McDonald’s rechaza la ‘macdonalización’
Por Róger Lindo
La Opinión. Los Angeles
Es una de las cadenas de comida rápida más populares y la mayor del mundo, con más de 20 mil restaurantes (cada día sirve a 50 millones de personas en cien países), pero también es la más vapuleada: se trata de McDonald’s.
Se le echan en cara los bajos salarios que paga y su contribución a la obesidad de los estadounidenses. Y sus prácticas comerciales han dado origen a un vocablo nada elogioso: “macdonalización”, sinónimo de rapacidad global y uniformización industrial.
En 2003, Morgan Spurlock, un realizador independiente, obtuvo enorme celebridad con su filme Super Size Me, que recoge sus padecimientos (aumentó casi 25 libras y su salud, así como su estado de ánimo, se deterioraron) tras hartarse desaforadamente —privándose deliberadamente de ejercicio— por 30 días en restaurantes de la supercadena.
Estos asertos han conducido a lo que podría denominarse la evolución dietética del menú de McDonald’s. Tras el lanzamiento del documental de Spurlock, por ejemplo, y aún después de disputar la validez del experimento llevado a cabo a cabo por el cineasta, la cadena mundial se embarcó en una serie de cambios para tratar de corregir deficiencias de su menú, mejoras que han sido reconocidas por algunos de los críticos más acervos de la marca fundada en Riverside en los años 50 del siglo pasado por los hermanos McDonald.
En internet, sin embargo, una búsqueda rápida y al azar arroja abundantes comentarios, sitios y videos dedicados a cuestionar y hacer mofa de la calidad e higiene de las carnes que se sirven en los restaurantes de la famosa cadena, siendo éste el tipo de acusaciones más graves que se puede lanzar contra una empresa dedicada al negocio de comida.
Para despejar los abundantes alegatos y mitos que circulan con respectos a sus hamburguesas y la carne de la que están hechas, la empresa recurre a múltiples recursos, entre ellas la lista de preguntas y respuestas que se puede leer en el sitio en internet de la compañía.
En este terreno de disputa, empero, la empresa parece haber descubierto que la forma más eficaz de defender la buena imagen de sus productos —en lo que concierne a calidad e higiene— es reclutar a madres estadounidensea para que ellas mismas se encarguen de difundirlo.
Fue de esta manera que Joanna Cañizares, una empleada del Servicio Postal de Florida recorrió ayer por dos horas las instalaciones de López Foods, una planta procesadora de carne de Oaklohoma City que ha estado suministrando hamburguesas a McDonald’s por 12 años.
Cañizares integra un grupo de seis madres que fueron seleccionadas como parte de un equipo de “corresponsales de calidad” a quienes la empresa les ha permitido visitar varias plantas donde se preparan sus alimentos. Por este rol, las mujeres no reciben ningún tipo de remuneración, aseguró la compañía.
“¿Qué tipo de dudas le formuló a los encargados de la planta durante la gira?”, preguntó La Opinión ayer a Cañizares durante una entrevista por teléfono.
“Quería asegurarme de que los animales que están utilizando para procesar las carnes están libres de bacterias, que se los alimenta bien y que son tratados debidamente”, declaró Cañizares, que es madre de dos hijos, de 13 y 8 años, este último particularmente adicto a los McNuggets, dijo.
La empleada postal dijo que se daba por satisfecha con el control de calidad y antibacterial que observó ayer (su primer viaje a una instalación de productos cárnicos afiliados a McDonald’s tuvo lugar en junio; en septiembre participará en otra gira).
“Queremos asegurarnos de que las cosas marchen correctamente cuando las cámaras no están rodando y los ejecutivos no se encuentran parados al lado nuestro. Lleva tiempo; las mamás hemos tomado esta responsabilidad, y como parte de la misma hemos visitado los McDonald’s que solemos frecuentar, y hemos visto que los procedimientos higiénicos son muy similares”.
La carne llega a López Foods en forma de grandes cortes dentro de cajas medidas por libras.
“Hacemos mas de cien análisis de calidad por hora. Estos tienen un rango bastante amplio, que va desde tomar la temperatura de la materia prima a su llegada a la planta, realizar análisis bacteriales, visuales y microbiológicos. Tenemos un control de sanidad bien estricto”, aseguró Ed Sánchez, presidente y director ejecutivo de la procesadora.
López Foods, empresa fundada por John López, un inmigrante de origen mexicano, posee otras dos plantas en Nebraska y Tennessee, respectivamente. Además de Oklahoma, la planta suple de hamburgesas y salchichas de puerco a los restaurantes de la corporación en Texas, Arizona, Colorado y Nebraska.
“No podemos esperar un corte 95% libre de grasa en la carne de hamburguesas, pero sí puedo decir que la compañía toma medidas para asegurarse de que la res tenga un porcentaje de grasa de acuerdo con el estándar del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)”, terminó diciendo Cañizares.
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