Pese a los temores de sobrecalentamiento, la economía china no saca el pie del acelerador
Por Andrew Batson
The Wall Street Journal
BEIJING—La inesperada aceleración de la economía china, que se encamina a registrar su crecimiento anual más rápido en una década, eleva el riesgo de que se produzca un sobrecalentamiento en momentos en el que los líderes del país están abocados a una importante reorganización política.
El Producto Interno Bruto de China se expandió un 11,9% en el segundo trimestre frente al mismo lapso del año anterior, informó ayer la oficina de estadísticas del país. La cifra superó el avance de 11,1% en el primer trimestre. La economía acumula una expansión de 11,5% en el primer semestre y se dispone a anotar su mayor crecimiento desde 1994, cuando el PIB se expandió un 13,1%. Asimismo, es muy probable que China supere este año a Alemania como la tercera economía del mundo.
El crecimiento en lo que va de 2007 ha sido consistentemente más rápido de lo esperado. La inflación, que alcanzó un 4,4% en junio, está muy por encima de la meta de 3% fijada por el gobierno. La inversión en fábricas e infraestructura aumentó un 25,9% en la primera mitad del año, lo cual ha generado preocupación de que el gasto en proyectos poco rentables provoque más adelante un aumento de los préstamos incobrables y otros dolores de cabeza económicos.
“China aún no está sobrecalentada, pero las autoridades tendrán que presionar más en los próximos meses para asegurarse que la situación no cambie”, dijo Ben Simpfendorfer, economista de Royal Bank of Scotland.
El gobierno ha actuado con cautela, elevando las tasas de interés, que son sumamente bajas según la mayoría de los parámetros, en menos de medio punto porcentual este año y permitiendo una modesta apreciación del yuan.
El gobierno no ha perdido el tiempo en resaltar cómo los ciudadanos comunes y corrientes se han beneficiado del crecimiento. Las últimas cifras muestran que los ingresos urbanos subieron un 14,2% y los rurales un 13,3% en el primer semestre, una de las alzas más pronunciadas de los últimos años.
La principal prioridad de China ha sido mantener el crecimiento acelerado para elevar los ingresos y emplear a una población que se está urbanizando rápidamente. Sus líderes, temerosos de mermar ese crecimiento, han preferido hacer cambios paulatinos y cautelosos en la política económica, una tendencia que se ha acentuado de cara a una reunión clave del Partido Comunista que tendrá lugar en los próximos meses.
El congreso del partido, que se lleva a cabo cada cinco años, elevará a una nueva generación de funcionarios a puestos más altos y establecerá la dirección del gobierno para los próximos años. El Consejo Estatal de China, el gabinete, resaltó la importancia de la reunión a través de un comunicado que afirmaba que cualquier cambio de política debería “estimular el constante y rápido desarrollo de la economía para crear un entorno y condiciones positivas” para la reunión del partido.
Li Xiaochao, vocero de la oficina de estadísticas, resaltó los tres principales problemas económicos que enfrenta el país: el creciente superávit comercial, que ha tensionado las relaciones entre China, Estados Unidos y Europa; el alza en los precios de los alimentos, que está golpeando a los consumidores y el excesivo uso de energía y la contaminación que genera. Esta lista y otros indicadores sugieren que la prioridad del gobierno es abordar sectores específicos y no detener la expansión general de la economía.
“Tiene más que ver con un cambio estructural que con una desaceleración del crecimiento per se”, opina Sun Mingchun, economista de Lehman Brothers.
El desenfrenado crecimiento chino ha disparado la demanda por petróleo, carbón y otras materias primas, contribuyendo al auge de los commodities en todo el mundo, el cual ha beneficiado a las economías latinoamericanas. Los mayores ingresos de los chinos también han creado un mercado de consumo cada vez más importante para las multinacionales.
Aunque hay señales de que el banco central está preocupado por la inflación y quiere adoptar medidas para contener el aumento de los precios, los líderes políticos no tienen incentivos para preocuparse por los riesgos futuros. “Ellos le darán una oportunidad al crecimiento”, dijo Qu Hongbin, economista de HSBC.
En su declaración de junio, el Consejo Estatal de China pareció dar a entender que se avecinan más incrementos en las tasas de interés. Desde entonces las ganancias del mercado bursátil local se han estancado a la espera de tales medidas. Dado que el crecimiento del país es más fuerte de lo esperado, muchos analistas creen que pronto se anunciará un incremento en las tasas. Sin embargo, es improbable que la política económica se vuelva mucho más agresiva, en parte por el calendario político y en parte porque las razones para frenar la inflación aún son ambiguas. La inflación general está alta, alcanzando 3,2% en la primera mitad del año, pero el aumento fue causado por el reducido suministro de granos, carne y huevos. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, sólo subió 0,9% en el primer semestre.
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