Irán contra Israel, también en Argentina
Por Javier Monjas
Dario de América
Dada su actualidad y relevacncia, reproducimos la entrevista que para Nuevo Digital Internacional, dirigido por Javier Monjas, realizó éste el pasado marzo de 2007 al fiscal antiterrorista argentino Alberto Nisman, al hilo del atentado de Hezbollah contra la AMIA.
En los años ochenta, Argentina se encontraba encuadrada en el grupo de los Países No Alineados mientras una gran cantidad de técnicos nucleares iraníes, con Teherán en el mismo bloque internacional, recibían capacitación tecnológica en el Instituto Balseiro. Sin embargo, en la década de los noventa, con cambio de régimen y de política en Buenos Aires, los nuevos gobiernos deciden suspender el acuerdo al dudar de que Irán persiguiera un uso pacífico de la coloboración planteada. Teherán no sólo reclamó ante los tribunales, sino que ideó un Plan B, un complot de venganza que Hezbollah se encargaría de ejecutar y que terminaría ‘castigando’ a dos enemigos a la vez.
El 18 de julio de 1994, una furgoneta cargada de explosivos se estrella contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), causando la muerte a 85 personas y heridas a varios cientos más. El siguiente es el relato de Alberto Nisman, fiscal antiterrorista argentino que ha conseguido reunir las piezas tras una tormentosa investigación y con una aun más explosiva conclusión: Argentina ha pedido la detención de un ex presidente iraní, de dos ministros del mismo país y de otros altos cargos tanto en Teherán y como en la embajada en Buenos Aires, en lo que ha llevado una inflamable tensión a las relaciones entre los dos países.
Con el inicio de los años noventa, el terrorismo islámico comenzó a golpear en Argentina con una virulencia que sólo una década más tarde sería sobrepasada en Estados Unidos y en Europa. Primero fue el atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, cometido por la Yihad Islámica y con un balance de 29 muertos y cientos de heridos, y más tarde el aun más sanguinario contra la AMIA, perpetrado por Hezbollah a las órdenes de Irán. Va para trece años del último y la investigación en Argentina ha sido extremadamente tortuosa, con unas primeras conclusiones que resultaron ser un fiasco entre pruebas compradas, y un completo falseamiento del proceso que provocó una gravísima crisis en el sistema judicial y político argentino, y del que emergieron, como daños colaterales, altos oficiles de policía corruptos y una investigación forense, asímismo, completamente corrompida.
Alberto Nisman, abogado y profesor de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal en las universidades de Buenos Aires y Belgrano, respectivamente, participó como fiscal en el primer juicio y en él denunció una instrucción que se convirtió, en sí misma, en un nuevo proceso dado el cúmulo de irregularidades descubiertas. Ahora, este fiscal especializado en terrorismo internacional, narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de armas y explosivos, y fraudes al Estado, es el responsable de la Unidad Fiscal Especial que tiene a su cargo la investigación del atentado contra la AMIA.
En sus conclusiones, hechas públicas a finales del pasado año, Nisman responsabilizaba del atentado al entonces gobierno de Irán -empezando por su presidente y por dos de sus más importantes ministros-, a Hezbollah, que se encargó de ejecutarlo, y a altos cargos de la embajada iraní en Buenos Aires, que colaboraron en la venganza contra una Argentina que se había negado a seguir facilitando colaboración nuclear ante las sospechas de que no se estaba destinando al supuesto uso pacífico que se había acordado.
Nuevo Digital entrevistó a Alberto Nisman en un hotel de Madrid. Entre paréntesis se han incluído nombres completos y algunas aclaraciones para los no familiarizados con la trama del apasionante relato que describe cómo los despechados ayataloas decidieron castigar a Argentina a través de Israel y los judíos.
PREGUNTA. Entre los acusados de haber ordenado y organizado el atentado contra la AMIA se encuentran el ex presidente de Irán, Hashemi Rafsanjani, dos ex ministros iraníes -uno de información y seguridad, y otro de relaciones exteriores-, el entonces jefe de seguridad exterior de Hezbollah además de cargos en la embajada iraní en Buenos Aires. ¿Cómo llegaron ustedes a la conclusión de que Irán se encuentraba detrás del ataque?
RESPUESTA. Lo que hicimos desde 2005, en que se creo la Unidad Fiscal Especial (para la investigación del caso AMIA), es reexaminar todas las pruebas que se habían producido en la etapa anterior. Separamos la paja del trigo y dejamos aquello que podía tener algún tipo de relevancia y no estaba contaminado por la investigación anterior de Galeano (juez responsable de la primera investigación, destituido con posterioridad por supuestas irregularidades y pendiente de un posible procesamiento por ellas). De todas las pruebas que colectamos pudimos determinar que las máximas autoridades del entonces gobierno de Irán estuvieron detrás del atentado y fueron quienes dieron la orden a Hezbollah de ejecutarlo.
Tenemos el testimonio de un ex presidente iraní que fue el primer presidente del país tras la revolución de los ayatolas, también valoramos el testimonio de quien fue el fundador de los servicios de inteligencia de Jomeini -persona que tuvo a su cargo la organización de todas las actividades terroristas en Europa en los momentos posteriores a la revolución-, además de una persona que integraba el servicio exterior iraní, que luego se hartó… es decir, toda la gente que conoce la información de primera mano y que, por los cargos que ocupaba, estaba en condiciones de dar fe de cómo se desarrollaba este sistema terrorista, por llamarlo de la forma correcta, y cómo se tomaban las decisiones.
Hezbollah, el brazo ejecutor de Irán
P. ¿Cómo consiguieron esos testimonios, dado su carácter autoinculpatorio?
R. Algunos los conseguimos nosotros, otros están recogidos en documentos firmados, con firma ya certificada. También tuvimos en cuenta el testimonio de otro tipo de disidentes pero que abarcan un amplio espectro ideológico: desde Mujaidines del Pueblo hasta integrantes de Bandera de Libertad, o sea, gente que, entre sí, no tiene nada en común entre ellos desde el punto de vista ideológico, y todos coincidían. Luego analizamos los distintos atentados terroristas atribuidos a la República Islámica de Irán en la época del atentado: el caso Mykonos en Alemania, el asesinato de Chapur Bajtiar, etc. Y aquí no hablamos por hipótesis de inteligencia sino por sentencias judiciales, sobre todo, en los casos de Mikonos y Bajtiar, donde directamente se alude a una metodología y a una toma de decisiones por el Consejo Supremo iraní donde estaban los altos jerarcas que hemos imputado.
Probamos que la reunión donde se toma la decisión de cometer el atentado se produjo en la ciudad de Mashah el 14 de agosto de 1993. Tenemos testigos que afirman cómo a esa reunión viajaron desde Buenos Aires el ex consejero cultural (de la Embajada de Irán en Argentina, Moshen) Rabbani y el ex tercer secretario de la embajada Ahmad (Reza) Ashgari. Esta información sonaba creíble por cuanto se corroboraba por otras pruebas. Después chequeamos en Migraciones y comprobamos que, efectivamente, por esa fecha, esas personas habían estado en Irán. Cuando vuelve Rabbani, justo después de ese viaje, que es donde se toma la decisión, abre una cuenta, muy sospechosa, que tiene muy poco movimiento, por cerca de 150.000 dólares, y con retiradas de dinero muy llamativas hechas por él en días previos y en semanas posteriores al atentado.
Es decir, todo lo que ha ocurrido después en Argentina, independientemente de la decisión que se tomó en Irán, no pudo haber ocurrido si esa reunión no hubiera existido, reunión que tenemos confirmada por diversos testimonios, porque es la metodología habitual y porque otros tribunales lo han corroborado.
P. ¿Es Hezbollah entonces el brazo ejecutor a las órdenes de Irán?
R. Mucho se ha escrito y hemos recurrido a muchos especialistas en el tema que dicen que esto es habitual. Nosotros nos circunscribimos al tema concreto de AMIA y lo podemos advertir, más allá de las declaraciones de sus líderes, con una claridad asombrosa. Cuando se toma la decisión (para atentar contra Argentina), se le da la directiva a (Alí) Fallahjan (entonces ministro de Asuntos Exteriores de Irán) y conecta con Imad (Fayed) Moughnieh, jefe de operaciones especiales de Hezbollah (y buscado también por Estados Unidos por el atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires) y es él quien tiene a su cargo toda la fase operativa del ataque. Es él quien designa el grupo y quien designa a, entre otros, a (Ibrahim) Huseim Berro como el inmolado (al hacer estallar una furgoneta llena de explosivos contra la sede de la AMIA) que ingresa (a Argentina) por la Triple Frontera.
Pruebas compradas y oficiales corruptos de policía
P. ¿A qué se deben las graves diferencias con los fiscales que le precedieron a usted como responsables de la investigación?
R. Yo integré con ellos el equipo que llevó adelante el juicio oral y fui yo quien denunció, en el momento de los alegatos, las irregularidades en la investigación.
P. ¿Qué tipo de irregularidades?
R. En concreto, el pago a (Carlos) Telleldín de 400.000 dólares para que imputara a personal policial. Telleldín fue el último poseedor de la camioneta que se ha podido determinar de acuerdo con los registros que obraban en nuestro poder. Telleldín era una persona a quien se preguntaba a quién entregó la camioneta para seguir la investigación hasta que, en un momento, dijo que se la había entregado a un grupo de policías bonaerenses, grupo con el que tenía relación -y esto se ha probado- porque le extorsionaban. Eran policías que dejaban actuar a delincuentes a cambio de las ganancias ilícitas.
En un momento, Telleldín dice que la camioneta se la entregó a este grupo, comandando por un policía que estuvo ocho años detenido, Juan José Ribelli, un prominente policía de la provincia de Buenos Aires, muy reconocido, con una trayectoria importante, hasta que fue detenido, obviamente. Después se comprobaron una serie de delitos que también había cometido. Con el juicio oral se probó que esa declaración (de Telleldín) había sido pagada, pero no como se compra un testimonio para que se descubra la verdad, sino para emitir una declaración falsa para imputar a esta gente.
P. ¿Por qué Interpol realiza reservas de tipo político en las órdenes de detención de Rafsanjani y a los ex ministros iraníes a quienes ustedes acusan?
R. Ellos no entran a valorar la prueba. No están diciendo que sean o no responsables. Simplemente, lo que dicen es que, respecto a un ex presidente o a un ex canciller, cualquiera que fuera el delito que se les impute, cualquiera que fuera la gravedad de las pruebas que estén en su contra, Interpol nunca va a disponer una ‘circular roja’. No hablamos de una orden de captura, que está vigente, sino de una ‘circular roja’, que regula la prioridad de búsqueda. ¿Por qué? Porque Interpol entiende, y ya desde hace bastante tiempo, que inscribir una prioridad de búsqueda de gente que ha tenido cargos tan altos implicaría, a su criterio, crear un conflicto internacional entre dos estados que son partes. Se podrá compartir o no, pero este es el criterio de Interpol.
“Dos pájaros de un tiro”
P. Entonces, ¿será difícil que se repita un caso similar a la detención del General Pinochet tras la orden de detención de un juez español?
R. No, lo que dice Interpol es que no va a poner una ‘prioridad de búsqueda’ (a través de una ‘circular roja’), lo que no quiere decir que nosotros o algún otro país lo detenga. Interpol no pone en sus alertas permanentemente que está buscando a esta persona (al ex presidente iraní) por esta cuestión.
P. Entonces, si Rafsanjany sale de Irán ¿será detenido?
R. Absolutamente. La orden de detención está vigente. Puede ser detenido, se puede presentar, puede haber un cambio de régimen… pueden pasar muchas cosas. Pero que quede claro que la orden de captura está vigente.
P. ¿Qué interés tenía Irán en atentar contra la AMIA? ¿Qué papel jugaban Israel y los judíos en el ataque a Argentina?
R. Yo creo que una vez que se tomó la decisión de cometer un atentado contra la República Argentina, fue Rabbani el que llevó a la reunión a AMIA como uno de los blancos y, bueno, ya que iban a cometer una atentado, decidieron, además, cometerlo contra la comunidad judía, a la que dicho gobierno no le tiene demasiada simpatía, con lo cual -hablando mal y pronto- podía ser como matar dos pájaros de un tiro.
Rencor nuclear iraní
P. ¿Y cuál fue el motivo principal del atentado?
R. Más allá de que hubo algunos motivos que coadyuvaron, como el envío de naves argentinas al Golfo en la guerra con Irak, el principal fue la suspensión del acuerdo de aprovisionamiento de tecnología nuclear que Argentina tenía con Irán. Esto ocurrió durante los años ochenta, cuando Argentina militaba en el grupo de los Países No Alineados. En esos momentos hay un gran intercambio tecnológico con Irán, un importante número de técnicos iraníes en tecnología nuclear se capacitan en Argentina, concretamente en el Instituto Balseiro.
En los años noventa, hay un cambio de régimen, un cambio de política, y es evidente, a través de documentos en nuestro poder, que para el gobierno argentino no está claro que esa tecnología nuclear que Argentina estaba proveyendo fuera a ser aprovechada con fines pacíficos, con lo que, de un momento a otro, se decide suspender y después cancelar esos contratos nucleares. Hemos recogido una gran cantidad de testimonios de personas de la Comisión Nacional de la Energía Atómica, que, si bien ellas mismas no pueden decir cuál fue el motivo del atentado, sí nos brindan todo un panorama de la importancia que tiene el tema nuclear para Irán ya en ese momento.
La cancelación de los contratos origina una gran cantidad de demandas contra Argentina, que se terminó pactando en una indemnización de cinco millones de dólares, lo que no quita que Irán siguiera presionando para que estos contratos se cumplieran. Ya con anterioridad al atentado se había venido montando en Argentina un servicio de inteligencia iraní dentro de su propia embajada.
P. ¿Qué opinión le merecen las críticas de un dirigente piquetero, un sacerdote católico y un ex diputado, realizadas tras un viaje a Teherán, en el sentido de que “las acusaciones contra Irán están inspiradas por Estados Unidos e Israel” y que esas acusaciones están formuladas “por arrepentidos iraníes, miembros de la organización terrorista iraní MEK? ¿Son tan importantes las acusaciones de opositores al régimen iraní actual?
R. Hay algunos elementos opositores, que, en el momento de los hechos, estaban en el punto neurálgico del poder, pero estos testimonios no hacen sino confirmar lo que ya sabemos por otros muchos lados, y, en todo caso, son mínimos y no son la parte esencial de las pruebas ni mucho menos. En relación a las críticas que usted menciona, yo no voy a hacer consideraciones políticas, yo me refiero a lo que conozco, y sería importante que cada uno lo hiciera así, que cada uno hablara de lo que conoce.
Lamentablemente, esta investigación, como muchas, pero más en el caso AMIA, se antepone la funcionalidad a la entidad probatoria. Si están a favor de Estados Unidos, lo van a defender, incluso también sin habérselo leído, y otros, ven el caso como de un elemento del que se pueden valer Estados Unidos u otros países para algunos de sus fines.
Irán en Latinoamérica y Triple Frontera
P. Puesto que ustedes están realizando una investigación de un hecho pasado pero con elementos del presente, ¿considera que el desembarco de Irán en Latinoamérica, vía Venezuela, principalmente, es peligroso como lo fue en los momentos en que Teherán decidió atacar a Argentina con un gran atentado?
R. No soy político y, por ello, no puedo opinar de estas cosas. Yo le puedo decir lo que ocurrió en el año 94, qué ocurrió en la Triple Frontera, etc., pero nosotros no entramos a juzgar lo que está sucediendo actualmente.
P. Dirigentes de los tres países relacionados con la Triple Frontera han restado importancia al papel que esa zona tiene en la organización y financiación del terrorismo islámico, y han desafiado a Estados Unidos a que presente pruebas, ante las constantes reclamaciones de Washington en ese sentido. ¿Qué papel tiene la Triple Frontera en la financiación del terrorismo islámico?
R. Todavía no hemos culminado la investigación en ese sentido y, por ello, en la resolución es un punto que no tocamos. Ahora estamos cruzando trescientos millones de llamadas telefónicas desde Argentina hacia el exterior, con epicentro en Triple Frontera y hacia el Líbano. Ya se han procesado cerca de un ochenta por ciento de estas llamadas y, cuando terminemos, extraeremos una conclusión. Sin embargo, tenemos ya elementos que nos hacen sospechar que, en el año 94, había elementos de Hezbollah en la Triple Frontera y lo que estamos investigando es si alguno de ellos tiene vinculación con el atentado.
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