Las lágrimas de Margarita
Por Danilo Arbilla
Correo del Caroní
Dice la canción que Margarita nació de la lágrima que un querubín derramó y que en el medio del Caribe en “isla se transformó”. Y el hecho es que en estos días la hermosa isla venezolana, sede de la I Cumbre Energética Sudamericana, fue para el presidente Hugo Chávez más motivo de lágrimas que de sonrisas.
Los ocho presidentes sudamericanos, faltaron los de Perú y Uruguay, que se dieron cita en Margarita los días 16 y 17 de abril no fueron muy lejos. Cambiaron el nombre de la denominada Comunidad Sudamericana de Naciones, fundada en Cuzco en el 2004, que ahora pasó a llamarse Unión de Naciones Sudamericanas. Se fijó Quito como sede de su Secretaría Permanente, pero todavía no es más que un sello. También se respaldó la reivindicación argentina sobre las Malvinas.
Fue poco y lo poco que fue no tuvo mucho que ver con las pretensiones previas que dieron pie a la convocatoria de esta primera cumbre energética.
La idea de formar un cártel regional de productores de gas natural no prosperó, y ese, sin duda, era uno de los objetivos del anfitrión.
En realidad Margarita fue el escenario para un nuevo round entre Brasil y Venezuela. Se siguen estudiando, pero la puja cada vez es más abierta y en esta instancias Brasil logró algún punto de ventaja y comenzó a marcar el ritmo de la pulseada.
Con respecto al controvertido tema del etanol, emblema de la alianza Brasil-EE UU, que no estaba en la agenda, hubo sin embargo un reconocimiento en la declaración final en la que se señala “el potencial de los biocombustibles para diversificar la matriz energética sudamericana”. Fue un éxito de los brasileños. Lo conseguido por Venezuela fue que se incluyera en la declaración que la producción de cualquier energía “sea compatible con la producción agrícola, preservación del ambiente y condiciones sociales y laborales dignas”. Algo así como decir que más vale ser rico y sano que pobre y enfermo.
Los grandes proyectos como el Gasoducto del Sur y el Banco del Sur, al igual que la Organización de Países Productores y Exportadores de Gas de Sudamérica (Opegasur) no tuvieron ningún tipo de avance. Por ahora siguen en el plano de los anuncios, generados por la desbordante imaginación del comandante Chávez, al que luego secunda el presidente Néstor Kirchner de Argentina y después se adhiere presurosamente Evo Morales de Bolivia. No pasan de ahí.
Brasil ya se los advirtió. Marco Aurelio García, asesor internacional de Lula y su mano derecha, refiriéndose al Banco del Sur lo dijo muy claro: “No vamos a comernos un plato ya hecho; queremos ir a la cocina e intervenir en la preparación de ese plato”.
Y no fue todo. A lo largo de las 48 horas y aunque no tenía nada que ver, el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) sobrevoló la reunión. Fue elocuente la actitud distante de la presidenta chilena Michelle Bachelet, quien pocos días antes había exigido respeto a su colega Chávez, ante una salida destemplada de éste contra el Senado chileno. La Cámara alta chilena condenó la decisión del venezolano de cerrar un medio informativo independiente, y Chávez, fiel a su estilo, la tildó de “fascista”. Se supo que más de un “amigo” aprovechó para recomendarle a Chávez que pensara bien el paso que iba a dar respecto a RCTV. Hasta Kirchner, que como es sabido le cuesta muy poco arremeter contra la prensa y los periodistas.
Lo que no se sabe bien es cuándo y dónde se realizará la II Cumbre Energética, pero sin duda habrán de pasar muchas cosas antes de que llegue ese momento y seguramente veremos muchos rounds, cada vez más intensos, de esta lucha que se está dando en el seno de la comunidad neoprogresista.
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