Recuerdo de Revel
Por Ruben Loza Aguerrebere
EL País, Montevideo
Nacido en Marsella en 1924, Jean Franois Revel estudió en Lyon y en 1943 entró en la Escuela Normal Superior (era un “normalien”) y se especializó en Filosofía. Tras la guerra, fue nombrado profesor de Filosofía. Escribió más de treinta libros. Fue miembro de la Academia Francesa de Letras. Y este mes se cumple un año de su muerte en París.
Le conocí en España, le traté en nuestro país, volví a verle en Albarracín (Teruel). Aprovechando mis encuentros con él, le hice diversas preguntas sobre escritores modernos. Hablando de Sartre, me dijo: “Tenía un indiscutible talento de escritor, de novelista, por lo menos en una novela que es “La Náusea”; también en el teatro, por lo menos en una obra, que es “A puerta cerrada”; y era un brillante ensayista, en “Situations”. En filosofía fue para mí el último representante de una concepción perimida de la filosofía, del modo de explicar todo sin tomar en consideración la ciencia. Y ahora, por ejemplo, el fracaso de estos grandes sistemas filosóficos, tipo Heidegger y otros, explica el éxito de doctrinas como el budismo en Occidente… Este aspecto de Sartre me parece más discutible, pero, sobre todo, su comportamiento político es un misterio…”
Pregunté a qué misterio se refería. Y me respondió:
-Porque él sabía lo que pasaba en los países comunistas. ¿Por qué este estalinismo, este anticapitalismo, este culto de la revolución, de la violencia, del terrorismo? Porque él fue a visitar a la banda Baader a la cárcel, y ahora se sabe muy bien que la Rote Armee Fraktion era totalmente manipulada por la “stassi” de Alemania oriental. Esa era la tontería de Sartre, la mala fe, la falta de honradez intelectual de sus posiciones políticas. Él es un símbolo: la encarnación suprema de la equivocación de tantos intelectuales, a excepción de Raymond Aron.
Cuando Revel dirigía “L`Express”, Aron era el columnista principal. Le pedí que me contara algo sobre él. “Raymond Aron fue un analista. Muchas veces él también se equivocó, aunque él decía que se equivocó en pequeñas cosas, no en las grandes cosas, como los pensadores del fascismo o del comunismo. Y como historiador de la sociología y de Max Weber, fue un gran profesor. Yo trabajé con él durante cuatro años muy íntimamente, y él era la estrella de los columnistas. Y entonces lo interesante es que ese hombre que era un filósofo, un hombre de teorías, que escribió sobre Clausewits su libro fundamental, era también un hombre que tenía una velocidad para captar los cambios políticos, los acontecimientos de cada día, de manera sumamente periodística”.
¿Y Borges? Me contó que él, Revel, junto a Angelo Rinaldi, Héctor Bianciotti y Raymond Aron, fundaron la “Asociación francesa de amigos de Borges”, en el año 1977. Borges había querido salir de la Argentina porque la atmósfera política no le gustaba, pero no tenía dinero; ellos le ayudaron. Obtuvieron un trabajo para Borges y una fuente de dinero para poder vivir. Luego dijo:
-Yo le tengo una admiración inmensa. El genio de Borges, la obra de Borges, es de esas cosas que nadie podía prever. No pertenece a ningún tipo de literatura que tenga antecedentes. Es de una originalidad completa. Jamás escuché un hombre con esa cultura universal; en español por supuesto, y en inglés, en francés, en latín… Era un hombre universal. Uno de los grandes genios.
El recuerdo de Revel, su presencia, su entusiasmo y su coherencia ideológica, están vivos en sus lectores de hoy.
Criticó de Sarte ” la falta de honradez intelectual de sus posiciones políticas”. “Él es la encarnación suprema de la equivocación de tantos intelectuales”
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