El Dow Jones no detiene su marcha alcista, pero los inversionistas siguen preocupados
Por E.S. Browning
The Wall Street Journal
El mercado bursátil está nuevamente superando lo que, en la jerga de Wall Street, se conoce como una “muralla de preocupación”, batiendo nuevas marcas a pesar de la inquietud de que varios riesgos podrían descarrilar su marcha alcista. Ayer, el Promedio Industrial Dow Jones cerró con un alza de 43,73 puntos a 13.950,98 unidades después de coquetear con la barrera de los 14.000 puntos.
La idea de la “muralla de preocupación” es que las acciones pueden prosperar cuando los inversionistas están con los nervios de punta. Los escépticos se mantienen al margen del mercado. Una vez que se alivian sus temores, vuelven a invertir en acciones, lo que a su vez infunde nuevos bríos al mercado.
La bolsa sube siempre y cuando las preocupaciones se mantengan a raya. A continuación enunciamos algunas inquietudes y lo que tendría que pasar para poner punto final a la actual racha bursátil.
Inversiones de alto riesgo. Desde los problemas experimentados por dos fondos de cobertura gestionados por Bear Stearns, la preocupación principal se ha centrado en los tipos de inversiones realizados por esos fondos: valores ligados a los créditos hipotecarios subprime, que se otorgan a personas que representan un mayor riesgo de no-pago. Otros gestores de fondos compraron estos valores debido a sus altos rendimientos y los inversionistas temen que surjan nuevos problemas.
Los optimistas señalan que el problema se limita a un mercado pequeño y que no ha afectado al resto de la economía estadounidense. Hasta ahora, esta es la postura que ha prevalecido. Los pesimistas, sin embargo, contestan que otros valores de alto riesgo, como los bonos de las empresas y la deuda de los mercados emergentes, también podrían tener problemas. “El apetito de los inversionistas por los bonos de los mercados emergentes y otros valores riesgosos sigue siendo anormalmente alto”, señala Marc Stern, director de inversión de Bessemer Trust.
El crecimiento mundial. Los optimistas han cifrado sus esperanzas en la solidez de la economía mundial, uno de cuyos pilares es un consumidor estadounidense que se rehusa a cerrar la billetera. Pero si el alza en los precios de los combustibles y el enfriamiento del mercado inmobiliario cambian los hábitos de los consumidores en Estados Unidos, todos se verán perjudicados.
Inflación. Los inversionistas también aguardan una inflación moderada. Los temores a un brote inflacionario impactaron el mercado en el segundo trimestre, llevando el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años a un 5,25%, su nivel más alto en varios años.
Sin embargo, la tasa básica de inflación estadounidense, que excluye los precios de la energía y los alimentos, ha rondado 2%, la cifra deseada por la Reserva Federal. Los escépticos temen que el alza en los precios de los alimentos y la energía se traslade a otros productos. Por ahora, sin embargo, el mercado de bonos no parece tan preocupado. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ha retrocedido a cerca del 5%, lo que ha calmado los temores.
La debilidad del dólar. La divisa estadounidense se ha negociado a un mínimo frente al euro, la libra esterlina y muchas monedas latinoamericanas. Un dólar débil ayuda a la bolsa al impulsar las ganancias de las multinacionales. Pero el otro lado de la moneda es que EE.UU. depende de que otros países, en especial China y Japón, compren sus bonos. Si a estos inversionistas les preocupa que la caída del dólar reduzca el nivel de sus inversiones, podrían diversificar su portafolio y comprar más euros, lo que disminuiría la demanda por acciones y bonos estadounidenses.
Esta clase de diversificación ha ayudado a la apreciación del euro pero, hasta el momento, la demanda foránea por valores estadounidenses no ha perdido vigor. Las compras netas por parte de extranjeros de acciones estadounidenses alcanzaron US$27.400 millones en abril y parecen haber continuado a un ritmo similar desde entonces, señaló en un informe Tom McManus, analista de Banc of America Securities.
Liquidez. Muchos concuerdan en que la liquidez, es decir el efectivo a disposición de los inversionistas, ha sido uno de los principales motores del alza bursátil. Esta liquidez se debe principalmente a las bajas tasas de interés, que facilitan el endeudamiento, y al auge de la economía mundial y los gigantescos superávit comerciales en dólares que han acumulado los países del Medio Oriente y Asia.
Una de las grandes manifestaciones de liquidez han sido los fondos de inversión privada, que recaudan dinero de las grandes instituciones financieras, se endeudan contra esos fondos, compran grandes compañías y las sacan de la bolsa. “Tenemos una dinámica de más dólares en busca de menos acciones”, dice John Lynch, analista jefe de mercado de Evergreen Investments. Mientras las tasas de interés sigan bajas, no vuelvan a surgir problemas en los fondos de cobertura, los extranjeros acaparen valores en EE.UU. y los consumidores de EE.UU. no cierren la billetera, las acciones podrán seguir su marcha alcista.
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