Ecuador: Los de Manta no quieren que les quiten la base de Estados Unidos
Por Maggy Ayala
El Tiempo, Bogotá
Mientras el gobierno de Rafael Correa está decidido a no prolongar el convenio que permite la permanencia de militares de E.U., se dice que Colombia y Perú serían candidatos a acogerla.
MANTA (ECUADOR) – Pese a que la presencia de los soldados estadounidenses en la Base de Manta (Ecuador) tiene sus días contados, por la consigna del presidente Rafael Correa de no permitir “ni un soldado extranjero más en suelo ecuatoriano”, el 90 por ciento de los pobladores de la ciudad no quiere que los ‘gringos’ se vayan.
Manta es una ciudad del litoral pacífico ecuatoriano, de 220.000 habitantes, situada en la provincia de Manabí, a 260 kilómetros de Quito.
Allí, en las instalaciones estadounidenses del Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL por la sigla en inglés de Forward Operations Location), hay preocupación por la pérdida de uno de los puntos más estratégicos en el Pacífico para el control del tráfico de drogas. Algunos legisladores estadounidenses, incluso, han planteado el traslado de la base a Colombia o Perú, país donde desató polémica.
Y aunque en Bogotá fuentes del Ministerio de Defensa han afirmado que “una petición en ese sentido podría ser estudiada, en caso de que E.U. no pueda renovar el acuerdo con Ecuador”, en Perú los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores sí han descartado la eventual instalación de una base militar estadounidense en su territorio.
EL TIEMPO visitó la controvertida base militar, establecida en noviembre de 1999, que según Correa, no permanecerá “ni un día más” después de noviembre del 2009, cuando expirará el acuerdo, suscrito por Ecuador.
En el terreno, el Puesto de Operaciones de E.U. ocupa 27 hectáreas de un total de 577 que conforman la Base Aérea Eloy Alfaro, de Ecuador.
Allí, el personal rotativo de 200 a 250 hombres de E.U. se considera “huesped”, según el comandante estadounidense, coronel Javier Deluca.
Quién manda a quién
Contrario a lo que se piensa, en la Base los gringos deben registrar sus salidas y entradas e identificarse ante soldados ecuatorianos, que también controlan su tránsito por las zonas asignadas para ellos.
El alcalde de Manta, Jorge Zambrano, al igual que muchos lugareños, defiende la permanencia de las tropas estadounidenses, pese a las objeciones del gobierno izquierdista, que cataloga el puesto de control del narcotráfico como “una expresión de colonialismo”.
El debate sobre la permanencia del Puesto en suelo ecuatoriano ha trascendido la frontera política y toca al ciudadano común. De hecho, el alcalde y el concejo municipal, que apoyan la estadía de la base de E.U., están promoviendo un plebiscito local para hacer oír su voz.
“Se ha tergiversado esto como la instalación de una Base militar armada y eso está muy lejos de la realidad -asegura Zambrano-. Se trata de una base ecuatoriana donde los estadounidenses no utilizan armas y ocupan un área para sus funciones específicas de control aéreo y marítimo del narcotráfico, en coordinación con los militares de nuestro país y otras autoridades locales”.
Según los datos oficiales de la Embajada de E.U. en Quito, las tropas inyectan 6,1 millones de dólares anuales a la economía de la ciudad. En Manta, unos 200 ecuatorianos civiles trabajan directamente en las instalaciones en tareas administrativas, de limpieza y mantenimiento. Además de generar empleo, la base deja dinero en otros rubros como compra de alimentos y combustible y pago de servicios públicos.
En la calle 13, ‘zona rosa’ de Manta, los propietarios de bares como ‘Five’, ‘El Avestruz’, ‘Picaso’ o ‘Punto 1’, así como de restaurantes de comida rápida, están contentos porque “de pronto aparecen 50 u 80 ‘gringos’ y llenan los lugares. “Los meseros los atienden con esmero por las buenas propinas que dejan (en promedio de 20 dólares)”, cuenta el dueño de ‘El Avestruz’.
El capitán Alex Valle, de la Policía Judicial, afirma que los militares foráneos no se han visto envueltos en problemas serios, aunque en ocasiones se producen riñas o han detenido a más de uno sin permisos de conducción o sin identificación.
Los militares se han compenetrado con la sociedad manabita. Algunos se han casado y tienen hijos con las mujeres de la región.
Al margen de estas anécdotas de su interacción con los ciudadanos del común, la Base de Manta, según sus comandantes, cumple su misión.
El año pasado sirvió para incautar 258 toneladas métricas de coca y, en lo que va corrido del 2007, 126 toneladas métricas (ver gráfico).
Alimentando la polémica
Logros que no contentan para nada a las autoridades del Ecuador. Hace pocos días, el viceministro de Defensa, Miguel Carvajal, se quejó: “La Base de Manta no nos provee la información fundamental para el control del narcotráfico”.
Carvajal arguyó que el fin del Convenio no impedirá un efectivo control del narcotráfico en Ecuador. “Como gobierno y como Estado realizamos desde hace varios años una serie de actividades de control de narcotráfico con recursos propios y, en algunos casos, con apoyo de información o recursos de apoyo internacional”.
Para el comandante Deluca, las declaraciones de Carvajal obedecen a una falta de información. “Ningún funcionario del actual gobierno ha visitado el Puesto para conocer que no se trata de una base estadounidense, con armas y operaciones militares, sino de un apoyo a la lucha internacional contra el narcotráfico, que es obligación de todos los países del mundo”.
Pero la decisión gubernamental está tomada.
La canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, aseguró que unos 800 representantes de diversas organizaciones del país ya se pronunciaron contra la presencia de bases militares extranjeras. Y precisó que si, en el futuro, el Gobierno decidiera establecer un convenio similar al de Manta, se debería convocar a una consulta popular.
“No se pude traicionar la decisión del pueblo ecuatoriano ni tampoco por conseguir una cosa, vender otra. Este ya no es el estilo del gobierno actual”, advirtió la jefa de Relaciones Exteriores ecuatorianas.
Lo que dice la gente
ELBER GARCÉS
Abogado ligado a DD.HH.
Votaría a favor de que el Puesto de Control se quede. Si los gringos se van, Manta en menos de cinco años se convertirá en una Colombia chiquita, donde el acopio, el embarque y transporte de droga se haga libremente.
PEDRO VINCENT BOWEN
Editorialista del diario ‘El Mercurio’
Hay una equivocación del Gobierno al difundir la idea de que existe una base militar de E.U. Es una base de monitoreo para control del narcotráfico. Su presencia ha sido de gran beneficio para la población.
EDUARDO ACHIG
Taxista de un hotel local
En caso de una consulta popular votaría porque los militares estadounidenses permanezcan en Manta. No hacen daño a nadie y por el contrario ayudan a escuelas pobres, hacen trabajos comunitarios y le dejan dinero a la ciudad.
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