El Dow Jones y Damocles
Por Roberto Álvarez Quiñones
La Opinión, Los Angeles
En un período récord de menos de tres meses después de haber superado la barrera de los 13 mil puntos, el 24 de abril pasado, el índice bursátil más emblemático de Wall Street —el Dow Jones— cerró este jueves por primera vez en su bicentenaria historia por encima de los 14 mil puntos.
Lo curioso no es tanto que este índice, que agrupa a las 30 mayores empresas industriales de la nación, subió mil puntos en 83 días, sino que se produjo mientras la debilidad del mercado inmobiliario se acentúa y el precio del petróleo se acerca a los 80 dólares el barril y amenaza con destapar la caja de Pandora de la inflación.
Lo cierto es que el Dow Jones demoró casi seis años para regresar al nivel que tenía antes de que estallara la “burbuja tecnológica” en 2001 y se produjeran la recesión y los atentados terroristas del 11 de septiembre. Sin embargo, en lo que va del año, el índice “rey” de la Bolsa de Valores ha subido en un 12%, cosa excelente no sólo para los inversionistas, sino para las decenas de millones de personas en EU que mediante el plan de jubilación 401(k) tenemos invertidos nuestros ahorros en la Gran Manzana.
Por otra parte, el índice S&P500, más representativo que el Dow Jones por cuanto agrupa a las 500 mayores empresas de la nación, también anda muy reanimado.
A primera vista esto revela, como diría Galileo (algunos aseguran que nunca dijo la frase, pues hubiese ido a la hoguera), que la economía, pese a todo, “se mueve”.
Pero esta semana el zar de la política monetaria, Ben Bernanke, dijo que el ritmo económico es flojo y reiteró que la principal amenaza sigue siendo la presión inflacionaria debido al alto precio del petróleo y la gasolina.
En efecto, el precio del crudo puede darnos una mala noticia en cualquier momento. Es casi un milagro que el encarecimiento del combustible aún no se haya extendido al resto de la economía. Es un fenómeno atípico, pero, de seguir el precio del crudo por las nubes, tarde o temprano nos golpeará a todos.
O sea, el petróleo pende cual espada de Damocles sobre la economía de EU y del mundo. Y también cuelga de un hilo un posible agravamiento del sector hipotecario de préstamos de alto riesgo.
Por eso creo que detrás de este raro boom bursátil podría haber una gran dosis de compra de acciones por pura especulación, más que un reflejo de la marcha de la economía, que obviamente no está tan boyante como para estos récords bursátiles. Ese perro ya nos ha mordido muchas veces y podría mordernos otra vez.
No obstante, prefiero creer que hay una dicotomía entre el ritmo económico moderado, pero positivo, y la inapetencia inmobiliaria y el alto costo energético. Ojalá que la espada mítica mencionada no corte esta tenue línea divisoria.
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