El repunte de la inflación ya preocupa en América Latina
El buen ritmo de la economía de la región comenzó a verse opacado por un factor que ya afecta a la mayoría de los países.
Justo en momentos en que América Latina está presentando uno de sus mejores tasas de crecimiento, revive uno de los temores que más ha preocupado a la región: la inflación.
Lo que a principios de este año era un ‘mal’ que solo afectaba a Venezuela y a Argentina, que presentaban la mayor inflación latinoamericana, ahora parece ser una infección que ha contagiado a todo el vecindario.
Ni siquiera se ha escapado Chile, ‘el país modelo’ de Latinoamérica, cuyo costo de vida va este año en 5,5 por ciento, el nivel más alto en una década. Esto obligó al Banco Central a realizar una corrección fuerte de sus proyecciones de inflación para el 2007, al pasarlas de 2,8 a 5,5 por ciento.
Colombia tampoco ha sido la excepción, pues aunque en agosto hubo deflación, el Banco de la República ya admitió que este año no a va a cumplir con la meta puntual, que es de 4 por ciento. En lo corrido del año, el nivel de precios ha subido 4,58 por ciento.
Sin embargo, quizás uno de los países en donde las alarmas están sonando más fuerte es en Uruguay, en donde el Indice de Precios al Consumidor (IPC) completó una variación en lo corrido del año del 8,22 por ciento, superando la meta de 6 por ciento para el año.
Como resultado, el gobierno uruguayo tuvo que anunciar una serie de medidas, que incluyen rebaja de tarifas y exoneraciones de impuestos, para intentar que la inflación baje.
Adicionalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) urgió al banco central uruguayo para que actpue rápidamente contra la inflación, subiendo las tasas de interés.
Los expertos atribuyen los brotes inflacionarios regionales a dos factores primordiales, el aumento de los precios internacionales de productos básicos como la energía y los cereales, y rápidos incrementos de la demanda domestica.
Alfredo Coutiño, economista senior para América Latina de Moody’s Economy.com, la unidad de investigaciones de la calificadora del mismo nombre, considera que la coyuntura internacional está pesando cada vez más en América Latina y por eso la inflación está bastante ligada con las presiones externas.
Según Coutiño, prueba de esta situación es que lo que ha sucedido en Brasil, en donde mientras hubo una revaluación fuerte, los precios se mantuvieron controlados, pero ahora que el real ha perdido valor frente al dólar, la inflación volvió a resurgir.
El nivel de precios en Brasil también se aceleró en agosto al situarse en 0,47 por ciento y alcanzar una tasa acumulada desde el comienzo de año de 2,80 por ciento, contra 1,78 por ciento en el mismo período del 2006.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva inmediatamente reaccionó asegurando que su gobierno va a mantener la inflación anual en cerca de 4,50 por ciento.
“No vamos a permitir que vuelva la inflación, dijo Lula citado por las agencias de noticias. “Cuando el alza del nivel de precios alcanza los dos dígitos, nadie la puede aguantar. Y nosotros no vamos a dejar que el costo de vida se salga de la meta”, añadió.
EL PESO DE LA COMIDA
La mayor inflación de Brasil fue empujada por los productos alimenticios, que pesan un 62 por ciento en la tasa y aumentaron 1,39 por ciento en agosto.
En Colombia, también el grupo de gastos que más ha subido en lo corrido del 2007, son los alimentos con un 7,09 por ciento, según el Dane.
Un informe del diario La Nación de Argentina, asegura que en toda la región, los alimentos encabezan la lista de aumentos, lo que no hace otra cosa que reflejar alzas en los precios internacionales de los cultivos que se usan para los biocombustibles y sus sustitutos, tales como maíz, soya, caña y ahora el trigo.
“Las alzas en los precios internacionales están impactando en el bolsillo de los consumidores latinoamericanos, al tiempo que se afectan los países exportadores como Argentina (gran productor de maíz y soya), pues aunque venden a mayores precios, también les sale más cara su comida”, le explicó a La Nación, Enrique Dentice, economista de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín.
Los analistas consideran además que al menos en los próximos meses no se esperan grandes cambios en materia de precios internacionales de los granos, lo que podrá seguir afectando la inflación.
El analista de Moody’s economy agrega que solo en Perú se podría esperar un cumplimiento de la meta de inflación para este año, y que en el resto de países no ve posibilidades.
No obstante, señala que la mayor inflación que está registrando la región no indica que América Latina vaya a regresar a las épocas de hiperinflación, pues todos los gobiernos de están tomando medidas para controlar los precios, dado que saben de los graves problemas que les puede acarrear un mayor costo de vida.
Datos oficiales pierden credibilidad
El alza de la inflación latinoamericana no solo ha estado acompañada por los temores relacionados con un mayor costo de vida y la consecuente pérdida del poder adquisitivo, sino también de álgidos debates sobre la veracidad de las cifras que publican los institutos encargados de medir el Indice de Precios al Consumidor (IPC).
La situación más grave en este aspecto se ve en Argentina, en donde el aumento de los precios se ha convertido en el mayor dolor de cabeza del gobierno del presidente Néstor Kirchner, quien a tres meses de cesar su mandato no ha podido controlar la inflación.
Para colmo, el gobierno está enredado en una dura controversia por denuncias de intromisión de sus funcionarios en el instituto de estadísticas, Indec, para realizar una supuesta manipulación de indicadores.
En Colombia hasta ahora no ha habido dudas sobre la inflación, pero en el gobierno Uribe ya han renunciado dos directores del Dane argumentado intervención del Ejecutivo en la entidad estadística.
El IPC argentino ha subido 5 por ciento en lo que va del año, pero las consultoras económicas y los organismos de defensa del consumidor calculan que el aumento real ronda entre 15 y 20 por ciento.
El repunte económico acumulado de 45 por ciento que ha tenido Argentina en los últimos cuatro años sería la principal causa de la inflación, según el enfoque gubernamental.
El método elegido por Kirchner para combatir la inflación ha sido una política de control de precios, que ha merecido severas críticas de sectores empresariales, la mayoría de los cuales no los respeta y ajusta sin pausa sus precios.
Algo similar ha ocurrido en Venezuela en donde los precios también están controlados y según la oposición, no existe ninguna independencia en los organismos que miden la inflación.
En los primeros ocho meses del año, el IPC de Venezuela alcanzó 9,4 por ciento, al subir 1,1 por ciento en agosto, por lo que muchos analistas estiman dudoso que cierre el año por debajo de 12 por ciento como espera el gobierno de Hugo Chávez.
Es más, Pedro Palma, experto en macroeconomía de la escuela de negocios IESA, le dijo a la AFP que Venezuela cerrará el año con una inflación de entre 18 y 19 por ciento, ya que se avecina un referendo constitucional, que probablemente llevará al Gobierno a incrementar el gasto para tener una votación más favorable.
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