El modelo de Morales
Por Gonzalo J.S. Quiroga Soria
Santa Cruz ¡¡¡ Vive !!!
“Evo, ¿que entienden tú y el MAS por socialismo?”, le preguntó el periodista y analista Heinz Dieterich en febrero de 2003, “Vivir en comunidad y en igualdad”, fue parte de su respuesta, “Es (incorporar) un modelo económico basado en la solidaridad, la reciprocidad, la comunidad y el consenso. Porque la democracia es para nosotros un consenso. En la comunidad es consenso, en el sindicato es mayorías y minorías.”
En la retorica de Morales su discurso ha sido y sigue siendo “consecuente” pero que en los hechos la realidad ha superado una fantasía mental propia de la egolatría más extrema. Buscando en forma incansable elementos que justifiquen un accionar del Presidente y su equipo, se concluirá que solo al presente se han buscado incesantemente plataformas legales construidas ” a medida” — leyes, decretos o resoluciones supremas — donde la política mediática ha sido prioritaria , más que los resultados esperados; no hay que olvidar lo expresado por Frederic Bastiat, en su libro “La Ley”, en 1850: “Cuando el saqueo es organizado por ley para ganancia de los que hacen la ley, todas las clases saqueadas tratan de entrar de alguna manera – de forma pacífica o revolucionaria – en la elaboración de leyes”.
El frenesí del saqueo actual en Bolivia enmarca al Presidente Morales, un abierto admirador del presidente Chávez, contra todo ejercicio jurídico que desea preservar el balance de poder institucional. Así sin importar los hechos y sus consecuencias el futuro de la democracia se pone en juego constantemente, con 9 millones de bolivianos enfrentando el prospecto de vida de lo que ya se vislumbra será una dictadura aliada al hombre fuerte venezolano, al concluir la Asamblea Constituyente.
Es mayormente cuestión de populismo latino estándar, fuertemente atado con nacionalismo y servido con la marca de “socialista” de Morales. Es la implantación de una agenda económica limitada sin horizonte, sin resultados pero que deteriora la inversión y el perfil de riesgo de Bolivia, y empobrece más a su gente. Pero en democracia, el presidente intenta poner su “programa”, ese que no tiene visos de éxito, que no posee horizonte alguno, salvo el lograr el beneplácito de sus aliados y así ver si funciona.
Puede no gustarles a sus opositores, pero tiene autoridad para hacerlo como presidente, aún sin la coherencia de un plan económico que garantice la inversión productiva y el empleo que genera.
Aún resuenan en los discursos elementos de nacionalismo, más cercanos a 1952 que al intento constante de evitar ser asociado a una verdadera revolución social.
El Mutún y un contrato fallido de explotación — uno más en la historia —; Los contratos petroleros, bajo el estigma de una nacionalización que resultó ser una adecuación contractual fallida; la falta de coherencia en las negociaciones hidrocarburíferas, sin importar el grado de corrupción que fuese involucrado, la Fundición de Vinto “nacionalizada” como experimento sin medir las consecuencias que afectan al sector minero y a las demandas internacionales por enfrentar, y para coronar, las amenazas entre presidentes con relación a las refinerías y su potencial “nacionalización”.
Así la incertidumbre continua y continuará afectando a más familias que perderán sus fuentes de ingresos a medida que el caos siga provocando huída de capitales y cierre de empresas.
De aprobarse el potencial resultado de la Asamblea Constituyente en un referéndum, sólo se esperará que se acelere aun más la huída de capitales y pérdida de empleos, pues el escenario de una nueva contienda electoral para presidente, congresales y demás personeros generará sin duda el escepticismo por la estabilidad jurídica y económica del país y por ende un retiro gradual de inversiones y la pérdida de miles de plazas de trabajo, pero eso si en el marco de un conjunto de leyes adecuadas a los intereses del grupo gobernante.
Probables programas estatales de empleos y compras públicas masivas, lejos de reducir el desempleo, tendrá un alcance limitado pues los recursos fiscales ya están comprometidos en el pago de la costosa burocracia pública por lo que el gobierno sólo podría optar por nuevos impuestos y el manejo monetario para financiar los desequilibrios fiscales, la primera medida encarecerá la producción y desincentivará la creación de negocios, la segunda será el disparo en la nuca de la economía popular: los productos subirán de precio, aumentarán las tasas de interés, se mermará el poder adquisitivo de las familias.
Por ello es pertinente preguntar al presidente y a su equipo ¿dónde se encuentra ese modelo económico basado en la solidaridad, la reciprocidad, la comunidad y el consenso que hasta el momento no se conoce?; ¿porqué el afán constante de intentar por leyes, decretos y resoluciones supremas justificar actitudes de demagogia política, más que la búsqueda de plataformas que incentive el despegue económico, social y político del país?. Bastiat tenia la respuesta para esto también: “Aflige a la nación…cuando la masa de victimas del saqueo legal…por turno toman poder para hacer leyes”. Los perdedores por supuesto serán la mayoría de los bolivianos.
El autor es Doctor en Ciencia Económicas y Empresariales
- 15 de agosto, 2022
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