Evo divide a los bolivianos
Editorial – Siglo XXI
La crisis política alcanzó al Congreso y Asamblea Constituyente y se espera un paro general a mediados de semana.
A la particular visión de país del gobernante Morales se atribuye la ola de protestas que tiene divididos a los bolivianos.
La radicalización política y social estimulada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, alcanzó durante la semana anteriores perfiles dramáticos y peligrosos, en tanto que los días venideros se anticipan inciertos tras la paralización de actividades en el Congreso y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), hechos aunados a la amenaza de un paro general para el próximo jueves.
La crisis en ciernes tiene diversas causas y se ha reflejado de variadas formas. Sin embargo, lo que es evidente es que las torpes decisiones de Morales, aderezadas con su lenguaje confrontativo, tienen dividida a la sociedad boliviana.
Las bochornosas escenas que le dieron al mundo, en las cuales aparecen representantes de la Cámara Legislativa enfrentándose a golpes y puntapiés en medio de la sesión que se celebraba el miércoles, fue apenas un anticipo del caos por venir. Este triste espectáculo generó un clima de tensión que condujo a la Directiva de la ANC a suspender de manera indefinida su trabajo.
Todo empezó cuando Morales pidió el enjuiciamiento de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, a quienes acusó de prevaricato y usurpación de funciones. No obstante existir un recurso legal a favor de los integrantes de dicha institución judicial, los diputados por el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), en ausencia de la oposición, aprobaron su encauzamiento.
Sin embargo, el panorama se venía complicando debido al afán del mandatario de imponer su visión de país. Desde la semana antepasada la ciudad de Sucre inició una intensa demanda para que se le conceda la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, que actualmente funcionan en La Paz, capital de Bolivia. A la solicitud se han agregado Santa Cruz y Tarija, y se espera que ciudades como Beni, Pando y Cochabamba se adhieran a esta lucha.
Por si no fuera suficiente, a este panorama anárquico se añade la suspensión de actividades en el comercio, la banca y los mercados populares, en tanto que el tránsito sucrense fue bloqueado por unidades del transporte público.
Para colmo, la sombra de Hugo Chávez, aliado y protector de Evo, ha estado latente. Como medida desesperada, el jefe del Gobierno boliviano hizo entrega, el jueves, de $1.7 millones a 35 municipios de Santa Cruz, recursos provenientes de las arcas venezolanas.
Este conflicto debe enseñarle a los pueblos latinoamericanos que el capricho de quienes se consideran iluminados puede resultar muy costoso. Ojalá que la noble nación boliviana supere pronto este difícil trance.
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