Argentina: Calendario electoral y “leyes” económicas
Por Juan Carlos de Pablo
Revista Fortuna
Si luego de frotar la lámpara apareciera Aladino, los candidatos y los estrategas electorales del partido que está en el Gobierno le pedirían que no existieran problemas económicos; y si esto fuera imposible de conseguir –después de todo los poderes de Aladino también son limitados– le pedirían que las crisis ocurrieran luego de las elecciones, y no antes. Con el mismo razonamiento, los candidatos y los estrategas electorales de los partidos que están en la oposición le pedirían exactamente lo contrario.
Unos y otros piensan que eso que denominamos “la economía” es un chicle que se puede estirar a voluntad. Peor aún, hay gente que piensa que hay problemas económicos porque hay economistas (Stalin los mataba, Kirchner nos insulta. No digan que no estamos mejorando). Una barbaridad o, por lo menos, una exageración.
Cuando emerge una crisis, los críticos del gobierno al cual le estalla el problema lo acusan de haber ignorado las “leyes” económicas. En la facultad me enseñaron que había leyes relacionadas con realidades (ejemplos: la ley de la oferta y la demanda, la ley de los rendimientos marginales decrecientes, la ley de hierro o de bronce de los salarios, etc.) y leyes asociadas con sus autores (la ley de Engel –a medida que aumenta el ingreso disminuye la proporción que se gasta en alimentos–, la ley de Say –la oferta crea su propia demanda–, la ley de Walras –definidas las demandas de todos los bienes menos uno, dada la restricción de presupuesto queda definida la demanda del bien restante–, etc.).
¿A qué llamamos “leyes”, en economía? A regularidades empíricas, y que por consiguiente pueden ser o pueden no ser, pero que en la práctica han probado ser muy frecuentes y muy robustas. La de la oferta y la demanda sigue tan “vigente” como cuando fue enunciada por primera vez, la de los rendimientos marginales decrecientes es a veces oscurecida por el cambio tecnológico agrícola, la de hierro o bronce de los salarios reflejaba una realidad más estrecha que la actual. La de Engel es probablemente la más verificada en todo el mundo, la de Say en el corto plazo puede fallar, la de Walras es una condición analítica más que una regularidad empírica.
Así como es una exageración la pretensión de ciertos economistas referida a la validez determinista de las leyes económicas, es otra exageración contraria la de la enorme mayoría de los políticos de creer que las leyes económicas son un chicle.
¿Qué lleva a estos últimos a pensar esto? La existencia de stocks. Los stocks permiten separar ingresos de gastos, esfuerzos de disponibilidades, etc. Puedo salir a comer afuera esta semana con los ingresos que genere esta semana, con mis ahorros o con la herencia que me dejó el nono que acaba de fallecer; de la misma manera que la empresa puede satisfacer parte de la demanda con producción pasada, si sigue teniendo pedidos pero se le rompió una máquina o enfrenta una huelga.
¿Qué tiene que ver todo esto con Argentina 2007? Muchísimo. Porque el gobierno presidido por Néstor Kirchner basó su política económica en consumir stocks.
Vivimos “al límite” en materia energética (en realidad, con cortes por casi todos los lados), no sólo porque la economía se reactivó, sino también porque hemos ignorado el aumento de los precios internacionales de la energía verificados en los últimos años, y las autoridades les dijeron a los productores, trasmisores y distribuidores de energía y combustibles, que inviertan a pérdida, cosa que lógicamente no hicieron.
Pero también consumió stocks cuando encaró con el estilo que lo hizo, la renegociación de la deuda pública (la aritmética no le dejaba margen, pero, ¿tenía que insultar a los tenedores de títulos públicos argentinos porque le habían comprado los bonos a Menem, De la Rúa, etc.?), la prohibición de la exportación de carne vacuna, la credibilidad en la estimación oficial de la tasa de inflación (que como expliqué en FORTUNA la semana pasada, no solamente sirve para formarnos diagnósticos correctos, sino también para indizar algunos títulos públicos), la distorsión que le puede meter al sistema económico cuando se controla directamente los precios de manera selectiva, etc.
Todo esto tiene una gran implicancia para quien se haga cargo de la Primera Magistratura a partir del 10 de diciembre próximo (perdón por aplicar la versión chicle de las leyes económicas, pero es para seguir el argumento). La implicancia es que la agenda de trabajo que va a encontrar cuando se siente por primera vez en el sillón de Rivadavia estará totalmente signada por la decisión del gobierno actual de haber consumido los stocks.
Imagínese que usted se hace cargo de una empresa a la que se le acaba de incendiar la tercera parte de sus instalaciones, padece una huelga salvaje, su anterior gerente general sigue diciendo que vivimos en el mejor de los mundos posibles y, por temor a no cobrar, los proveedores lo aplauden cada vez que escuchan esto. Aquí lo mismo.
Cuando esta es la situación, y en el caso de Argentina 2007 esta es la situación, preguntar por la ideología del próximo Presidente, o por su probable inclinación hacia la ortodoxia o heterodoxia, es no pensar. Pensar implica plantear la única pregunta relevante: ¿qué hará el próximo Presidente frente a circunstancias extremas, o que están en franco proceso de volverse cada día más extremas; arremangarse y ponerse a trabajar, o ser parte del problema?
Esta es la cuestión. Con un agravante, que arremangarse y ponerse a trabajar en un increíble número de casos implica desandar los caminos que se transitaron durante el período 2003-2007 (en energía, en el INDEC, en controles directos de precios, etc.).
Como toda buena cuestión, no tiene contestación. Yo al menos no la tengo, dudo que alguien la tenga, apuesto a que quienes hoy hablan y escriben sobre esta cuestión, pretendiendo saber, tampoco tienen la contestación. Habrá que votar “bien”… y esperar.
- 10 de febrero, 2026
- 16 de agosto, 2008
- 8 de septiembre, 2014
Artículo de blog relacionados
La Nación La verdadera prueba del valor de un estadista no está en...
5 de enero, 2013Caido del Tiempo En síntesis, la adopción de la reflexión política consiste en...
1 de octubre, 2021Editorial – El Tiempo, Bogotá El pasado 12 de septiembre, Guatemala celebró sus...
19 de septiembre, 2011- 10 de octubre, 2018















