Al-Qaeda recuperó fuerzas y prepara ataques en EE.UU.
Por Hugo Alconada Mon
La Nación
WASHINGTON.- Casi seis años después de que el gobierno de George W. Bush se lanzó a la caza de Osama ben Laden, el enemigo número uno de Estados Unidos sigue vivo, no se sabe dónde. Peor aún, la red terrorista que lidera, Al-Qaeda, busca concretar otro ataque en este país, tan devastador como el del 11 de Septiembre, dentro de los próximos tres años.
El pronóstico, que no pudo resultar más contundente, es parte del último Estimado Nacional de Inteligencia (NIE, por sus siglas en inglés), que preparan periódicamente las 16 agencias federales de inteligencia estadounidenses, pero que esta vez fue el más amplio y exhaustivo en 20 años.
El informe hizo sonar varias otras alarmas. Advirtió que Al-Qaeda “podría utilizar sus contactos en Irak” para ese atentado y que Hezbollah también podría atacar en Estados Unidos si Bush ordena un ataque a su sombra protectora, Irán.
Estados Unidos enfrentará “una persistente y cambiante amenaza terrorista” durante los próximos tres años, por parte de los seguidores de Ben Laden -que “regeneró elementos clave” de su capacidad de ataque-, de las “comunidades extremistas sunnitas” en Irak, que podrían “imitar sus esfuerzos y suplementar sus capacidades”, y por el riesgo de que los terroristas obtengan armas de destrucción masiva.
“Al-Qaeda es fuerte hoy”, subrayó Bush durante una breve aparición ante la prensa en la Casa Blanca, aunque de inmediato buscó salir al paso de las críticas, al afirmar que la red terrorista “no es ni de cerca tan fuerte como era antes del 11 de Septiembre”.
Para la oposición, de todos modos, el informe fue una prueba más de la incompetencia de la Casa Blanca, a la que acusó de “fallar en su responsabilidad más básica”: proteger a Estados Unidos y capturar o matar a Ben Laden, al dejar que escapara del asedio en Tora Bora, en la frontera entre Afganistán y Paquistán.
Los senadores demócratas Harry Reid y Russell Feingold aprovecharon la oportunidad, además, para exigir la retirada de las tropas de Irak. “Nos permitiría concentrar nuestros esfuerzos en Afganistán y en los terroristas de Al-Qaeda que nos atacaron el 11 de Septiembre”, dijo Reid.
Pero para la administración Bush y el Partido Republicano, el informe significa una bocanada de aire. Por un lado, porque renueva el apoyo de la sociedad norteamericana a la “lucha global contra el terrorismo” y, por el otro, porque le recuerda que pasaron casi seis años sin otro atentado dentro de este país, como sí hubo en España, Turquía y Londres.
Así, el NIE sólo resultaría demoledor si efectivamente ocurriese un atentado en este país durante el gobierno de Bush. Encarnaría una trágica repetición del alerta que la inteligencia le comunicó en agosto de 2001 al entonces novato presidente, en Texas. Aquel reporte titulado “Ben Laden decidido a atacar Estados Unidos”, y que él y su equipo minimizaron hasta el 11 de Septiembre.
Campaña de propaganda
Consciente de esa correlación entre riesgos terroristas y respaldo ciudadano, la Casa Blanca inició en las últimas semanas una nueva campaña de propaganda, volviendo a unir en los discursos a Irak con Al-Qaeda -que apenas agrupa al 5% de la insurgencia iraquí-, reveló Jonathan Landay, un periodista de la cadena de periódicos McClatchy.
Landay, que en 2002 también destapó parte de la manipulación oficial de los informes sobre armas de destrucción masiva en Irak como argumento para ordenar la invasión, detectó que Bush vinculó en 27 ocasiones a Irak y Al-Qaeda en su discurso del 28 de junio, y repitió esa línea desde entonces. El Pentágono citó, por su parte, 33 veces a la red terrorista en sus comunicados de la última semana de junio, cuando a lo largo de todo mayo sólo había aludido a ella 9 veces.
“Queremos tomar medidas adicionales para restringir el alcance global de Al-Qaeda”, dijo la consejera de Seguridad Interna de la Casa Blanca, Francis Townsend, que argumentó que “algunas de las medidas que hemos adoptado son visibles y otras no”, y entre estas últimas, mencionó “una mayor recopilación de inteligencia”.
El NIE también aborda la peor pesadilla de millones de norteamericanos: la posibilidad de un ataque con armas de destrucción masiva, nucleares o químicas. Según los espías norteamericanos, Al-Qaeda “continúa” buscando obtener una de esas armas, que “no dudaría en usar”.
Según Townsend, Estados Unidos “sabe” que Ben Laden se comunica con su segundo de Al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, “para crear una célula dentro de Irak” que tenga como meta atacar a Estados Unidos.
Pero además de las redes terroristas en Irak, Afganistán y Paquistán, la inteligencia norteamericana también apuntó contra Hezbollah, acusado del atentado contra la sede de la AMIA en 1994, en la Argentina.
- 15 de agosto, 2022
- 10 de febrero, 2026
- 25 de noviembre, 2020
Artículo de blog relacionados
Por Hernán Yanes Diario Las Americas El cubano promedio parece haber recibido como...
22 de octubre, 2009- 26 de septiembre, 2013
- 19 de noviembre, 2018
El Universo El presidente dijo esta semana: “En estos tiempos difíciles veremos lo...
19 de diciembre, 2014













