de agua en los barrios, han desatado la peor crisis social y económica de estos 10 años de gobierno de Chávez. No son los ricos del este de caracas los que protestan. Es el pueblo, el barrio, el que tranca calles y quema cauchos con gente que porta gorras y camisas rojas. Sumémosle una pésima gestión de gobierno y unos candidatos muy malos del PSUV a las elecciones de noviembre. Sumemos la unidad de los sectores democráticos en todo el país y contra todo pronóstico. El resultado es que Chávez va directo a otra derrota en noviembre. Y él lo sabe. Por eso el triple montaje.
Pero la gente no es tonta, el pueblo tiene olfato. Mucha gente, más de la que uno cree comienza a decir: haz lo que te dé la gana con los yanquis, Chávez, pero gobierna para que no se vaya la luz, para que frenes la delincuencia, para incentivar el empleo, para que el agua no falte. Revierte el alto costo de la vida Chávez.
No son los yanquis Chávez, es la luz, la electricidad.
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